Reservas de Biosfera – Laboratorios didácticos para el desarrollo sostenible

Las Reservas de Biosfera de la UNESCO son prototipos de una concepción contemporánea de la protección de la naturaleza: conservacionismo con el ser humano y por la mano humana. En la actualidad existen en todo el mundo 531 de estas “regiones modelo de desarrollo sostenible”. En Alemania son 13: entre otras, el lago Schaalsee cerca de Hamburgo, el paisaje de landas y lagunas de la región de Oberlausitz, al noreste de Dresde, el área francoalemana de la Selva Palatina y los Vosgos del Norte así como Berchtesgaden, ubicada en el extremo suroeste de Alemania.
Una red internacional de regiones protegidas
Sólo los ecosistemas intactos serán capaces de brindarles al ser humano y a la sociedad, también en el futuro, aquellos servicios gratuitos indispensables para la supervivencia de todos: filtrar el agua, almacenar dióxido de carbono (CO2), evitar inundaciones y avalanchas así como un largo etcétera. Proteger el medio ambiente es posible y necesario por interés propio del ser humano; para ello, no se requiere blandir ideales ecologistas ni actuar por una motivación religiosa de proteger la Creación. La conservación de la biodiversidad en el mundo moderno – es decir, la protección de la diversidad genética, de especies y ecosistemas – fue también el tema fundamental de la novena conferencia de protección medioambental de la ONU celebrada en Bonn, Alemania, en mayo de 2008. Una de las cuestiones más importantes fue el establecimiento de un sistema global de regiones protegidas. En Bonn, los participantes se ocuparon también de la única red global existente hasta el momento, regida por normas homogéneas: las Reservas de Biosfera reconocidas por la UNESCO.
¿Qué es lo especial de las Reservas de Biosfera? En Alemania, la protección de la naturaleza goza de una larga tradición. Ya en el siglo XIX, los románticos se dedicaron a proteger monumentos naturales. En nuestro país existen parques nacionales, parques naturales, áreas protegidas y, gracias a la Unión Europea, también hábitats naturales protegidos según Natura 2000. A diferencia de lo que sucede allí, en las Reservas de Biosfera se armoniza sin parangón la conservación de la capacidad generatriz ecológica de una región determinada con su aprovechamiento económico bien dirigido. El acento está en la relación entre el ser humano y la naturaleza; los paisajes ya modificados por la cultura humana se conservan mediante su aprovechamiento y, paralelamente, se van desarrollando nuevas maneras de aprovecharlos sosteniblemente. En esas regiones, los habitantes y los turistas aprenden cómo podríamos vivir en un mundo densamente poblado por seres humanos con exigencias crecientes pero cuyos recursos no se pueden seguir expoliando hasta el hartazgo.
Un concepto anticuado de conservacionismo
En Alemania, muchas personas siguen relacionando con el conservacionismo la idea de aislar completamente del ser humano las regiones dignas de protección. Dado que, según esta idea, la “naturaleza valiosa” se “encierra” en los parques nacionales, seguimos por lo general el paradigma contrario de que podemos proceder sin poner cuidado alguno con la “naturaleza sin valor” del resto del país. Fuera de los parques nacionales, todo intento de los ecologistas de proteger los escuerzos de las obras viales es llevado al ridículo; fuera de los parques nacionales, creemos poder tapizar con obras como carreteras, asentamientos urbanos o polígonos industriales más de un kilómetro cuadrado de terreno virgen por día, sin escrúpulo alguno.
A diferencia de ello, las Reservas de Biosfera tienen el objetivo de fomentar el desarrollo sostenible, es decir, la vida y el trabajo en y con la naturaleza. Vivir y trabajar de modo que los ecosistemas mantengan su capacidad generatriz y que se mantenga la biodiversidad. Las Reservas de Biosfera proporcionan numerosos e importantes impulsos en este sentido. Fomentan la comercialización de productos de la región, el turismo filoecológico y la agricultura innovadora sin expoliar el medio ambiente.
Las Reservas de la Biosfera como impulsoras
La Reserva de Biosfera Schorfheide-Chorin, ubicada a 75 kilómetros al noreste de Berlín, es un buen ejemplo de ello: en esta Reserva se introdujo en 1998 una marca regional que constituye una denominación de origen controlada por la cual se garantiza que los productos y servicios que la llevan han sido producidos y prestados salubremente, en condiciones de sostenibilidad. La marca regional es un instrumento de márketing y demuestra al consumidor que el producto adquirido en la Reserva de Biosfera ha sido generado ecológicamente y que las materias primas para éste proceden en su mayor parte de la Reserva misma. Al mismo tiempo, se crean puestos de trabajo y se protege la naturaleza en la región.
En la Reserva de Biosfera Vessertal-Thüringer Wald (Valle del río Vesser – Selva de Turingia), uno de los más antiguos de Alemania, el turismo es la rama económica más importante. En el marco de un proyecto denominado en alemán “Besucherlenkung” (dirección de visitantes), todos los grupos de interés definen en conjunto medidas para armonizar la protección medioambiental con el turismo. Con fotobarreras de conteo y entrevistas se analizan los senderos que utilizan realmente los visitantes en función de la estación y la hora del día. De este modo, la Administración puede cerrar algunos senderos no utilizados, bien para siempre o por lo menos durante la época de cría de ciertos animales, sin coartar la libertad de desplazamiento de los turistas.
La Reserva de Biosfera Flusslandschaft Elbe (Paisaje fluvial del río Elba), por su parte, ha desarrollado un programa denominado en alemán “Gastvogelmanagement” (gestión de pájaros huéspedes). Para muchos agricultores, los pájaros migratorios, tales como los cisnes y los gansos que hacen escala en esta región con regularidad, son en primer lugar “ladrones de cosechas”. Sin embargo, la Administración ha logrado introducir allí con gran aceptación zonas especiales tranquilas para descanso de los pájaros, en las cuales los agricultores dejan grano maduro sin cosechar, siendo compensados económicamente por ello. Se ha verificado que los pájaros se posan sobre todo en estas áreas, con lo cual los ingresos de los agricultores no se ven menguados.
Campos de experimentación y aprendizaje
Las Reservas de Biosfera surgieron como red de áreas destinadas en primer lugar a la investigación, más allá de toda frontera, de la interacción entre “El Hombre y la Biosfera” (éste es también el título en español del programa MAB de la UNESCO). Desde mediados de los años 90, sin embargo, también los diplomáticos son conscientes de que la investigación por sí sola no es suficiente: las Reservas de Biosfera deben poner en práctica sus resultados. Esto significa que en el marco de esta red mundial se desarrollan y ponen a prueba modelos transferibles a cuestiones problemáticas en todo el mundo, así como estrategias para dominar problemas ecológicos globales. Así, por ejemplo, varias Reservas de Biosfera alemanas están desarrollando, desde el año 2008, nuevas estrategias para la promoción de energías alternativas y para la adaptación al cambio climático; entre otras medidas, pronto serán plantadas nuevas especies de árboles, menos propensas a ser quebradas por las tormentas.
La UNESCO denomina las Reservas de Biosfera “laboratorios didácticos para el desarrollo sostenible”. Éstas desempeñan también un importante papel en la década de las Naciones Unidas dedicada a la “Educación para el Desarrollo Sostenible”. Todos los involucrados aprenden sostenibilidad en las Reservas de Biosfera, en parte, a través de los cursillos ofrecidos desde fuera, en parte por medidas específicas que fomentan la cooperación de todos los habitantes: los agricultores y ganaderos aprenden a realizar una gestión regional y a cultivar por medios biológicos, los concejales municipales y regionales aprenden sobre enfoques políticos que incluyan a la población desde el principio. Como es natural, también los niños y jóvenes, los visitantes y los habitantes de la región aprenden lo que significa la sostenibilidad. Pero los lugares de aprendizaje no son solamente las escuelas y los jardines de infantes sino también el entorno vital privado, el puesto de trabajo, el club deportivo. Lenelis Kruse-Graumann, miembro del Comité Nacional para el Programa MAB, subraya: “En las reservas de Biosfera, no sólo el centro de información es un lugar de aprendizaje, sino que también se aprende en el mercadillo semanal o en taller artesanal local.”
En la región del Rhön, por ejemplo, los niños aprenden a analizar los alimentos que consumen a diario según las sustancias que contienen y su valor nutricio, en el marco de un programa educativo organizado con regularidad por la Administración de la Reserva de Biosfera. Allí aprenden también la importancia de utilizar productos locales para la protección del clima y los puestos de trabajo in situ.
Se requiere un largo aliento
Pero incluso quienes estén abiertos a estos argumentos se preguntarán: “¿Cuáles son las ventajas concretas para las regiones que se conviertan en Reservas de Biosfera?” La UNESCO no pone a disposición dinero de fomento; existen estrictas normas a cumplir, entre otras, la prohibición de cultivar el tres por ciento de la superficie en cada Reserva de Biosfera. La región alemana Schwäbische Alb (Suebia), que se postula en la actualidad, al igual que Bliesgau (Sarre), para conseguir el título de la UNESCO, proporciona el argumento decisivo: si una determinada región quiere actuar en serio según los principios del desarrollo sostenible, existen posibilidades de obtener dinero de fomento, por ejemplo, de la Unión Europea o del Gobierno federal alemán, pero este fomento se concede sólo por un cierto tiempo. Sin embargo, quien quiera actuar sosteniblemente en toda la regla necesita un largo aliento, y las Reservas de Biosfera de la UNESCO proporcionan el ámbito ideal. Esto se evidencia en el Rhön, donde las especies amenazadas de extinción se conservan gracias al aprovechamiento económico sensato de la región. Además, convertirse en Reserva de Biosfera de la UNESCO significa incorporarse a una red global, y el intercambio global es más importante que nunca en tiempos de cambios medioambientales globales.
es delegado científico ante la Comisión alemana de la UNESCO.
Traducción: Gladys Janicha
Copyright: Goethe-Institut e. V., Online-Redaktion
Junio de 2008













