Música

¡Poco amor, mucho negocio!: Un balance de la Loveparade

Loveparade 1996, Foto: Tilman Brembs / www.zeitmaschine.deVerano europeo del 2011. A un año de los dramáticos sucesos de la Loveparade de Duisburg, es tiempo de repasar brevemente la historia de una idea, que de fiesta anarca de un grupito tecno, pasó a transformarse en evento gigante -con un valor comercial igualmente gigante- y en catástrofe..

Berlín 1989: 150 chicos y chicas del mundillo siguen el espontáneo impulso del DJ Matthias Roeingh alias Dr. Motte y su novia Danielle de Picciotto de organizar un carnaval tecno. Nadie pensaba ni pretendía entonces que esta "manifestación" -un tanto absurda- por "la paz, la alegría y los panqueques", como decía en la graciosa invitación, se transformaría en una mega fiesta con millones de participantes que podría verse en el mundo entero.

Bailar, bailar, bailar

En la época en que nació la Loveparade, Alemania vivía bajo los efectos de la reunificación. En este contexto -y especialmente en esa tierra de nadie que era el Berlín post caída del muro- el tecno se transformó en la banda sonora de una subcultura. El hedonismo y las visiones futuristas accionaban la escena del Rave. La fiesta satisfacía necesidades propias, era el desate ahistórico del sonido, la corporalidad y el éctasis colectivo.

DJ Dr. Motte, creador de la Loveparade, Foto: Danielle de Picciotto / www.drmotte.deEl tecno era la mística electrificada, una promesa de felicidad espiritual que podía alcanzarse por medio del entusiasmo, dejando que el cuerpo se moviera al ritmo de la música. Su desarrollo tuvo por escenario las así llamadas zonas autónomas temporales de la nueva Europa, en las casas ocupas, en los edificios abandonados del desaparecido poder, en los espacios de la transición. Se imaginaban y ponían en práctica formas sociales experimentales.

Pero para la mayoría de los aficionados, la música y los eventos se transformaron más que nada en una especie de fiesta que constituía en sí una obra de arte integral. Surgió un modelo Trance con carácter escapista. El tecno se trasformaba en un estilo de vida. En 1991 se realizó el primer Mayday, una Indoor-Rave de la que participaron inicialmente 5.000 personas y después más de 20.000. En esos años y hasta 1995, la Loveparade y el Mayday fueron sin discusión los eventos principales de la escena tecno. Allí se juntaba todo el mundillo tecno de Alemania y venían también fans desde el extranjero.

El número de personas que se congregaba alrededor de los "Lovemobiles" en su trayecto por la calle Kurfürstendamm en Berlín se duplicaba e incluso cuadruplicaba de año en año, hasta que en 1995, el tradicional recorrido se vio definitivamente superado por el medio millón de personas asistente. En el intertanto, la organización y comercialización del evento se habían profesionalizado. Mientras se establecían fórmulas cada vez más comerciales, crecían los acuerdos con los auspiciadores y aumentaba la venta de los "himnos" y compilados de los eventos, los protagonistas se consideraban una vanguardia de su época. Se propagaron términos como „Rave Nation“ y „Sociedad del Rave" que definían al tecno como expresión cultural de avanzada. Y en todo el mundo aparecieron copias y versiones propias de la Loveparade, algunas de las cuales existen hasta la actualidad.

Desde Ku‘Damm a la Siegessäule

Con el traslado a la Siegessäule (Columna de la victoria) cambió el carácter de la Loveparade. El caótico recorrido fue reemplazado por un desfile que convergía planificadamente en un gigantesco evento de cierre; en vez de "Floats" organizados por los propios participantes, se repartieron carros de los diferentes auspiciadores. El mundo underground abandonó la Loveparade y creó en 1997 el evento alternativo Hateparade y más tarde la Fuckparade. La televisión, por el contrario, se sumaba a la parada del amor con transmisiones en vivo, y así el evento de la subcultura se transformaba definitivamente en un espectáculo de la cultura de masas.

Indoor-Rave Mayday 2011, Copyright: www.i-motion.de / nature oneAl principio la gran fiesta siguió creciendo, y en 1999 se realizó probablemente el mayor desfile con aproximadamente 1,5 millones de personas (datos de los organizadores). El 2001, atendiendo al evidente carácter comercial que había adquirido el evento, se le quitó su estatus de "acto público", lo que implicó un aumento importante en los costos para los organizadores. Por primera vez desde 1989, en 2004 y 2005 no hubo Loveparade, porque su financiamiento no estaba asegurado. La cifra de asistentes el 2003 había disminuido a 500.000.

Lleno completo y catástrofe

La cadena de gimnasios McFit se transformó en la nueva empresa a cargo de la organización de la Loveparade, que luego de una versión en Berlín en 2006, organizó en 2007 su continuidad en la región del Ruhr, trabajando en conjunto con autoridades locales. La primera Loveparade fuera de Berlín se realizó en Essen, la segunda en Dortmund, pero la tercera, que debía efectuarse en Bochum el 2009, fue suspendida por no contar con suficientes garantías de seguridad. Un año más tarde, en Duisburg, un estallido de pánico colectivo tuvo por consecuencia 21 personas muertas y más de 500 heridas. A raíz de estos hechos, los organizadores suspendieron la realización de la Loveparade en los años siguientes. Indoor-Raves al estilo Mayday, sin embargo, se siguen realizando en centros de eventos convencionales como la Westfalenhalle de Dortmund.

Memorial de la Loveparade en Duisburg, Copyright: Stadt DuisburgLa calidad de evento cultural, sin embargo, hace ya tiempo que se había perdido, y al final lo único que quedaba era más que el folclore comercial de un movimiento. El ímpetu revolucionario del inicio se había hecho humo y la desgracia de Duisburg había desacreditado a la Loveparade a los ojos de la opinión pública. Hasta ahora no se ha esclarecido quién fue en última instancia el responsable de la catástrofe. La fiesta se convirtió en un litigio ante tribunales.

La metamorfosis de la Loveparade, de encuentro underground en fenómeno pop, fue tempranamente diagnosticada por algunos visionarios del mundo tecno. Ya en 1996, Tom Holert y Mark Terkessidis en su libro Mainstream der Minderheiten/Mainstream de las minorías habían calificado las monumentales Loveparades –que acaparaban la atención masiva del público como la teleserie de moda o la final de un mundial de fútbol- como una adaptación perfecta al contexto de la así llamada sociedad postfordista: "El rebelde hedonismo juvenil es la manifestación de un nuevo ꞌFitnessꞌ de la sociedad de control". En este contexto, no deja de ser de alguna manera una ironía que los organizadores de la última Loveparade hayan sido precisamente los dueños de una cadena de gimnasios.

Christian Tjaben
trabaja como periodista free lance de música, entre otros, para la radio en internet ByteFM y el Groove Magazin.

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Julio 2011

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