Sobrevivir

Otro universo de descanso

Foto: (CC0 1.0) ClkerFreeVectorImages, pixabay.com

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Que vivir en Alemania supone adaptarse a una nueva cultura es algo conocido por la mayoría, pero lo que muchos no saben cuando llegan al país es que esa adaptación va a tener que llevarse también a la cama. Y es que el dormitorio se vuelve tema recurrente en las conversaciones entre españoles cuando se descubre que hasta en la manera de dormir somos diferentes a los alemanes.

La buena cama española está compuesta por la sábana bajera (la que se adapta al colchón), sábana encimera cuyo borde debe sobresalir por el par de mantas que también hemos añadido a la cama y que hemos remetido a conciencia entre el colchón para que no quede un resquicio libre por donde se puedan salir los pies. Y aún falta el toque extra: añadir a todo eso una colcha decorativa cuya única función es hacer juego con las cortinas del dormitorio. Resulta meritorio que con el cuerpo aprisionado bajo tantas capas los españoles logremos conciliar el sueño.

Y claro, acostumbrados a esto, cuando llegamos a Alemania descubrimos otro universo de descanso. Primera diferencia: la almohada. Aquí no encontrarás la clásica almohada alargada tan característica de los lechos españoles, sino que siempre duermen sobre cojines individuales. La segunda distinción es que lejos de usar mantas que pesan como losas, los alemanes duermen siempre bajo nórdicos, uno para invierno y otro para verano. Estos se venden con la medida exacta de la cama y apenas sobresalen por los laterales, por lo que es imposible meter los bordes bajo el colchón y al final siempre acabas durmiendo con los pies al aire...y congelados. ¡Da igual las veces que luches contra ello, en las camas alemanas tus pies siempre dormirán a la intemperie!

Otra peculiaridad es que, a pesar de dormir en pareja, muchos optan por tener su propio nórdico individual en vez de tener uno conjunto. Práctico es porque puedes moverte tranquilamente sin temor a desarropar al otro, pero hay que reconocer que la falta de contacto humano lo convierte en poco romántico.

Quién iba a decir que algo tan simple como hacer la cama reflejaría el pragmatismo de los alemanes, que con solo unos pocos segundos estirando la funda nórdica ya logran tener la habitación presentable. Nada que ver, en cambio, con la ardua labor de hacer una cama española.

Ana Gragera
trabaja como profesora de español en Múnich y lo compagina con sus otras dos pasiones: el periodismo y la escritura. Le encanta la naturaleza que hay en el sur de Alemania, especialmente los Alpes y los majestuosos lagos que abundan en Baviera.

Copyright: rumbo @lemania
Abril 2016

Idioma original: Castellano

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