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Jota Mombaça y Michelle Mattiuzzi: III Congreso de Estudios Poscoloniales / IV Jornada de Feminismo Poscolonial. Foto: Aline Furtado

¡Lo poscolonial no existe!

¿Qué forma toman los fantasmas coloniales? ¿Como está presente la colonialidad en la relación de la corporeidad marcada por la geopolítica de la racialidad?, pregunta Jota Mombaça.

Ella Shohat, en un texto de 1992 titulado Notes on the postcolonial [Notas sobre lo poscolonial], plantea una serie de cuestionamientos y críticas cruciales para una repolitización de las tensiones y contradicciones coloniales de un mundo categorizado por muchos como poscolonial: “Cuando rayas dibujadas en la arena todavía asombran las geografías del [llamado] Tercer Mundo, es urgente preguntarse acerca de cómo podemos trazar el significado de ‘poscolonial’. ¿Qué perspectivas han sido elaboradas en lo ‘poscolonial’? ¿Con cuáles propósitos? ¿ Y cuáles son estos lapsos? ¿Cuál es entonces el significado de ‘poscolonialidad’ cuando ciertos conflictos estructurales todavía persisten?”.

Me interesa aquí la dimensión ética que se desdobla de estas interrogaciones, y en este sentido, me interesa intensificar el interrogatorio de lo poscolonial rumbo a una ética posicionada contra las ficciones del poder y actualizaciones de la colonialidad en la experiencia ordinaria de los días. Lo hago desde mi posición situada en el calor del nordeste de Brasil, en la racialidad ennegrecida que marca al nivel de la carne la trayectoria del emblanquecimiento como política de exterminio ontológico, económico, biopolítico, colorista, continuado, de las vidas negras e indígenas del cuerpo social brasileño, y por mi desobediencia civil, sexual y de género. Con este cuerpo articulo el gesto de rechazo que este texto ensaya: un rechazo a la linealidad del tiempo en eje moderno-colonial, rechazo a las prácticas intelectuales apaciguadoras y rechazo de las éticas extractivistas. Por lo tanto: un rechazo de la ficción poscolonial.

Fantasmas Coloniales

¿Qué forma toman los fantasmas coloniales y cómo interactúan con la hechura del mundo en las ex-colonias? ¿Cómo la colonialidad se hace presente en la relación de las corporalidades marcadas por la geopolítica de la racialidad? ¿Qué fuerzas esos fantasmas mueven ahí, qué ficciones materializan? Son fantasmas encarnados, inscritos en la latencia ineludible de la herida colonial: como una distensión muscular o una punzada sentida en el hueso, en la osamenta de los cuerpos y la tierra ex colonial..

Espacios autoproclamados poscoloniales, o también decoloniales y anticoloniales, no están libres de reengendrar la colonialidad como sistemática. El modo como esos espacios se articulan, quien los coordina, quien decide por ellos, qué relaciones de fuerza, qué escriben, como, con qué soportes, para cuales circuitos… Todos esos modos de transitar en medio a las ruinas de las relaciones coloniales, y producir desde ahí, movilizan –casi como regla– una dimensión contradictoria innegociable, fruto de una herida racial histórica marcada tenazmente en el cuerpo social, aunque muy mal elaborada del punto de vista de las afectividades y emociones colectivas.

Después del III Congreso de Estudios Poscoloniales, un grupo de personas racializadas de diversos lugares de América Latina y Caribe, del cual participé, divulgó un Comunicado de lxs cuerpxs disidentes racializadxs sobre el epistemicidio y racismo en el III CONGRESO DE ESTUDIOS POSCOLONIALES, como documento-relato acerca de las tensiones raciales, de clase y de género experimentadas en este congreso y su carácter contradictorio en lo que se refiere a la presumida disposición antiopresiva de un encuentro con sentido poscolonial.

Espacios de tensión

Es correcto que ese no sea el único de los espacios en que una iniciativa presuntamente crítica de la colonialidad desdobla contradicciones fundamentales. También existen los limites de este texto, por ejemplo, de mi autoría cautiva, mi política de inscripción y los limites de decibilidad que rozan este gesto crítico. En la colonia, donde quiera que haya texto, habrá transversales cuyos efectos imprevistos pueden producir repeticiones históricamente previsibles: no hay como escribir de afuera, no hay como acceder a una posición discursiva poscolonial y estar libre de esto, pues no se deja para atrás lo que está por todos lados.

Tampoco se puede aceptar que lo que está por todos lados estará presente para siempre. No en vano los espacios de tensión se multiplican, al mismo paso en que, de izquierda a derecha, la presión por las alianzas compulsivas y unicidades se intensifica. Negar espacio a esas conflictividadesbien como intentar encuadrarlas en un solo movimiento analítico –como si fueran parte de un mismo proceso– son equivocaciones, gestos reparadores de la colonialidad donde sea que ella trinque. Por el contrario, hacer vibrar las conflictividades anticoloniales –que rechacen a un solo tiempo los proyectos de nación cualesquiera que sean, los extractivismos y terrorismos ontológicos de la blanquitud, del patriarcado, de la supremacía cisgénera y de la heteronormalidad, así como la geopolítica imperial y el universalismo del poder– es una forma de abrir grietas en la colonialidad para hacer pasar al presente las fuerzas más-que-colonizadas.

Jota Mombaça es un homosexual no binario, nacido y criado en el noreste de Brasil, que escribe, performa y realiza los estudios académicos sobre la relación entre la monstruosidad y la humanidad, el anticolonialismo, la redistribución de la violencia y la ficción visionaria.