Una inmensa diversidad intercultural – La literatura de inmigrantes en Alemania

Desde hace aproximadamente dos décadas, también la literatura contemporánea en lengua alemana se ha caracterizado por una enorme diversidad intercultural; diversidad causada principalmente por el hecho de que muchos literatos asimilaron una nueva cultura a raíz de los desplazamientos migratorios de la segunda mitad del siglo XX, lo cual influyó en la elección de sus temas y de sus formas expresivas, e incluso llevó a muchos de ellos a elegir el alemán como idioma de sus obras.
La literatura de inmigrantes, que hasta 1985 era prácticamente desconocida, ha desarrollado en los últimos veinte años programas artísticos extremadamente diversos que han enriquecido e internacionalizado la literatura alemana. Hoy en día, algunos de sus autores figuran entre los más conocidos y leídos de la lengua alemana, y se hallan constantemente presentes en los medios de comunicación. Feridun Zaimoglu y SAID; Rafik Schami y Terézia Mora; Emine Sevgi Özdamar e Ilija Trojanow; Herta Müller y Zsuzsa Bánk se han consolidado en el mercado editorial, y son —con sus novelas, narraciones y poemas— conspicuos representantes de la literatura alemana contemporánea.
Discurso posnacional
La expresión "literatura de inmigrantes" (o "literatura de la inmigración") designa por lo general obras de arte literarias cuyos autores han experimentado un cambio cultural decisivo y —la mayor parte de las veces— también lingüístico. Esta literatura, sin embargo, se constituye como tal a partir del modo de escribir, y no está ligada necesariamente a la lengua y al origen de sus autores. Lo característico de este modo de escribir es, ante todo, su gran complejidad cultural, complejidad, por cierto, nada nueva: basta con pensar en Adelbert von Chamisso, Franz Kafka, Elias Canetti o Jurek Becker, para darse cuenta de que la literatura alemana nunca ha sido una "monocultura" pura (Carmine Chiellino). La mayoría de los autores subsumibles bajo el rótulo de literatura de inmigrantes componen sus textos en alemán. Algunos, como casi todos los escritores rumano-alemanes, siempre lo han hecho así. Otros se aferran a su idioma materno, aunque viven desde hace tiempo en países de lengua alemana; y, no obstante, pertenecen también a la literatura de inmigrantes por las formas, temas y motivos que utilizan en sus textos. Según las investigaciones literarias sobre el tema, no restringidas a Alemania, la literatura de inmigrantes es "no sólo un discurso transnacional, sino también posnacional" (Klaus Schenk).
Patria y extranjero
Los esfuerzos literarios de quienes habían inmigrado por razones de trabajo comenzaron a obtener el reconocimiento del público alemán sólo a partir de 1980; en ese entonces, solían ser designados como Gastarbeiterliteratur (literalmente: "literatura de trabajadores huéspedes"). En esa primera fase de la literatura de inmigrantes en Alemania, descollaron los libros de Aras Ören y Yüksel Pazarkaya, los textos del círculo de la Asociación "PoLiKunst" (de Franco Biondi, Jusuf Naoum, Suleman Taufiq, Habib Bektas, Rafik Schami, Gino Chiellino y otros), así como varias antologías editadas por Irmgard Ackermann. Estas obras resultaron casi siempre de premios obtenidos en concursos convocados por el "Institut für Deutsch als Fremdsprache" (Instituto del alemán como lengua extranjera) de Munich, que desempeñó además un papel señero en la creación del Premio Adelbert von Chamisso, concedido por primera vez en 1985, y que, con el transcurrir del tiempo, ha llegado a ser uno de los premios literarios más prestigiosos de Alemania. Muchos textos de esta primera fase, que se prolongó más allá de mediados de la década de 1980, tenían como tema la dialéctica de patria y extranjero, los cambios culturales y lingüísticos causados por la inmigración y los problemas de una sociedad alemana que con dificultad se abría al "multiculturalismo".
La "literatura de extranjeros" (como se la denominó más o menos a partir de 1985), a la que los libros de Emine Sevgi Özdamar, entre otros, habían contribuido a hacer cada vez más conocida, ensanchó rápidamente su espectro. Autores que —a menudo por problemas políticos— habían tenido que abandonar sus países en Europa central, oriental y sudoriental, suscitaban un interés cada vez mayor, incluso con anterioridad al "cambio" (Wende) de 1989/90. El discurso centroeuropeo de la época se vio enriquecido por obras frecuentemente innovadoras —y en ocasiones extremadamente complejas— desde el punto de vista lingüístico y estilístico, y una que otra vez deudoras de tradiciones anteriores a la Segunda Guerra Mundial: tal fue el caso de los libros de Ota Filip, Libuše Moníková, Zsuzsanna Gahse, György Dalos, Herta Müller o Richard Wagner. Escritores oriundos de Asia, África y Latinoamérica, como el poeta persa Cyrus Atabay, que escribía en Alemania desde los años cincuenta, o la japonesa Yoko Tawada, radicada en Hamburgo, atrajeron la atención del público; lo mismo sucedió, a partir de 1990, con otros literatos extranjeros procedentes de la República Democrática Alemana, como el mongol Tuwine Galsan Tschinag o el sirio Adel Karasholi.
Variedad de estilos literarios interculturales
Gracias al surgimiento de escritores que, pertenecientes a la segunda o tercera generación de inmigrantes, tratan de sustraerse cada vez más al "conflicto entre inclusión y alienación" (Karl Esselborn), la literatura de inmigrantes parece afianzarse paulatinamente en la literatura alemana. Plumas como la de Zafer Şenocak, José F. A. Oliver o Zehra Çirak no quieren ser encasilladas ni del lado extranjero ni del alemán. Feridun Zaimoglu ha logrado crear, con su obra Kanak Sprak, la expresión de moda para toda una generación de jóvenes turco-alemanes urbanos; y, al igual que Yadé Kara, Selim Özdogan o Imran Ayata, se percibe a sí mismo, con la mayor naturalidad del mundo, como exponente literario de una cultura híbrida poscolonial. Entre los más jóvenes autores sin trasfondo alemán se han desarrollado estilos literarios interculturales extremadamente diversos: desde obras artísticas articuladas de forma compleja, como Der Weltsammler (El coleccionista de mundos) de Ilija Trojanow, que —gracias a un frecuente cambio de perspectivas y a un discurso polifónico— trascienden los estereotipos de escritura "eurocéntricos"; pasando por una prosa explícitamente experimental en el uso del lenguaje, como la del vienés Michael Stavarić, originario de Chechenia; hasta los trabajos humorístico-burlescos, pero de ribetes autobiográficos, como la novela de Saša Stanišić, nacido en Bosnia en 1978. Hoy en día, las estampas de migraciones —en el sentido más estricto del término migraciones—, como las descritas en los textos de Eleonora Hummel, nacida en Kazajstán en 1970, o en los de Marica Bodrožić, nacida en Dalmacia en 1973, se consideran sólo como una de tantas formas posibles de contribuir a la literatura contemporánea de la inmigración.
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Literatura de inmigrantes: una selección Antologías
Irmgard Ackermann (ed.): Als Fremder in Deutschland (Como extranjera en Alemania), Munich, Deutscher Taschenbuch Verlag, 1982.
Prosa / Relatos
Imran Ayata: Hürriyet Love Express. Colonia, Kiepenheuer & Witsch, 2005.
Novelas
Zsusza Bánk: Der Schwimmer (El nadador), Francfort, S. Fischer, 2002.
Poesía
Cyrus Atabay: Gedichte (Poemas), Francfort/Leipzig, Insel, 1991.
Ensayo
Marica Bodrožić: Sterne erben, Sterne färben. Mein Leben in der deutschen Sprache (Heredar estrellas, colorear sueños: mi vida en la lengua alemana), Francfort, Suhrkamp, 2007.
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vive en Munich como publicista y es Redactor General de la revista Fachdienst Germanistik.
Traducción: Fabio Morales
Copyright: Goethe-Institut e. V., Online-Redaktion
Marzo de 2008











