Sobrevivir

Berlin, ciudad de vivencias

Foto: (CC0 1.0) ThomasWolter, pixabay.com

Foto: ThomasWolter/, pixabay.com

Berlín no aparece encabezando listas de mejores ciudades para ir de compras. Si bien eso aquí también se puede hacer, Berlín es más bien una ciudad para adquirir cosas que se llevan puestas para siempre, pero que rara vez se pueden comprar: las vivencias.

Claro que se ofrecen también vivencias empaquetadas y con buen márketing. Esas también son válidas y muchas veces sólo las hay aquí. Pensemos en la vida nocturna, los clubs, los hoteles raros, las tiendas, cafés, restaurantes inclasificables y polifacéticos). Pero hay otras vivencias que ofrece Berlín, únicas también, pero sobre todo simples, de esas que en muchas otras capitales del mundo son prohibitivas o inexistentes.

Al trabajar en turismo, estoy en contacto con gente que llega de otras ciudades o continentes. Me gusta preguntarles qué ven y qué buscan ver en Berlín. Y como además dejo la ciudad por un par de meses cada año, entonces me pasa que la extraño, y es justamente por esas sensaciones que no encuentro en otros lugares, que no se borran de mi recuerdo por culpa de tenerlas siempre a mano.

Hace unos 9 años, cuando Berlín comenzaba a ser popular entre los visitantes hispanohablantes, sucedía bastante seguido que la gente llegaba buscando cosas que aquí no encontraba tan fácilmente, como la sensación de gran capital cosmopolita que hoy ya comienza a sentirse, pero de la cual por entonces apenas un atisbo había. O buscaban altísimos rascacielos, ver sólo y muchos autos carísimos. Buscaban borbotones de imponentes edificios barrocos, cargados de oros y relieves, cuando por aquí los prusianos han dejado mayoritariamente el neoclásico y una huella de austeridad que hoy puede incluso disfrutarse como un paisaje limpio y minimalista (tristemente aún más minimizado tras las bombas y los planes arquitectónicos del comunismo: borrón y cuenta nueva).

Pero en estos últimos años, la ciudad fue aprendiendo primero a reconocer y luego a transmitir su identidad. Algo que le costó tiempo. Porque de ser la capital de dos imperios, la capital de la industria y el comercio, pasó a ser la capital dividida cuya mitad izquierda no era capital de nada. Y tras la reunificación, cuando vuelve a ser capital, pocas cosas le quedaban que la hicieran sentirse así: la industria había desaparecido casi por completo, así como un tercio de su población.

Pero como los procesos suceden orgánicamente, la gente que venía, los que comunicamos acerca de ella y la ciudad misma poco a poco, comenzamos a darnos cuenta que aquí lo que hay es básicamente la posibilidad de ofrecer y disfrutar vivencias.
Y hay ofertas de vivencias realmente singulares y únicas, como cenar totalmente a oscuras en restaurantes sin una bombilla de luz, o que te paseen por la ciudad en una bici-cama de dos plazas arropado con frazadas. O la de disfrutar del arte como experiencia omnipresente en cualquiera de sus expresiones, y la mayoría de las veces gratis. Pero también están esas otras vivencias simples que son las que hacen surgir la necesidad de volver, y que no se valoran, porque no se hacen conscientes, sino hasta después que uno se fue.

La más esencial de todas esas vivencias es la sensación de libertad. Una libertad que permite disfrutar de cosas simples y sin las complicaciones típicas de una ciudad capital. Como el tener tiempo libre, (hablo también de quienes trabajamos aquí), o trasladarte en bicicleta por todos lados y a todas horas, con el único costo energético de tu cuerpo, o vestir lo que quieras a la hora y el lugar que sea, sin que en ninguno de esos casos se sientan ni tú ni el otro amenazados en su integridad física o moral. El silencio que aún se puede encontrar fácilmente en muchas esquinas, los espacios abiertos al público, enormes, incluso vacíos y la accesibilidad económica de muchos productos, lugares y eventos, suman a la lista de vivencias escasas en otras capitales. La libertad es la primera vivencia que muchos, sin siquiera buscar, encuentran en Berlín, y la que permite experimentar otras cosas que tampoco se habían planteado.

Mariángeles Aguirre
Redactora de Berlunes
Emprendedora del sector turístico en Hola Berlín

Copyright: rumbo @lemania
Dezember 2016

Idioma original: Castellano

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