Sobrevivir

Schadenfreude

Foto: (CC0 1.0) Gadini, pixabay.com

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Schaden: daño
Freude: alegría

Esta palabra alemana de homóloga inexistente en castellano, se refiere al sentimiento de felicidad que produce la desgracia ajena. No obstante, sí está contemplada en nuestro idioma como extranjerismo, aunque su uso no está muy extendido por tratarse de una expresión culta. El término más parecido que se puede encontrar es regocijo, pero éste hace referencia al acto de manifestar alegría sin apostillar de dónde proviene dicha alegría. Así pues, se trata de una traducción incompleta.
Tiene su guasa que tengamos que tomar prestado este vocablo teutón para definir algo que nos es de sobra familiar, un gesto que conocemos muy pero que muy bien. Hoy en día, sin ir más lejos, se palpa en el cargado ambiente político. Ni qué decir tiene cuando se juegan los “clásicos” partidos de fútbol. Y doy por sentado que sigue haciendo su aparición en ciertos programas televisivos que basan casi por entero su escaleta precisamente en la Schadenfreude.

El nacimiento de esta palabra tuvo lugar durante el Romanticismo, época en la que los alemanes no tuvieron reparos en verbalizar tan indigno aunque, al parecer, tan humano sentimiento. Es más, el Romanticismo alemán afirmaba que regodearse con la desgracia ajena era inevitable. Sin embargo, el contemporáneo filósofo Arthur Schopenhauer sentenció: “Neid zu fühlen ist menschlich, Schadenfreude zu genießen teuflisch“. (Sentir envidia es humano, sentir placer por la desgracia de otros, demoníaco).

Por si esta palabra aún no les termina de convencer, veamos su relación con un término más global: la envidia.
Camilo José Cela decía así en su ensayo „Sobre España, los españoles y lo español“: Son siempre peligrosas las generalizaciones pero, en cierto sentido, pudiera decirse que el vicio que lastra a la masa española es la envidia. Unamuno llama a la envidia la íntima gangrena del alma española, y [10] don Quijote, en trance de aleccionar a Sancho, la moteja de raíz de infinitos males y carcoma de las virtudes.

Vamos, que parece que de esto sí que sabemos un rato.

Se podría decir que la envidia tiene dos caras, el padecimiento causado por el éxito ajeno de un lado y del otro la alegría que produce su desdicha. Schadenfreude sería pues, la palabra que pone nombre a esa otra cara de la envidia. El neurólogo Matthew D. Lieberman afirmó que “mientras más envidia sintamos por alguien, mayor será nuestra alegría al verlos caer”. Es decir... mayor Schadenfreude.

Así que si mala es la envidia, ¡ni qué decir tiene la Schadenfreude!

¿Qué venganza quisiste
ayer del envidioso
mejor que estar él triste
cuando tú estás gozoso?

(Don Sem Tob, el rabí de Carrión, en sus Proverbios morales)

Paloma Lirola

Diario de una cantante

Copyrigth: rumbo @lemania
Julio 2016

Idioma original: Castellano

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