Autores | Alemania

Frank Semper | Obra-Fragmento

Fragmento de "ENTRE REVOLUCIÓN Y DEMOCRACIA. DOSCIENTOS ANÕS DE INDEPENDENCIA EN VENEZUELA Y COLOMBIA"

La fascinación literaria que despierta la figura de Simón Bolívar sigue vigente, pero las naciones modernas de Venezuela y Colombia han tomado caminos bien diversos para enfrentar los desafíos del presente. Y por más que desde una perspectiva europea pueda pensarse que un dictador errátil se acomoda perfectamente al elenco de Macondo, no debe equipararse la Colombia actual con el mundo novelesco del gran Premio Nobel de Literatura de 1982, ni siquiera si la tan evocada soledad del país puede encontrarse ocasionalmente en algunas regiones distantes. Los que conocen bien este asunto son los colaboradores del Departamento Nacional de Estadística DANE, que en los censos recorren durante días, y a veces semanas, los remotos territorios indígenas en busca de algunas pocas almas. Por más irrepetible y digna de ser conservada que sea la vida en las zonas periféricas colombianas, el destino futuro del país se define en las ciudades.

Colombia es una nación con una democracia parlamentaria en funciones, que cuenta con el apoyo de una sociedad vital y pluralista y que se abre cada día más tanto hacia el exterior como hacia su interior. Aunque el país siga muy ocupado consigo mismo, también aquí ha hecho su entrada la globalización. El incremento de libertades económicas es notable y la clase media se encuentra en crecimiento. Este desarrollo tiene sus pilares en la Constitución de 1991, cuyo sistema intenta proteger los derechos cívicos, afianza las instituciones democráticas y constitucionales y ha posibilitado y aumentado la integración de grupos sociales marginales, minorías de las colectividades afrocolombianas y de los pueblos y comunidades aborígenes. Pero la injusticia social persiste y la gran cantidad de violaciones graves a los derechos humanos se reduce con mucha lentitud. El actual presidente, Álvaro Uribe, ejerce su segundo mandato, para el cual fue reelecto, y tiende a considerar necesario servirse de facultades extraordinarias para preservar la vida de la democracia en Colombia con su política de la "seguridad democrática".

"El presidente de la República viene a ser en nuestra Constitución, como el sol que, firme en su centro, da vida al universo", tal la idea de Simón Bolívar cuando aspiraba al poder vitalicio. En este sentido, las ideas acerca de la investidura presidencial de Álvaro Uribe y Hugo Chávez parecen semejarse bastante, aunque por lo demás las formas del estado y de gobierno de ambos países difieran. El presidente de Venezuela Hugo Chávez hace tiempo que trabaja en pos del socialismo del siglo XXI. La ambiciosa Constitución venezolana de 1999, iniciada por Chávez mismo después de ser electo presidente, sigue en vigencia, pero ha sido modificada en varios pasajes (en particular, aquellos artículos que pretendían limitar la reelección del presidente) y, tal el deseo del primer mandatario, pronto dará lugar a una nueva Constitución socialista. La Constitución es para Hugo Chávez nada más que una pelota que va y viene según sus humores políticos. Es cierto que el presidente ha ganado la mayoría de las elecciones y consultas populares realizadas en un lapso de más de diez años –e incluso observadores internacionales meticulosos no han presentado objeciones de peso al desarrollo de las mismas–, pero a esta altura de las circunstancias el presidente, que a diferencia de algunos de sus epígonos domina todas las artimañas permitidas y no permitidas y puede iniciar campañas contra la oposición con diversas ventajas logísticas y financieras para movilizar a las masas, ha modificado con efecto duradero el sistema institucional a su favor, de manera que la oposición prácticamente no está en condiciones de recuperar relevancia por fuerza propia; una oposición que sigue estando demasiado lejos del pueblo (electoral) de la provincia y se ha acomodado a sus anchas en sus baluartes de Maracaibo y algunos distritos de Caracas, la capital. Es necesario contar con un apoyo elocuente del exterior, como por la figura de Mario Vargas Llosa, para volver a llamar la atención en el ámbito nacional e internacional y generar inseguridad en el presidente de manera pública. Por lo demás, Hugo Chávez domina la escena y es prácticamente un experto a la hora de gobernar el país con el medio masivo de la televisión. Pero no necesariamente está solo a nivel mundial con esta forma pública de gobernar.
Traducción: Martina Fernández Polcuch