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La lengua no sabe de fronteras. Melinda Nadj Abonji |
Con cinco años Melinda Nadj Abonji abandona la antigua Yugoslavia para trasladarse a Suiza, donde aprende rápidamente el alemán. Su lengua materna es el húngaro, ya que su familia pertenecía a la minoría húngara de Serbia. En Suiza sus padres alcanzan una buena posición a fuerza de trabajar, reciben la nacionalidad suiza, regentan un café, la hija estudia en Zúrich.
Ya en el año 2004 Melinda Nadj Abonji participa en el Concurso Ingeborg Bachmann y llama la atención con su virtuosismo lingüístico. Triunfa asimismo como performer de la palabra y en las actuaciones que lleva a cabo junto al rapero Jurczok 1001. Podría pensarse que es bien recibida en Suiza. Ser bien recibido, no obstante, no significa ni mucho menos pertenecer a un lugar, ya que, bajo la aparentemente incólume superficie del idílico país, bullen la xenofobia y el rechazo hacia los inmigrantes.
En su novela Tauben fliegen auf (Las palomas emprenden el vuelo), marcadamente autobiográfica, la autora habla sobre este sentimiento de extrañamiento en el propio país. Es una historia sobre el destino del desarraigo y la invisibilidad. «Sobre todo no quedar mal» es la divisa que reina en el hogar familiar de la protagonista de la novela, Ildiko, y su hermana Nomi. Las dos hermanas crecen entre dos mundos. En uno, el café y las pequeñas trabas, en el otro, en la tierra natal, las visitas a la familia con grandes celebraciones y pequeños secretos. Cuando la querida abuela fallece, el contacto con la familia se vuelve más esporádico. Poco después estalla la guerra de los Balcanes y ese lugar añorado de la infancia se pierde definitivamente. De repente surgen nuevas fronteras de las que no se salva ni siquiera la propia familia.
En su búsqueda de la propia historia, la autora ha encontrado un lenguaje propio que une ambos mundos. «El reto de la escritura es para mí el hecho de que es un movimiento hacia lo desconocido. En un momento dado el texto se compone solo», dice la autora sobre su trabajo. Tal vez el gran éxito de la novela contribuye a dejar atrás definitivamente ese sentimiento de extrañamiento en el propio país.
Además de recibir el Premio Suizo del Libro (2010), por su novela Tauben fliegen auf (Las palomas emprenden el vuelo) Melinda Nadj Abonji ha sido la primera suiza en recibir el Premio Alemán del Libro (2010).






