Literatura

¡Poeta, te toca!: poetry slam en Alemania

Logotipo de slam2006. Cop.: Slam2006Sin vaso de agua ni tapetes de seda: un tema crítico-jocoso, unas cuantas rimas y un recitado dramatizado , todo ello embutido en cinco minutos, y ya tenemos lista una live performance. Desde 1993, esta justa poética llamada poetry slam se realiza también en Alemania. Lo que en su momento empezó como subcultura en los patios traseros goza hoy de reconocimiento inmediato como género literario propio.

Otoño de 1998, Berlín, un club en el sótano de un patio trasero. Los carteles pegados en las paredes se superponen de tal modo, que se despegan formando capas. Dentro, el público hombro con hombro. Hay punks góticos con pelos de colores junto a remisos quieroynopuedo de filósofo. El tipo encima del escenario, con el torso desnudo y chaleco de piel artificial, acelera el compás. Cada vez más rápido y con más ritmo, no para de escupir sus frases a los pies del público. El éxito de su recitado no solamente lo determinarán su estilo lingüístico característico, el grado de abstracción, la comicidad y el contenido. También se mira con lupa su manera de recitar. Pero suena el gong, el recitador ha sobrepasado el límite de cinco minutos. Descalificado.Marc-Uwe Kling. Cop.: Marc-Uwe KlingOtoño de 2006, Múnich, Casa de la Literatura. Sobre el escenario Pauline Füg, de Erlangen, haciendo una declaración rimada de amor a su héroe de la infancia, Justus Jonas, de Los tres investigadores. Esos señores entrados en años que se encuentran también en la Casa de la Literatura forman el jurado, y tras la actuación escriben vacilantes sus valoraciones en el cuaderno. Se oyen silbidos y abucheos: a la comunidad slam le parece una calificación demasiado mala. Füg, así, queda eliminada. El German International Poetry Slam (GIPS) ha vuelto a ganarlo en 2006 un varón: Marc-Uwe Kling. En el mayor certamen del ámbito germanoparlante se impuso contra los mejores de sus colegas, procedentes de Alemania, Austria y Suiza. El berlinés está convirtiéndose en la estrella con carrera meteórica de la escena: "El título de campeón de slam es como un bono gratuito para viajar por la República. Me estoy pensando ya dejar el alquiler de mi casa y empadronarme en el AVE". Kling empezó por casualidad a eslamear, y siguió porque "el contacto directo con el público crea dependencia". Hoy puede ya vivir de sus actuaciones.

Spiegel des Alltags

Planet Slam2 – Ein Reiseführer durch die Welten des Poetry Slam, Hrsg.: Rayl Patzak und Ko Bylanzky. Cop.: Yedermann-Verlag, 2004 Este producto importado de EE.UU., el poetry slam o spoken word poetry, está presente en Alemania desde hace unos 13 años. En sus comienzos, el formato estaba estrechamente ligado al Social Beat y al entorno de la escena ocupa y estudiantil. En 1993 se celebró el primer Festival Social Beat en Berlín, con presentación de la editorial, grupos musicales en directo, exposiciones y una antología, Downtown Deutschland. Los primeros poetry slams se organizaron en Berlín y Colonia en 1993 y 1994. A finales de la década de los 90, en todas las grandes ciudades se había consolidado ya su justa poética propia celebrada regularmente. Hoy los slams han llegado a ser más de 70. Algunos slammers y organizadores, tales como Boris Preckwitz y Tina Uebel en Hamburgo, Rayl Patzak y Ko Bylanzky en Múnich o Bastian Böttcher en Bremen, han ganado fama nacional; en 1997 se implantó el . Entretanto se ha ido formando un campo casi inabarcable de certámenes: slam individual, slam por equipos, un slam para escolares, slam político, sexual, dialectal… Pero una cosa no ha cambiado a lo largo de estos años: las reglas de la batalla hablada. Los textos deben ser originales del recitador, está prohibido cualquier utensilio fuera del micrófono y una hoja de papel, y no se permite que la exposición consista en canto de forma preponderante. Al igual que en EE.UU., los temas del slam alemán proceden de los márgenes de la sociedad: se habla de violencia, vida nocturna, alcohol, sexo, política y políticos, pero también de medios de comunicación, moda, cómics…, es decir: los momentos cumbre y los abismos de la vida cotidiana, justamente, siendo siempre lo principal hacerlo sin dogmatismo ni academicismo. Y otra cosa más: se cuenta con las interrupciones ruidosas y espontáneas del público, porque el poetry slam es algo espontáneo, interactivo y cercano al público.

¡Cualquier cosa menos aburrir!

Bas Böttcher. Cop.: Bas BöttcherMuchos de los acróbatas verbales de la primera hora critican hoy que la justa poética esté comercializándose cada vez más, prefiriendo muchos de los héroes y heroínas del movimiento publicar en grandes editoriales de renombre antes que en fancines cercanos a la escena. Lo cual, por un lado, no puede reprochárseles, porque el hecho es que también el slammer tiene que vivir de algo. Y también, por otro, "la" escena ha dejado de existir. Los slammers de aquellos tiempos se convierten en lectores editoriales o promotores culturales o fundan editoriales. "Las formas del espacio público se han transformado. Hoy resulta tan sencillo organizar cualquier cosa", opina Kersten Flenter, un veterano del slam de Hannover. Pero: "Me parece un problema que la escena slam haya terminado imponiendo su formato a todas las demás actividades de spoken word: la gente no quiere más que comedy y actuaciones de 10 minutos una tras otra, la atención apenas da para más". Kling, el campeón de slam, no le da ninguna importancia a este adiós a la escena: "El poetry slam no es más que un formato organizativo. Que uno se 'venda' al recitar algo de lo que no responde personalmente es algo que puede ocurrir. Pero desde un punto de vista amplio, los poetas siguen dedicándose a conseguir su objetivo. Yo mismo siento como una obligación el principio de Kurt Tucholsky: 'Existe una ley artística de vigencia eterna: no queremos que nos aburran'".
Kerstin Fritzsche
es redactora sobre literatura en la revista local de Hannover STADTKIND y publica regularmente en distintos medios de comunicación trabajos sobre literatura contemporánea.

Copyright: Goethe-Institut e.V., redacción Online

Traducción. Augusto Gely

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Marzo 2007

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