Desde Kassel con amor (al arte)

Me llamo Maribel Castro, tengo 31 años y soy artista plástica e investigadora, Licenciada y Doctora en Bellas Artes. Vivo en Madrid pero viajo de vez en cuando a diferentes lugares de Alemania (Frankfurt, Berlín, Munich, Kassel…), casi siempre con la excusa de ver algún museo o exposición. En esta ocasión, como gran apasionada del arte contemporáneo que soy, no podía perderme la dOCUMENTA (13) de Kassel, una cita clave que tiene lugar allí cada 5 años. La Documenta de Kassel
¿Cómo escribir sobre una dOCUMENTA? ¿Puede tratarse como cualquier otra exposición de arte? Su escala es tal (más de 150 artistas) que muchos nombres han de ser excluidos, y cualquier selección ha de ser incompleta. Cada crítico, cada visitante va a proponer una top list diferente, y en este caso, yo voy a comentar mi propio recorrido, mi mapa mental.
Kassel, capital de la ruta de los hermanos Grimm, destrozada en 1943 por los bombarderos británicos, es una ciudad que ha sido prácticamente reconstruida en su totalidad. Se dice que Kassel no tiene un atractivo especial (discrepo: parques enormes a la orilla del río, palacios y edificios interesantes, un tamaño ideal…), pero una vez cada 5 años, durante 100 días, se convierte sin duda en el lugar donde estar, donde ocurren las cosas, donde se dan cita artistas, obras, comisarios, profesionales y amantes del arte contemporáneo en busca de una interacción de ideas y propuestas y de una red de experiencias únicas. Kassel supone un intento de redefinir el arte, en una cita alejada de las leyes del mercado del arte y otras convenciones.
Arte y política se dan la mano en esta muestra de enormes dimensiones (dOCUMENTA no sólo tiene lugar en Kassel, sino también en otras ciudades simultáneamente: Cairo/Alejandría, Kabul, Banff), en una idea de trazar y proponer utopías en un contexto de crisis.
Día 1
Llegar a Kassel no es exactamente sencillo ni barato; hay que coger un avión de Madrid a Frankfurt, y luego el tren ICE a la estación de Kassel, y como además el día que llegamos absolutamente todos los hoteles están completos (coincide que en este fin de semana Kassel está invadido por multitud de adolescentes de toda Europa vestidos de personajes de videojuego fantásticos que se reúnen para el “Connichi 2012” -una especie de “Manga-parade”- ), decidimos alojarnos en un acogedor bed&breakfast (Ellenberger Gasthaus) en Melsungen, un pintoresco pueblecito a sólo 20 minutos de Kassel. Nos acompaña un increíble clima veraniego…
Hacemos una visita vespertina a Kassel, para tomar el pulso a la ciudad y tantear el ambiente en los alrededores del imponente Fridericianum. El público es de lo más heterogéneo; nos cruzamos con jóvenes estudiantes de arte, académicos, profesionales de todos los ámbitos, tercera edad, periodistas, curiosos, vecinos de Kassel que no se pierden ni una edición, etc. En medio de estas dimensiones cruzadas de visitantes de la dOCUMENTA (13) y del “Connichi”, aprovechamos para tomar unas deliciosas cervezas de trigo (mis preferidas) y probar algo de la gastronomía local. Asumamos que durante estos días, vamos a ganar algún kilo con tanta cerveza y diferentes salchichas con sauerkraut, schnitzel, sopas como las de goulash, calóricas ensaladas, codillos asados, y por supuesto, con la tentadora pastelería alemana en general…

Día 2
Nos movemos a Kassel, alojándonos en el “distrito rojo” de la ciudad, concretamente en el Hotel Tiffany (cada mañana voy a tener un “breakfast at Tiffany´s”, versión germana), convenientemente situado a unos metros de la estación. Así que la Hauptbahnhof será la primera sede a visitar. Allí me quedo enamorada de la maravillosa instalación interactiva de Janet Cardiff y George Bures Miller, “Alter Bahnhof Video Walk”, creada específicamente para el espacio de la estación. Tras una cola de hora y media (que merece la pena), recibo un ipod y unos auriculares, y comienza un video pregrabado en la propia estación; una voz me pide que siga unas indicaciones, una ruta, que me vaya fijando en unas personas y acontecimientos (escenificados) que van ocurriendo a mi paso, mientras me va contando una historia. Estas realidades que se solapan crean vívidamente una sensación de confusión; no sé qué es real, y qué es ficción…
El efecto de inmersión en la escena es completo, y cuando en algún momento levanto la vista de la pantalla, me encuentro con otros visitantes de la dOCUMENTA, inmersos y alucinados en ese itinerario onírico, deambulando… Sin duda, una de las experiencias más especiales de la muestra.
La instalación de Cramer y Epaminonda es como una película interactiva; nos invita a descifrar un misterio, caminando por el antiguo edificio de oficinas de la estación, en el que las obras están escondidas. Intentamos descifrar poéticamente una historia pasada a partir de imágenes, textos, cartas y objetos cotidianos encontrados, combinados con proyecciones en un laberinto de habitaciones.
Y es que la dOCUMENTA (13) gira, en gran medida, en torno a la idea de espacio. Una de las localizaciones más interesantes es la del decadente edificio Hugenottenhaus: Theaster Gates lo revitaliza y lo transforma en un punto de encuentro entre materiales pobres y creación lírica, convirtiéndolo en una obra de arte por la que podemos transitar y en la que ocurren eventos. Al lado, en una habitación a oscuras, la performance de Tino Sehgal produce sensaciones intensas de incertidumbre y ensueño a través de un coro joven que canta, baila e incluso roza a un público desorientado en la penumbra: no hay distinción entre los actores y la audiencia…
En la Neue Gallerie destacan trabajos como el de Sanja Ivekovic, titulado “The Disobedient” (que apunta al campo de concentración de Breitenau, rindiendo homenaje a perseguidos políticos de la Historia en forma de burro, animal objeto de humillación en el centro de Kassel por un oficial de las SS), o la Jukebox de Susan Hiller, con 100 canciones-protesta para 100 días de dOCUMENTA (entre ellas, “God Save the Queen” de los Sex Pistols, o “Mis-Shapes”, de Pulp). Apenas terminando de ver las obras, nos echan, literalmente, que ya es hora de cerrar el museo. Bien; mañana más, y ahora a descansar cenando con una enorme cerveza en la terraza situada afuera de la Neue Gallerie, disfrutando de las vistas al anochecer mientras revisamos lo visto hoy.
Día 3
La visita al Fridericianum (museo del siglo VIII y sede principal) descrito por la comisaria Carolyn Christov-Bakargiev como “el cerebro”, no puede empezar mejor: entramos en unas salas vacías, y sólo encontramos un viento frío y suave que literalmente circula por ellas (que resulta ser una obra sutil e inmaterial de Ryan Gander, que precisamente funciona como un verdadero soplo de aire fresco en el arte).
Esta idea de camuflaje dentro de lo cotidiano lo hemos de encontrar en otros de los lugares de la Documenta, en el Orangerie, donde supuestamente hay otra obra de Gander, quizá cerca de otra jukebox de Susan Hiller en la cafetería del museo… Igualmente inmaterial, la ironía del fracaso se presenta elegantemente comunicada en el trabajo sonoro de Ceal Floyer “Til I Get It Right”, en un gesto musical íntimo, repetitivo, con el que conectamos fácilmente.
En el Fridericianum se muestran también obras clásicas en diálogo con las multitud de nuevas propuestas; encontramos esculturas de Julio González, bodegones de Morandi…
Sin embargo, resulta tal vez uno de los espacios más problemáticos, con una cierta aglomeración de obras, tal vez expuestas con demasiada proximidad… Aún así, algunas destacan especialmente: El tapiz de Alighiero Boetti y la obra de Mario García Torres, los inquietantes cuadros de Lynn Foulkes, y en la “Rotunda”, el impresionante tapiz de Goshka Macuga (uno de ellos, ya que el otro se expone en Kabul, otra de las sedes sincrónicas de este año), que expone algunas cuestiones económicas y políticas del complejo contexto afgano contemporáneo.
Otra de las sedes es el Orangerie, donde está el Gabinete de Astronomía y Física. De aquí me quedo con un trabajo peculiar, que fácilmente podría pasar desapercibido: En la entreplanta todos los telescopios apuntan a una obra de Anri Sala, situada en el Karlsaue a unos 2 km. Al lado de los telescopios está colgado, en medio de varios relojes, un cuadro de G. Ulbricht de 1825; en la pintura está integrado un reloj real, pero mientras que todo en la escena responde a una cierta perspectiva, el reloj permanece de frente. Y Anri Sala corrige este error en su escultura (un gigantesco reloj en perspectiva aparente), directamente conectando con el Orangerie.
En esta tarde perfecta de verano, emprendemos la aventura de ir recorriendo el parque barroco de Karlsaue en las bicis mientras tratábamos de descubrir, mapa en mano, algunas de las 50 obras integradas en el paisaje. Es un plan perfecto poder ir paseando de una pieza a otra, y a cada rato descansar o tomar el sol en alguna de las hamacas que dOCUMENTA ha puesto para los visitantes en recónditos rincones o a las orillas del río, y beber unas “Apfelsaft” (la bebida de la dOCUMENTA 13 –zumo de manzana-) fresquitas, y consultar por enésima vez el mapa.
La presencia de los árboles aparece en otro bellísimo trabajo de Janet Cardiff y George Bures Miller: Una instalación sonora de 28 minutos en el medio del bosque (“Forest: For a Thousand Years…”), nos trae a la mente, a partir de un sofisticado sistema de sonido, helicópteros, hachas, sonidos de naturaleza, textos, respiraciones, pasos, risas, un coro lírico, viento, hojas que se mueven con la lluvia y el viento, estruendo de tormenta, pasos, ruido de batalla, disparos, explosiones… A esta tendencia de resistencia a los límites o a la definición nos remite también lo surrealista de un perro blanco con una pata teñida de rosa, que deambula cerca de la ambigua pieza de Pierre Huyghe (escondida en un terraplén, detrás de bloques de cemento, una misteriosa escultura reclinada con la cabeza cubierta por un nido de abejas, cerca de uno de los robles de Joseph Beuys talados…). Es todo inquietantemente misterioso, un rompecabezas fascinante.
Día 4
Apurando ya el último día en Kassel, visitamos, entre otras cosas, un antiguo edificio financiero, donde está una de las instalaciones con más éxito de público: la de Tacita Dean, una delicada e impresionante serie de seis dibujos en pizarras con los que trae las montañas de Kabul a Kassel. También aprovechamos para comprar la guía de artistas y alguna otra publicación de la dOCUMENTA, y poder así seguir revisando propuestas…
Luego ya hay que emprender, contrarreloj, el periplo de trenes y aviones para volver a Madrid. Me hubiera encantado quedarme al menos una semana más, ya que es imposible ver todo en tan pocos días, pero me voy satisfecha, feliz, con remolinos de ideas y sensaciones nuevas e interconectadas que seguiré explorando, ya más tranquilamente, en los próximos meses. Definitivamente ha sido un reto, tanto físico como mental. De alguna manera, la dOCUMENTA no es tanto una exposición de historia del arte, sino de la condición del arte en el presente. En general, muchos proyectos participativos, más instalaciones y elementos escultóricos que videos o pinturas; una invitación constante a la interactuación de objetos, espacios y personas (y un triunfo de los sentidos); un poco de todo nos hemos encontrado en esta edición intensa, abierta y llena de preguntas, acciones e ideas de futuro… Sin duda, una experiencia completa, emocionante, con vida propia…
¡Nos vemos allí otra vez en 2017!
Maribel Castra,
tiene 31 años y es artista plástica e investigadora, Licenciada y Doctora en Bellas Artes. Vive en Madrid.
Copyright: Todo Alemán
Septiembre 2012
Idioma original: Español (España)
tiene 31 años y es artista plástica e investigadora, Licenciada y Doctora en Bellas Artes. Vive en Madrid.
Copyright: Todo Alemán
Septiembre 2012
Idioma original: Español (España)


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