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German Jazz Meeting: signos y despegue

Lenin On Tour © DR
Das Kapital: Edward Perrault,
Daniel Erdmann, Hasse Poulsen (v.l.)

Pocas veces el jazz alemán se había presentado tan sólido como en 2010. Berlín logró captar atención internacional como centro del jazz europeo, la nueva generación de músicos se mostró más osada y ávida por tocar que nunca y la conexión entre los diferentes espacios jazzísticos funcionó no solo a nivel nacional sino también internacional. Y como si lo anterior fuera poco, se logró también cerrar las brechas que desde hace décadas separaban al este del oeste y al Free del Mainstream.

El German Jazz Meeting : signos y despegue

¡El Tercer German Jazz Meeting fue un golpe creativo! El 23 y 24 de abril de 2010 se presentaron frente a un público especializado internacional actos escogidos de la actual escena jazzística alemana durante la feria Jazzahead. A pesar de que cada grupo solo dispuso de 20 minutos para tocar –normalmente demasiado poco para que una banda de jazz logre entrar en calor–, incluso los más íntimos conocedores de la movida quedaron sorprendidos del alto nivel de las diferentes presentaciones.

A los músicos y grupos no les bastó con cumplir con estándares internacionales. Con una sana seguridad dejaron en claro que el jazz alemán ya no necesita esconderse detrás del francés, el inglés o el norteamericano.

Bandas berlinesas como Soko Steidle o Potsa Lotsa de Silke Eberhard establecieron nuevas medidas para la improvisación colectiva, la Andromeda Mega Express Orchestra creó vínculos imposibles entre una Big Band y una orquesta de cámara, el Julia Hülsmann Trio y el Pablo Held Trio colocaron el trío de piano nuevamente en el centro del discurso jazzístico y Michael Wollny celebró lejos del kitsch el Exotic-Sounds en la tradición del romanticismo alemán.
El trio Das Kapital de Daniel Erdmann colocó el fulminante punto final con fascinantes interpretaciones de Eisler.

©  Klaus Bocken
SoKo Steidle: Henrik Walsdorff,
Oliver Steidle, Rudi Mahall,
Johannes Fink (de izq. a der.)
El German Jazz Meeting fue más que una sucesión de momentos mágicos, más que una instantánea del mundo del jazz nacional. Fue una proclama a todo volumen de una nueva actitud, como la de fines de los años sesenta en Wuppertal. Si el público alemán en el pasado, se sintió con frecuencia como espectador lejano del desarrollo mundial del jazz, ahora de pronto se vio en medio del centro innovativo del jazz.

Berlín: una ciudad en movimiento

Por largo tiempo Berlín fue considerada la agotada capital del Postbop. El verdadero jazz hervía en otra parte.
Por largo tiempo Berlín fue considerada la agotada capital del Postbop. El verdadero jazz hervía en otra parte.

Berlín es mucho más que un lugar. Jazz berlinés: eso es una idea.
La diáspora del mundo berlinés del jazz se distribuyó por todo el mundo. En vez de medios públicos la ciudad atrae con una infraestructura única y bajos costos de vida sin competencia. Dos mediocres escuelas superiores se fundieron para dar vida al Instituto de Jazz de Berlín, un forjador de talentos de excelencia, que atrae es profesores de üprimer nivel y estudiantes de todo el mundo.

Respondiendo al desafío del público, la comunidad jazzística de Berlín se lanzó desde su antigua torre de marfil al centro de la pulsante vida del centelleante moloc. Dejó de definirse por un determinado sonido, una generación o una declaración de principios. Ya hace tiempo que los límites entre jazz clásico, tradicional o moderno y los idiomas como rock, hiphop, noise, electrónico, así como las numerosas culturas musicales étnicas, se han vuelto permeables.

© Natalie van Sasse van Ysselt
Hyperactive Kid
como Cartoon

Pero Berlín sigue siendo sobre todo un lugar de paso permanente, emocional y geográfico. Músicos que marcan tendencias a nivel internacional, como Greg Cohen o John Hollenbeck, son tan difíciles de separar de la vida jazzística de Berlín como los experimentados Till Brönner y Michael Wollny o jóvenes salvajes como las bandas Hyperactive Kid y Johnny LaMarama.
En el permanente zumbido de este enjambre creativo, incluso antiguos ícono del pop como la tecladista de Rainbird Ulrike Haage, a quien por supuesto siempre le había atraído la improvisación- se sintieron llamados a iniciar aventuras jazzísticas.

Colonia: mucho de nuevo en el oeste

La nueva confianza ganada por el jazz alemán no solo es observable en Berlín. Colonia, antiguamente centro de la casa del jazz y de la mafia del saxofón de Colonia, es también escenario de una nueva movida jazzística, quizá no tan espectacular pero en vez de eso mucho más duradera. Con perseverancia y vigor, músicos como Nils Wogram y Florian Ross han creado después de décadas de grandes tonos la base para ese creativo Understatement. Ambos forman parte desde hace ya tiempo de la familia de los festivales europeos de jazz y aúnan las fuerzas de su sensual imaginación en la banda Nostalgia.

Un símbolo de la nueva introversión de Colonia es el pianista Pablo Held. Con apenas 24 años, el retraído filósofo del sonido ya se cuenta entre los rostros emblemáticos del jazz alemán. Sin la pretensión de recrear el jazz, su excepcional fuerza radica en su gran individualidad.

© Konstantin Kern
Pablo Held

Su bajista Robert Landfermann, también él menor de 30 años, es considerado actualmente uno de los más movidos músicos alemanes, capaz de cubrir un amplio espectro entre el Mainstream y el Free. En su trío Grünen, al que pertenece también el baterista berlinés Christian Lillinger, tiende él un puente entre el Rin y el Spree.

Sebastian Gramss es símbolo de la continuidad del biotopo jazzístico de Colonia. Con su formación Underkarl, el músico logra crear siempre nuevas y subversivas relaciones horizontales entre el jazz de vanguardia, el rock contemporáneo underground y las variadas tradiciones de la música clásica europea.

La influencia de Colonia como centro jazzístico se extiende mucho más allá de las fronteras de la ciudad de la famosa catedral. También forman parte de su centro de gravitación el minimalista Jazzcore del trío Zodiak de Essen o la vanguardista Power-Bigband The Dorf de Jan Klare, que reúne músicos de todo el estado de Renania del Norte-Westfalia, por nombrar solo algunos.

Jazz 2.0: la fuente de la juventud del jazz alemán

Se dice que con el jazz es como con el buen vino. Mientras más viejo, mejor.
Esta regla de oro parece estar temporalmente suspendida del actual quehacer jazzístico en Alemania, porque allí donde se vaya son los jóvenes los que llevan la batuta. Y estos ya hace mucho tiempo que no responden al canon del quehacer jazzístico anquilosado en las últimas décadas. El internet y las redes sociales tampoco se detienen ante el jazz, lo que permite a grupos y formaciones trabajar juntos aun a largas distancias.

Un buen ejemplo de este desarrollo es la banda Expressway Sketches. El baterista Max Andrzejewski, el tecladista Benjamin Schäfer y el guitarrista Tobias Hoffmann viven entre Berlín y Colonia y trabajan en ambas ciudades en diferentes proyectos. Andrzejewski está todavía estudiando en el Jazzinstitut de Berlín, pero ya forma parte de las grandes promesas alemanas en la batería.

© Simona Reber, Fine Heininger
Expressway Sketches: Benjamin Schäfer,
Tobias Hoffmann, Max Andrzejewski (de izq. a der.)

El trio de osados veinteañeros propone una música interurbana Short-Cut, apasionante, futurista y de exuberante virtuosismo.
Christian Lillinger, el enfant terrible de la movida berlinesa tiene apenas 26 años, Pär Lammers, el virtuoso hamburgués del piano, 28, a los jóvenes Pablo Held y Robert Landfermann ya se los nombró.

En este panorama, músicos innovadores como el pianista Florian Weber de Detmolder o el trompetista Frederik Köster de Colonia, ambos de 33 años, perteneces casi a los viejos tercios. Y aunque sea difícil de creer, Michael Wollny, que parece una presencia eterna en la escena del jazz, tiene apenas 32. Nunca antes los músicos de cerca de 30 años o menos habían tenido una presencia tan sólida en el jazz alemán. En relación al jazz en Alemania, jóvenes y generaciones nuevas ya no son sinónimos.
En el actual jazz alemán, jóvenes y camadas nuevas ya no son sinónimos.

Un asunto redondo: la globalización del jazz alemán

¿Pero de qué estamos hablando en realidad cuando decimos jazz alemán?
Daniel Erdmann, el saxofonista con genes de Mangelsdorff es sin duda un músico alemán que, sin embargo, vive en Francia. Con su banda Das Kapital le ha devuelto al jazz local ese gustito político que hace tiempo le estaba faltando.
Echando mano a composiciones de Hanns Eisler, constituye él una verdadera contribución a la superación de la tradición musical alemana, los otros dos miembros de la banda, sin embargo, son uno francés y el otro danés.

Florian Weber no solo ha formado su exitoso trío Minsarah con el estadounidense Jeff Denson y el israelí Ziv Ravitz, sino además apoya al veterano maestro Lee Konitz, una figura señera del jazz norteamericano desde los años cuarenta.
El trombonista Nils Wogram se ha establecido en Zürich, donde hace ya tiempo se ha transformado en una figura cúlmine del intercambio internacional de jazz al más alto nivel.

Foto: J.L. Diehl, ©Jazzkollektiv Berlin 2010
Colectivo de jazz de Berlín

Pero las redes del jazz alemán van todavía mucho más allá. El colectivo de jazz Berlín, una agrupación de diferentes músicos y bandas berlineses, invitó a su festival Noches del colectivo en diciembre de 2010 a representantes de colectivos asociados de toda Europa.

Y cuando una autoridad como el saxofonista neoyorquino Henry Threadgill interpreta en su último álbum una composición del berlinés cosmopolita Uli Kempendorff, ya solo eso habla del reconocimiento de que el jazz made in Germany está gozando también en EEUU.

Baby Sommer y Till Brönner: el muro ya no existe

Un viejo revolucionario se junta con un joven perfeccionista.
En Alemania se puede derribar muros, eso quedó demostrado de manera impresionante en 1989 ante los ojos de la opinión pública mundial. Pero las trincheras ideológicas, estilísticas y en no menor medida las regionales se enfrentaron de manera irreconciliable durante 20 años luego de la caída del muro.

© Till Brönner
Till Brönner

Pero eso se acabó. Y quien lo hubiera creído posible, el dinosaurio de la vanguardia Günter „Baby“ Sommer (este) y el joven pionero del pop-jazz de 28 años Till Brönner (oeste) iniciaron un proyecto conjunto, en el que dialogan de manera completamente libre sobre sus experiencias, perspectivas y socialización.
Detrás de ese dúo se esconde mucho más que el encuentro de dos protagonistas de espacios muy diferentes.
Sin habérselo propuesto de manera explícita, Brönner y Sommer iniciaron el final de una ideología y con ello, probablemente, de la mayor cesura del jazz alemán desde 1968.

Aun cuando no hubiera ocurrido ninguna de las otras innovaciones, hitos, tendencias e impulsos en el año, ya solo el hecho de este proyecto, hubiera inscrito al 2010 en la historia del jazz alemán.

Wolf Kampmann
trabaja como periodista free-lance para diversos medios. También es autor y editor del Diccionario del jazz de la editorial Reclam y autor y co-editor del Diccionario del rock de la editorial Rowohlt

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marzo 2011

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