Escena cultural

El boom de la música alemana

Photo (detail): Social Media apps (CC BY 2.0) by  Jason A. Howie, flickr.vom

Photo (detail): "Social Media apps" (CC BY 2.0) by  Jason A. Howie 


No siempre ha sido así. Como es bien sabido, en España se aprecia mucho la música nacional, se vende de maravilla junto a los grandes de la música norteamericana con los que puede medirse perfectamente.

Por el contrario, en Alemania la preponderancia de las producciones de ultramar ha sido patente durante años. Pero por fin se ha dado la vuelta a la tortilla.
Sobre todo durante este año prácticamente todos los álbumes en alemán han entrado en el top ten de los superventas alemanes, aunque no hayan ido a parar directamente al primer puesto. ¿Cómo se explica este boom? ¿Los alemanes han desarrollado más sentido y sensibilidad hacia su propio idioma? Vamos a intentar aclarar esta evolución desde cuatro puntos de vista: la calidad de las producciones ha alcanzado el máximo nivel, la comercialización funciona, los artistas tienen ahora más interés por la experimentación y, en general, todos congenian con todos.

Producciones de primera fila deleitan los oídos

Si hablamos de la calidad de las producciones musicales, el lego podría argumentar que no consigue captar la diferencia entre una grabación de segunda o de tercera fila. Pero si echamos un vistazo al panorama musical en conjunto, resulta evidente que con el tiempo se ha llegado a trabajar a un nivel que está totalmente a la altura de la producción internacional.
Sonido más limpio, arreglos virtuosistas, agudos y graves nítidos configuran el producto final que más tarde podemos adquirir en las tiendas. Y el oyente lo agradece. Por lo que respecta a la impresión sonora Philipp Poisel suena ahora como Lady Gaga y el rapero alemán Casper como Eminem. O al menos de forma similar. Conclusión: un sonido de calidad cambia nuestros hábitos a la hora de percibir, escuchar y amar la música.

Con el marketing se tiene la mitad del camino andado

Muchos artistas y sellos lo han aprendido por fin. Mientras que en las últimas décadas abundaban las chapuzas en este terreno y no se prestaba atención a la comercialización, ahora las estrategias publicitarias funcionan a toda máquina. La era digital nos ha regalado Twitter, Facebook y el periodismo online. Y estos canales se explotan al máximo para conseguir que no quede ni un solo fan de la música sin enterarse de que aquí está surgiendo algo grande.
Las fotos publicitarias deslumbran con imágenes estupendas compuestas a medida de los grupos destinatarios a los que van dirigidas, los vídeos son más experimentales y, por supuesto, se graban en alta definición. A esto hay que sumar regalos promocionales, conciertos gratis, logins para canciones adicionales y líneas de ropa propias, ese es el paquete completo que hace tan potentes a los artistas del 2013 en Alemania.

Gusto por la experimentación en alza

Si echamos un vistazo a las entrevistas de los últimos meses, ya sea en el ámbito del hiphop, el rock o la música electrónica, llama la atención que los artistas definen claramente su bagaje musical. Prinz Pi, artista hiphop de éxito, ha recibido influencias paternales de Bob Dylan, el ya mencionado Casper publica en los foros de Internet una lista con afamadas estrellas de indie rock como Arcade Fire, que al parecer han inspirado el álbum con el que ha sido número 1 en las listas.
Y sin salir del apartado de indie rock: Thees Uhlmann, líder de la banda Tomte, graba de repente un álbum con influencias de la música rap. Pero no se trata solamente de fusión de géneros. El gusto por la experimentación de los artistas es ahora mucho mayor. Se atreven a jugar un poco consigo mismos y con sus seguidores y a incorporar sonidos completamente nuevos. ¿Rapear en alemán con ritmos country? ¿Toques de DJ en un disco de rock? En 2013 eso ya no representa el menor problema. Los artistas alemanes tienen ahora un horizonte lo suficientemente claro como para incorporar otras influencias en su música.

Todos congenian con todos

Pasemos ahora al último punto. Pase lo que pase, a los artistas alemanes les parece genial lo que hacen sus colegas. Punto. Se tiene la sensación de que cada uno es consciente de su papel dentro del mercado musical pero sin dejar de impulsar la carrera de otros artistas alemanes haciendo posible este éxito general.
Los límites entre géneros se desdibujan poco a poco porque de repente uno encuentra "lo otro" muy atractivo e interesante. La creación intercultural es cada vez más importante, los temas de las canciones interpelan al oyente a un nivel muy personal. Estos elementos, que antes habrían significado con toda probabilidad la muerte en el mercado, de pronto se han convertido en el estándar actual. Sólo hacía falta que la cosa se pusiera en marcha... y ahora no hay quien pare este boom.



Elias Guerrero Rodríguez Vázquez
nació en Konstanza (Alemania). Hijo de madre española y padre alemán ha podido obtener experiencias en varias culturas. Su formación académica es la de corresponsal de lenguas extranjeras y profesor de deportes y fisioterapia, cursando en la actualidad, en la Universidad de Augsburgo, “Historia de la cultura europea” y “Alemán como lengua extranjera”. Obtuvo su experiencia como periodista en distintas ramas realizando prácticas en la cadena Eurosport y en Labhard editorial. Aparte de eso contribuyó, como escritor invitado, a varios portales de web.

Copyright: rumbo @lemania
Octubre 2013

Este texto es una traducción del alemán.

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