Los productos del comercio justo están de moda

La imagen de los productos del comercio justo va cambiando: de simple barrita de cereal a producto que marca todo un estilo de vida. Muchos consumidores desean actuar de modo “políticamente correcto” y demostrar su compromiso con una adquisición sostenible de alimentos que proteja los recursos.
Las notas aromáticas del café recién tostado, de las almendras, de una esencia de miel y del té africano se desprenden, seductoras, de los estantes pletóricos de chocolate negro con jenjibre, sirope biológico de caramelo, granos de café silvestre biológico (arábica) y vino tinto Sensory-Merlot. Los responsables de este “cosquilleo” del gusto son productos de comercio justo procedentes de Nicaragua, México, Etiopía, la India o Sudáfrica. Están de moda y son exquisitos; en vez de adolecer de la antigua “imagen de sahumerio”, ahora se presentan en elegantes entornos de ventas plenos de estilo que despiertan admiración. Y también sin emociones o declaraciones de sensualidad, el consumidor tiene el buen sentimiento de haber hecho las compras con consciencia, de estar apoyando a los seres humanos que generan los productos y de contribuir a la filosofía del comercio justo. La atmósfera de las tiendas de productos internacionales, ecológicos o biológicos, donde con frecuencia el consumidor es recibido personalmente y llamado por su nombre, no se puede comparar con el entorno comercial anónimo de las cadenas de supermercados, aunque éstas también ofrecen productos atractivos.
Hacer las compras sosteniblemente es “chic” y ayuda a los productores agropecuarios
Recibe el nombre de “comercio justo” el comercio controlado en el cual los precios de los productos comercializados es, por lo general, más alto que el precio del momento en el mercado mundial. El objetivo es lograr que los productores tengan mejores ingresos y, al mismo tiempo, que éstos sean más fiables que con el comercio convencional. Para la producción son válidos los estándares ecológicos y sociales internacionales. También en vista de los escándalos que se descubren regularmente en Alemania en el campo de la alimentación (y que salen a la luz más o menos una o dos veces por año), al grupo de consumidores “justos” tradicionalmente entusiasta, que con sus compras conscientes hacen una declaración política, se ha sumado una clientela creciente receptiva del estilo de vida a la moda y que, al mismo tiempo, desea demostrar su compromiso social.
El movimiento del comercio justo se concentra fundamentalmente en las mercancías que se exportan de los países en vías de desarrollo a los países industrializados. Según la organización central de Iniciativas del Sello del Comercio Justo (Fairtrade Labelling Organisations International, FLO), en la actualidad son aproximadamente 1,4 millones los agricultores que se benefician directamente con el comercio justo. En el año 2007, la venta de productos del comercio justo aumentó un 48 por ciento en todo el mundo, según informaciones de TransFair, una asociación sin fines de lucro que apoya a familias productoras desposeídas en Asia, África y América Latina. En 2006 se había registrado un aumento de las ventas del 100 %, hasta alcanzar las 18.000 toneladas: una tendencia positiva, que se mantiene ya desde hace varios años con intensidad variable.
El sello de comercio justo proporciona seguridad al hacer las compras
Se dispone de estándares generales para los socios comerciales, válidos para todos los productos. Estos estándares están clasificados según los grupos meta / beneficiarios: por un lado, los pequeños productores; por otro, los trabajadores asalariados de plantaciones y fábricas. Tal como ya hemos mencionado, abarcan objetivos tanto para desarrollar los aspectos sociales y la economía como para proteger el medio ambiente y mejorar las condiciones de trabajo. Los estándares para comerciantes varían en función del producto. Incluyen por lo general el pago de un precio justo y de un sobreprecio para tomar medidas de desarrollo; tratándose de productos biológicos, además del sobreprecio, incluyen la posibilidad de prefinanciación y el establecimiento de relaciones comerciales de largo plazo.
Los productos del comercio justo que llevan el sello Fairtrade se encuentran entretanto en muchas cadenas de supermercados, en tiendas de alimentos, en comercios naturistas, en tiendas de comercio por correo y, por supuesto, en las tiendas internacionales – e incluso en la gastronomía. Entretanto, este sello ha sido concedido a más de 750 productos, entre los que se cuentan: café, té, zumo de naranjas, cacao y chocolate, miel, azúcar, plátanos, vino, arroz, pelotas de deportes y flores, pero también papel para cartas, que proviene garantizadamente ¡de los excrementos de elefante!
Además de abarcar productos agropecuarios, artesanales e industriales, el concepto del comercio justo se está ampliando para incluir también áreas comerciales como la del turismo. En este ámbito, el objetivo es lograr mayor sostenibilidad para un desarrollo social más justo y mejorar así las condiciones de vida de los empleados y la situación de pequeñas empresas de la rama turística. Sin embargo, de momento sólo existe un sello de calidad en Sudáfrica que certifica ofertas de hoteles y excursiones según los principios del comercio justo (Fair Trade in Tourism South Africa / FTTSA).
Auge mundial en un campo aislado
La GEPA, la empresa mayorista importadora de tales productos de mayor envergadura en toda Europa, se ocupa, según sus propias declaraciones, de establecer y mantener relaciones comerciales vinculantes y fiables, y el año pasado logró una facturación de casi 50 millones de euros con productos de comercio justo. Esto representa aproximadamente la mitad de la facturación de todos los comerciantes de este campo en Alemania, pero continúa siendo apenas una mínima proporción en comparación con los miles de millones de ingresos conseguidos en el comercio minorista convencional.
Sin embargo, la tendencia se mantiene estable, e incluso se intensifica: no se detiene ni siquiera ante los restaurantes de las empresas ni ante la central de la Asociación Alemana del Fútbol (Zentrale des Deutschen Fußballbundes), que también ofrecen productos de esta índole. Durante la década pasada, el comercio justo experimentó un auge en todo el mundo.
La UE y el Banco Mundial apoyan el comercio justo. Según el comentario de un estudio del Banco Mundial, el café procedente del comercio justo, por ejemplo, puede presentar ventajas tales como una mejor gestión de los recursos y poco uso de pesticidas. Así se reducen los costes y los riesgos para la salud, y se generan más puestos de trabajo en el campo para quienes dependen de ellos.
trabaja como autor y periodista freelance especializado en economía cerca de Brema, Alemania.
Traducción: Gladys Janicha
Copyright: Goethe-Institut e. V., Online-Redaktion
Diciembre de 2007













