Sobrevivir

Consumir "a la alemana"

 Foto: (CC0) ichBZK, pixabay.com

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En general, da la sensación de que la alemana, es una cultura que suele limitar el consumo a los momentos de necesidad. Además, no son partidarios de endeudarse y suelen pagar casi siempre en efectivo.

Nuestros queridos teutones tienen fama de ahorradores y pragmáticos, tienden a comparar precios, buscar las mejores ofertas y, dependiendo del producto o servicio que se esté buscando, suelen tomarse su tiempo para realizar un minucioso análisis antes de decidirse.

Cuanta mayor sea la inversión a realizar, más exhaustivos se muestran con los criterios de fiabilidad, seguridad y de servicio post-venta e Internet suele ser el medio más utilizado para estudiar la oferta y comparar precios. Cuando se trata de bienes de consumo duraderos, a la hora de elegir premia la calidad sobre el precio, mientras que en productos de consumo diario tienden a decantarse por los precios más asequibles. En lo que a alimentación se refiere, les gusta consumir alimentos en lo posible regionales. El consumo ecológico y sostenible muestra una tendencia al alza en Alemania.

No ceder a la tentación del “consumo por el consumo” es algo que se puede conseguir, al menos aquí en Berlín. No es que no tenga calles atestadas de negocios que seducen a la compra, le sobran como a cualquier otra gran ciudad, pero lo contrarresta con una extendida filosofía de reutilización y reciclaje. La vida útil de muchas cosas es más larga aquí gracias a dos hechos: por un lado, los negocios de segunda mano y, por otro, la costumbre de dar a cambio de nada cosas que ya no se utilizan.

Además de las numerosas tiendas de segunda mano repartidas por toda la geografía, los fines de semana numerosos parques y plazas se copan de mercadillos donde se puede encontrar de todo a precios muy populares y, lo más importante, en buen estado. Desde una mochila a un frigorífico, bicicletas, ordenadores y un largo etcétera de bártulos a los que se puede seguir sacando provecho.

También es muy habitual que cuando alguien hace limpieza de armario, o se cambia de vivienda, o simplemente quiere deshacerse de algo que no usa, lo deje en el rellano o en el portal. Puede ser desde un jersey hasta una televisión. Ni qué decir tiene que te puedes amueblar y decorar la casa tras dos o tres paseos por el barrio. Pero ¡cuidado con confundirlo con una mudanza! Por lo general y, para que esto no suceda, sobre los enseres suele dejarse un papelito que especifica que es para regalar, es decir, “zu verschenken”.

En definitiva, en la cultura alemana está muy extendido utilizar y comprar cosas ya usadas sin ningún problema y sin que eso se perciba como algo “cutre”, ¡todo lo contrario!

Paloma Lirola

Diario de una cantante

Copyright: rumbo @lemania
Abril 2017

Idioma original: Castellano

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