Vías de comunicación alemanas en sorbio

La clase bilingüe de Geografía ya tiene tradición en el instituto sorbio de Bautzen. "Witajce k nam! – Herzlich Willkommen". El visitante de la ciudad sajona de Bautzen es recibido con carteles bilingües en las calles. Y es que en el distrito que lleva el mismo nombre, al lado de los habitantes alemanes viven unos 40.000 sorbios, descendientes de las tribus eslavas occidentales de los milcenios y los lusacianos, que en el siglo VI poblaron la región de las actuales Alta y Baja Lusacia.
El bilingüismo es un componente importante de la vida cultural y política de la región y, en el instituto sorbio de Budyšin —nombre sorbio de Bautzen—, las nuevas generaciones se preparan para esta situación.
Esta institución existe desde el año 1947, en un principio como escuela sorbia del primer nivel de secundaria, más tarde como escuela de primer y segundo nivel de secundaria, hasta que en el año 1992 se convirtió en un instituto de bachillerato sorbio. Desde entonces, en el mismo edificio se encuentran también una escuela primaria y una escuela secundaria del tipo Mittelschule (escuela secundaria que permite continuar tanto con el bachillerato como con una formación profesional). Esto garantiza, por un lado, una continuidad en la enseñanza bilingüe y, por el otro, que los estudiantes puedan entrar en la escuela en cualquiera de los niveles.
Aprender en clases dobles
En el vestíbulo cuelgan del techo letras de colores. Jonas, de diez años, sube por las escaleras hasta la cuarta planta del recientemente renovado edificio de la escuela y saluda a Gabriela Jendrewski, la profesora de Geografía, con un sonoro "Dobry dźeń! - Guten Tag". Cuando la maestra, poco después, entra en la clase con un montón de diccionarios sorbio-alemán en los brazos, Jonas ya hace rato que está sentado en su sitio y observa el gran mapa de Alemania que hay colgado delante de la clase. Para los estudiantes de quinto del Instituto Sorbio bilingüe, el día empieza a las 9.15 horas con una clase doble de Geografía. En la última clase hablaron del puerto de Hamburgo, hoy hablarán de las vías de comunicación. Esto no sería nada fuera de lo normal en un instituto alemán, si no fuese porque al lado de Gabriela Jendrewski ahora se encuentra Eva Maria Elle, también profesora de Geografía, y porque el puerto de Hamburgo está situado a orillas del río Elba, pero también del Łobjo, que es el nombre del río en sorbio.
La escuela tiene 360 alumnos y al menos la mitad de ellos son hablantes de sorbio. Éstos están distribuidos en clases donde la mayoría de las asignaturas son impartidas en su lengua materna. No obstante, aquellos que, como Jonas, aprenden el sorbio como lengua extranjera o como segunda lengua son preparados en una clase paralela para alcanzar el objetivo de dominar con fluidez el sorbio tanto en el discurso hablado como en el escrito en el segundo nivel de secundaria. Igual que los hablantes nativos y los escolares que han pasado por la escuela primaria bilingüe, Jonas tiene tres horas de Geografía a la semana. Y es que al lado de los términos técnicos alemanes, los niños aprenden los equivalentes en sorbio, además de practicar la pronunciación y la ortografía. Los hablantes nativos, a la vez, aprovechan esta hora de más para practicar el alemán. «La hora complementaria la sacamos de las clases de refuerzo. En séptimo, la sacamos de las clases de sorbio. Por ello colaboramos muy estrechamente con los profesores de sorbio», explica Eva Maria Elle.
El nivel individual de lengua constantemente en el punto de mira
En el Instituto Sorbio los alumnos tienen entre dos y cuatro clases de sorbio a la semana, unos como lengua materna y los otros como lengua extranjera. La segunda lengua extranjera, en cambio, dispone de menos horas de clase que en otros institutos de Sajonia. Aun así, los alumnos tienen una hora de más. En los niveles más altos, en los módulos de lengua sorbia los alumnos tienen también clase de Biología o Historia y Música. «Esto depende del nivel de lengua de los alumnos y de los profesores nativos que están a disposición en cada momento», explica Eva Maria Elle.
Para ella este modelo de enseñanza es claramente más eficaz que la enseñanza de lenguas extranjeras tradicional: «Los alumnos aprenden jugando, partiendo de aquello que les interesa, y a la vez adquieren el vocabulario técnico de los ámbitos más diversos. Como practican constantemente, al cabo de poco tiempo hablan con total libertad y fluidez.» Stückgut (mercaderías en paquetes), Massengut (mercaderías a granel), Binnenmeer (mar interior): en las clases bilingües también son introducidos de manera consciente los términos técnicos alemanes. Si bien al principio la preparación de la clase era claramente más costosa que la de las clases exclusivamente en alemán, «hoy ya formamos un equipo bien compenetrado y cada una de nosotras aporta a la clase sus puntos fuertes», dice Eva Maria Elle. Ella, a diferencia de su compañera Gabriela Jendrewski, no tiene el sorbio como lengua materna, pero lo habla perfectamente. En su opinión, esto es ideal para la clase: «Así podemos tratar las dificultades de los alumnos desde diferentes perspectivas», explica Elle.
Se prevén progresos rápidos
La mayoría de los alumnos todavía responde en alemán a las preguntas que les hacen las maestras, primero una y después la otra, cada una en una lengua. Pero eso cambiará rápidamente. Y es que el objetivo es que la enseñanza pase a realizarse muy pronto en sorbio: «A veces, nosotras mismas nos sorprendemos de la rapidez con la que progresan», dice Gabriela Jendrowski mientras reparte hojas de trabajo bilingües. A su vez, Eva Maria Elle repite en sorbio una vez más la tarea que deben realizar los alumnos. Estos, en silencio, concentrados, buscan en pequeños grupos las vías de comunicación de Alemania en sus atlas y, seguidamente, en los diccionarios sorbio-alemán, los nombres sorbios de las ciudades situadas en los puntos neurálgicos. Jonas y su compañero de pupitre, Philipp, trabajan con afán. ¿Por qué estudian sorbio? «Porque es importante en esta región y porque me gusta aprender lenguas», dice Philipp.
Durante la preparación conjunta, las dos maestras recurren normalmente a material didáctico publicado en alemán, incluyen traducciones al sorbio en los gráficos y formulan fragmentos enteros en sorbio: «Lo hacemos para practicar la pronunciación», dice Elle, «así los alumnos pueden leer en voz alta con más conocimientos previos y ayudar a los demás a practicar la pronunciación», dice Elle para ilustrar el esfuerzo diario que hacen para reducir las diferencias de nivel entre los alumnos en el conocimiento de la lengua, que en quinto son todavía habituales. A la vez, las maestras pueden recurrir a bibliografía especializada en alemán que ha sido traducida al sorbio, como por ejemplo el libro de Geografía Terra, publicado por la editorial Klett-Verlag: «Los alumnos trabajan con ambas versiones. Primero adquieren los conocimientos con la versión alemana, después leen el texto nuevamente en la versión sorbia», explica la maestra y luego da unas palmadas: «¿Por qué vías se transportan las mercaderías desde Hamburgo hasta Múnich?». Se hace un silencio, mientras los alumnos siguen el puntero de la maestra sobre el mapa.
La intensidad en el estudio y la motivación son decisivas
Queremos saber si Laura, compañera de clase de Jonas, se considera especialmente dotada. Laura, de once años, niega con la cabeza: «A veces es bastante difícil aprender nuevas palabras constantemente. Pero de alguna manera te acabas acostumbrando.» El subdirector de la escuela, René Jatzwauk, está de acuerdo. Si bien en principio puede ingresar en el Instituto Sorbio cualquier joven que disponga de la recomendación para entrar en un instituto, la intensidad en el estudio y la motivación son requisitos importantes para progresar con éxito en la enseñanza bilingüe: «Los niños que tienen intereses y que no perciben los deberes como una carga no tienen ningún problema», observa.Pocas veces se encuentra ante la necesidad de disipar los miedos que tienen algunos padres que no hablan sorbio de que sus hijos se vean desbordados en una escuela donde muchos niños vienen de un entorno sorbio. Por el contrario, la popularidad de la escuela entre los escolares alemanes es cada vez mayor: «En la mayoría de los casos responde a la decisión consciente de los padres de que sus hijos aprendan más sobre su región y de ofrecerles la posibilidad de entrenar desde que son pequeños su capacidad de aprender lenguas. Una vez tienen claro el sistema, pueden aprender otras lenguas con mucha más facilidad.»
Estimular los objetivos personales
¿Pero, por qué aprender precisamente una lengua minoritaria? Jatzwauk no necesita demasiado tiempo para pensar la respuesta: «Las ventajas del bilingüismo en tiempos de globalización y de ampliación europea hacia el Este son evidentes: un sorbio entiende el checo, el polaco y las lenguas de la Ex-Yugoslavia sin grandes dificultades», explica. Así, por ejemplo, los estudiantes de los institutos sorbios de Bautzen y Cottbus después de la secundaria pueden ir a estudiar a la Universidad Carolina de Praga, si aprueban el examen de checo. En el certificado del examen de bachillerato se especifica explícitamente el resultado del estudiante en lengua sorbia.En el Instituto Sorbio la adquisición de lenguas extranjeras forma una parte importante de los estudios. Al lado del inglés, que ya se empieza a aprender a partir de tercero de la escuela primaria, los alumnos tienen la posibilidad de escoger en sexto entre el checo, el ruso y el francés, y en octavo, el latín. El polaco y el español, impartidos en grupos de trabajo, completan la oferta adicional de la escuela de jornada completa. El timbre suena puntualmente. Jonas guarda su libreta de vocabulario. Hoy ha aprendido muchas cosas, y es que tiene un gran objetivo: «Cuando yo y mis padres nos vayamos de vacaciones a la República Checa, quiero entenderlo todo.»
Melanie Longerich
es una periodista independiente establecida en Berlín
es una periodista independiente establecida en Berlín
Traducción Judit Romeo Labayen
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Abril 2008















