Alonso Cueto Caballero | Obra-Fragmento

Fragmento de “AMÉRICA LATINA, LOS ROSTROS DE BARRO Y FUEGO”
La zona de Tepito, en México D.F., tiene para muchos mexicanos la connotación de una zona de violencia, con tráfico de drogas y ladrones que asaltan a quienes van al mercado. Junto a mis guías Diana, Sayuri e Isabel, llego a conocer un Centro Cultural que funciona también como Taller. En la puerta me espera uno de los personajes más interesantes de mi viaje, el señor Luis Arévalo. El maestro zapatero Luis Arévalo ha organizado talleres de zapatos para una serie de alumnos. Los zapatos se comercializan y suponen un ingreso para el taller y los alumnos que se vuelven profesionales del calzado. Cuando le pregunto cómo ha financiado inicialmente los talleres, me contesta que solo “con mis ganas”. Arévalo, quien habla con una enorme energía, fustiga a las autoridades y me dice que es respetado por los ladrones que merodean por su barrio (pues ha ayudado a algunos de sus parientes en sus trabajos). Una de sus obras más notables es haber organizado unas clases y funciones de títeres. Niños de entre tres y doce años, muchos de ellos con padres presos o trabajando lejos, van al taller de títeres. Los niños viven en una zona dura de Tepitos, en Eje Norte 1 y Aztecas, la zona conocida como “El Palomar”. Arévalo es un líder natural de la comunidad, y su fortaleza y sentido del humor lo han sostenido durante mucho tiempo. Tiene la habilidad de los líderes naturales, la de persuadir a su interlocutor de las bondades de su trabajo. Me da tantos ejemplos, me muestra tantas fotos y me habla con tal convicción que me siento plenamente convencido del valor de lo que hace. Al dejarlo, pienso que la realidad de México, de esa zona de México, sería mucho peor si no fuera por héroes como él. (…)Este sistema alternativo, que desnuda las debilidades estructurales del sistema institucional oficial, tiene por lo tanto héroes propios. Aunque están lejos de los ejemplos anteriormente citados, incluso los grupos guerrilleros, o capos de la droga, también pueden aparecer para algunos pobladores como benefactores sociales, alternativos al sistema. Esta fortaleza del mundo al margen del sistema incluye obviamente los trabajos informales como los de vendedores ambulantes y empresas de producción fuera del sistema. Lo mismo ha ocurrido con muchos gobiernos locales como el de zonas de Chiapas donde siguen gobernando los miembros del grupo de zapatistas, y los reinos de la violencia en el norte de México.
Finalmente, el culto a los santos informales, no reconocidos por la iglesia, en toda América latina es notorio. Religiones que provienen de la cristiana y se mezclan con saberes y tradiciones populares recorren también zonas de nuestro continente. En el Zócalo de México las sanadoras siguen trabajando para cambiar la suerte de sus pacientes. En un mercado cercano, donde se vendían las estatuas de la Santa Muerte, una vendedora me dijo que había perdido la fe en todos los santos oficiales. Solo creo en ella, me dijo señalando a la Santa Muerte. “Es que es la única que sabe”.
Traducción: Konstanze Schmitt






