Sobrevivir

Vivir en las metrópolis – La nueva tentación urbana

Immer mehr Städte investieren in neue Wohnquartiere – wie Frankfurt im Europaviertel. | Foto (Ausschnitt): © Epizentrum

Foto:Foto (Ausschnitt): © Epizentrum

Cada vez son más la ciudades que invierten en nuevos barrios residenciales – como el barrio Europa de Frankfurt.

Pocas veces la ciudad ha tenido tan buena imagen como ahora: cada vez más familias jóvenes, y también personas mayores, desean disfrutar de las ventajas de las metrópolis. Y muchas ciudades responden a esta demanda con ambiciosos programas de construcción de viviendas.

El primer informe alemán sobre cultura de la construcción [N. d. T. construcción entendida como configuración global del entorno del ser humano], presentado a finales de 2014 al gobierno federal por la Stiftung Baukultur [Fundación de Cultura de la Construcción], incluye un mapa de la migración interior alemana. Las ciudades que encogen están marcadas en rojo, las que crecen en negro. Este mapa de Alemania presenta un gran triángulo de marcas rojas, integrado por municipios que están encogiendo, que sube desde la cuenca del Ruhr en el oeste hasta Rügen a orillas del Báltico y desde allí desciende hasta Sajonia para volver a la cuenca del Ruhr a través del norte de Hesse. Salvo algunas islas negras como Berlín, Leipzig y Dresde, el este y el centro de Alemania presentan un moteado continuo en rojo. Por el contrario, el norte y el sur están moteados masivamente en negro. Las áreas de metrópolis como Hamburgo, Munich, Stuttgart o Frankfurt am Main atraen a la gente. La tendencia es muy clara: mientras que la población total de Alemania disminuye desde 2003, una migración de población del campo a las metrópolis permite crecer a casi una docena de ciudades.

¿Qué es lo que ha ocurrido? ¿Por qué las familias jóvenes prefieren momentáneamente instalarse en las ciudades? Hace 20 años ese grupo social se mudaba a casas en propiedad en zonas verdes. ¿Por qué las personas mayores también desean cada vez más disfrutar de las ventajas de las grandes ciudades? Y ¿por qué precisamente los antaño paraísos obreros – ya sea como ciudades en el este o como barrios industriales en el oeste – están en vías de extinción?

La población cualificada abandona el campo

Sin duda, la moribunda cultura industrial y la falta de un oportuno cambio estructural son los principales responsables del encogimiento de las ciudades. Pero un nuevo estudio del Berlin-Institut für Bevölkerung und Entwicklung [Instituto Berlinés de Población y Desarrollo] menciona una dinámica que quizá sea aún más importante: el constante aumento de los títulos de bachillerato hace que en los municipios pequeños y medianos los jóvenes cada vez vean su futuro menos ligado al medio rural y busquen puestos de trabajo mejores en las grandes ciudades. Pero la suerte de los talentosos es la mala suerte de los entrados en años. Porque el abandono del campo por parte de los trabajadores cualificados pone en marcha una espiral de envejecimiento creciente y oferta de servicios menguante para aquellos que se quedan: cuantas menos personas e ingresos hay en esa desordenada constelación de viviendas unifamiliares, suburbios y pequeñas ciudades, más rápidamente se deterioran los servicios públicos. Menos médicos, líneas de autobuses, panaderos, escuelas y guarderías obligan a recorrer en coche trayectos cada vez más largos.

Inversiones en atractivos barrios residenciales

Precisamente eso es lo que hace que la vida, sobre todo en los alrededores de ciudades prósperas, sea muy poco atractiva para las familias. Cuando ni siquiera las 20 horas semanales que la gente pasa en metida en el coche bastan para hacer frente a las obligaciones del trabajo, el hogar y las reuniones del colegio, la vida en la naturaleza se convierte en una vida sobre el asfalto. Desde que Honrad Adenauer pusiera en marcha su política de fomento del ahorro para la compra de vivienda las grandes ciudades sufrían las consecuencias de que la gente prefiriera construirse una casa en los alrededores y pagaran allí sus impuestos, pero con el tiempo han aprendido la lección. Las inversiones en la construcción de barrios residenciales mixtos sobre antiguos terrenos de puertos, ferrocarriles y cuarteles, en la creación de edificios destinados a usos culturales, en zonas verdes urbanas, áreas deportivas y de compras resultan muy rentables a aquellas ciudades que desde los años 90 han apostado por la concentración urbana y la mejora cualitativa del entorno vital de sus habitantes. Pocas veces la ciudad ha tenido mejor imagen y pocas veces sus ventajas han resultado tan convincentes como hoy en día.

Ahora bien, esta nueva seducción urbana sólo seguirá existiendo mientras siga funcionando el equilibrio entre tiempo y dinero invertidos. Porque la casa unifamiliar sigue siendo la vivienda favorita de los alemanes. No obstante, muchas personas están dispuestas a vivir en la ciudad para ahorrar tiempo. Pero si los alquileres en el interior de las ciudades suben gravosamente, el viaje en coche diario a la periferia parecerá un mal menor. Sobre todo en ciudades como Hamburgo o Munich la desproporción entre la oferta y la demanda ha desembocado en un mercado de precios de alquiler tan encarnizado que el aire urbano empobrece más que libera al recién llegado. Por eso la mayoría de las grandes ciudades han puesto en marcha amplios programas de construcción de viviendas, el más ambicioso de ellos es el de la ciudad de Munich con 100.000 unidades nuevas.

Lo que falta todavía para un verdadero renacimiento de las ciudades

Pero estos fulminantes esfuerzos para lograr ciudades atractivas no son necesariamente una bendición, como dejó bien claro la reconstrucción después de la Segunda Guerra Mundial cuyos edificios de una modernidad vulgar todavía suponen el 40 por ciento de las viviendas existentes en Alemania. La mayoría de lo que las empresas constructoras y los inversores han edificado en los últimos años tampoco entra dentro del concepto de “construcción bella”. Por tanto el primer informe de cultura de la construcción, que con amplios análisis y exigencias selectivas pide a los promotores de obras alemanes más calidad arquitectónica y urbanística, no podía ser más oportuno. Porque el “Renacimiento de la ciudad” debería planificarse en lo posible de tal manera que realmente merezca llevar el nombre de ese período cultural.

Till Briegleb,
es escritor por cuenta propia en Hamburgo. La arquitectura es uno de sus principales temas

Copyright: Goethe-Institut e. V.,
Internet-Redaktion Febrero 2015

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