
Franz Obrist, joven “de destacadas cualidades y de una madurez extrañamente precoz”, es el héroe de la primera novela de Christoph Simon (Franz oder warum Antilopen nebeneinander laufen; Franz o por qué los antílopes caminan unos al lado de otros), publicada en el año 2001, en la que se narra la vida de un alumno que vive en “una pequeña ciudad situada al comienzo de los Alpes”. Esta primera obra de Simon se inscribe en una larga tradición de novelas que relatan el desarrollo de un personaje adolescente, tema tratado por escritores tan diversos como Robert Musil y Jermoe D. Salinger. Simon agrega un matiz particular a la protesta adolescente, en este caso dirigida contra las instalaciones del colegio, al destacar la indecisión como característica propia de la etapa de la vida descripta: Franz, ni bien es expulsado, piensa todo el tiempo en cómo regresar nada más y nada menos que al mismo colegio. Sin embargo, una vez en libertad se da cuenta de que se siente bien siendo “de profesión un alumno inútil, incompetente y vivaz”.
Tras publicar Luna llena (2003), que cuenta la historia de siete protagonistas cuyas vidas se entrelazan en la heladería del mismo nombre en Berna, Simon retoma el personaje principal de su primera obra, Franz Obrist, en Planeta Obrist (2005). Franz ya es demasiado grande como para ir al colegio así que parte a recorrer el mundo, particularmente Mongolia, junto con su tejón MC. El viaje también los lleva a Liubliana, donde Obrist pone una tienda de “encargos extraordinarios”, tiene algunas aventuras amorosas, engendra un hijo y finalmente regresa a su ciudad natal, Berna.
Simon también es autor de un libro infantil (Häsin Mels und Hase Fitz und der Teichgruselgolz; La coneja Mels, el conejo Fitz y el Escalopifriante de la laguna) y de un volumen de poemas (ein pony in nachbars park, ein rennpferd in meinem; un pony en el parque del vecino, un caballo de carrera en el mío). En su última obra, Spaziergänger Zbinden (Los paseos de Zbinden, 2010) retoma el tema del descubrimiento del mundo a través de los viajes y paseos. Pero la diferencia es que en este caso los paseos no tienen el propósito de investigar nuevos mundos, sino que más bien proponen recorrer un tiempo que ha quedado en espera. Tomado del brazo del joven asistente Kâzim, Lukas Zbinden, de 87 años, transita los pasillos y pisos de una residencia geriátrica. Al igual que en los diálogos muchas veces filosóficos entre Franz Obrist y el tejón MC, las conversaciones de esta novela plantean los eternos interrogantes en torno a la felicidad, el amor y el sentido de la vida. Los personajes de Christoph Simon narran historias de vida que reflejan los intentos individuales por dar respuestas.
Traducción de Florencia Martin







