Literatura infantil y juvenil alemana

“Kein Kinderspiel”: seminario de traducción de literatura infantil y juvenil alemana

Vista del Elba desde la Elsa-Brändström Haus (c) AKJ

Die Aussicht über die Elbe vom Elsa-Brändström Haus (c) AKJLa Fundación Stiftung Bosch y el Arbeitskreis für Jugendliteratur e.V (AKJ) convocaron por tercera vez consecutiva el seminario dedicado a traductores de literatura infantil y juvenil alemana en la casa Elsa-Brandström de Hamburgo. Se celebró del 16 al 21 de septiembre. Moka Seco Reeg, traductora residente en Madrid, fue una de las afortunadas.

¿Quién tomó parte en el seminario? ¿Había que cumplir algún requisito especial?

Fue increíble, parecía que el mundo entero se hubiese dado cita. Un total de 15 traductores profesionales de Montenegro, Polonia, Italia, Francia, Irán, Taiwan, Brasil, India, Egipto, Rusia, Georgia y Grecia. De España, además participó una compañera del País Vasco. Y lo que me asombró fue cuánto teníamos en común, a pesar de proceder de culturas tan diferentes. Igual de enamorados de la palabra y de nuestro oficio (se diría en ocasiones hasta la enajenación), perseguíamos la misma meta. En realidad, un desafío tremendo que requiere de una entrega total: dar cuerpo al texto traducido de forma que preserve su alma. Claro, siempre en la medida de lo posible.

¿La traducción de literatura infantil y juvenil difiere tanto del resto como para organizar un seminario especializado?

(c) AKJ

Difícil pregunta, es un tema delicado. De cualquier modo, en algún momento no queda más remedio que planteárselo. Aunque sin mayor pretensión. Resulta significante, sin embargo, que todos los participantes del seminario estuviésemos de acuerdo. Curiosamente, a cada uno por separado le chocó el título de “Kein Kinderspiel” (algo así como “¿Un juego de niños?”). Porque si bien la traducción de literatura infantil y juvenil de “juego de niños” tiene poco, al mismo tiempo el juego en sí, la capacidad de jugar, resulta indispensable. Es algo para tomarse en serio, más incluso que la traducción para adultos, ya que rápidamente se tiende a simplificar o adornar porque se dirige a un público infantil. Y no se trata de eso sino de atrapar y preservar la mirada vivaz y despierta de la infancia. La lógica infantil, vamos, su genialidad. Además, hay que tener en cuenta la carga que soporta; la traducción, me refiero. Si a los intereses de las editoriales (bien por ahorrar tiempo y dinero o para obtener algún tipo de ganancia) añadimos las exigencias sociales (qué se considera políticamente correcto, los tabúes, ¿hasta que punto se ha liberado la educación de los prejuicios conservadores?) llega a ser considerable. Traducir se convierte en una especie de juegos malabares en donde, además de las dificultades idiomáticas y de la ética del traductor, otros muchos factores juegan un papel primordial.

Workshopsteilnehmer (c) AKJSe trata de atrapar y preservar la mirada vivaz y despierta de la infancia

Antes, la literatura infantil y juvenil alemana era más “progre” que en España. Siempre se caracterizó por ser más abierta de miras. Y no cualquier país se puede jactar de ello. Hoy en día, sin embargo, se puede traducir prácticamente cualquier tema sin que se convierta en un dilema moral. Por lo menos en el mundo occidental. Quizá por eso se convirtió en una especie de modelo en España y todavía sigue abriendo brecha. Según las estadísticas del 2011, sin ir más lejos, somos el tercer país interesado en la compra de derechos para la traducción, tras China y Rusia. Y curiosamente, existe una clara preferencia por el álbum ilustrado y la novela infantil, en detrimento de la literatura juvenil y de divulgación.

¿Qué podría decirnos del programa del seminario?

Como se ve, muy pronto hicimos piña, formamos una gran familia. Gracias al esfuerzo, el entusiasmo y la experiencia profesional y vital de nuestras anfitrionas del AKJ y de la Fundación Robert Bosch Stiftung, descubrimos que compartíamos la misma meta, a pesar de nuestros distintos bagajes culturales, y que, con nosotros, crecían y se expandían nuestros horizontes. Hasta el infinito, se podría decir, porque el efecto que el seminario produjo en nosotros perdura y se multiplica como las estrellas del firmamento. Sí, creo firmemente que esta experiencia no acaba ni en ni con ni entre nosotros, sino que reportará de alguna manera en nuestros lectores. Y a pesar de ser un programa tan apretado, todos habríamos hecho el esfuerzo de aguantar otras dos semanas. El intercambio resultó verdaderamente interesante y variopinto.

Kein Kinderspiel - Workshop (c) AKJ

Bajo la batuta de Tobías Scheffel, experto director en la orquestación de las palabras, cada mañana nos rompíamos la cabeza en la parte dedicada específicamente a la traducción, en la que no faltaron buenas dosis de sentido de humor. Susanne Helene Becker nos desveló los secretos de las últimas tendencias de la literatura infantil y juvenil alemana, temas, modas y géneros literarios que esa misma tarde pudimos cotejar y discutir con dos editores: Edmund Jacoby, de la Editorial Jacoby & Stuart, y Birgit Göckritz, de la Editorial Gerstenberg. Fue interesante el apartado dedicado a la asociación de traductores y las condiciones laborales en Alemania, presentado por Heike Brandt, ella misma traductora y autora. Casi actúo como una revelación. Y qué decir, las comparaciones son odiosas. Pero sí, olvidamos lo importante y vital que resulta contar con una red de comunicación sólida para mantener el contacto y defender nuestros intereses. También se nos concedió algún que otro irresistible capricho, como visitar un estudio de ilustradores (atelier9) o la Kinderbuchhaus (un espacio multifuncional y dinámico ubicado en el Museo Altona de Hamburgo, dedicado a la difusión de la literatura infantil y juvenil) de Hamburgo.

Andreas Steinhöfel - Einfach zum Schreien! (c) AKJConocer a los autores es un lujo casi indispensable

¿Con qué parte del programa se quedaría, qué le impactó especialmente?

Reconozco que fue un lujo el encuentro con Isabel Abedi y a Andreas Steinhöfel, ¡una experiencia inolvidable! Conocer a los autores en persona resulta de gran ayuda, por lo menos en mi caso. Diría que incluso indispensable, para dar con el tono adecuado. Después, las palabras casi vienen solas. La voz, el porte, las maneras de una persona dicen tanto de su quehacer… Si no, solo disponemos de nuestra imaginación y sentido común. Una noche, Andreas Steinhöfel leyó algunos extractos de Rico y Óscar ¡y cómo nos reímos! Entre risas y más risas, resultaba tan fácil detectar el talante y la voz del protagonista… Fue increíble.
Sí, en resumidas cuentas, el seminario fue intenso, productivo y muy variado. Una semana dedicada al intercambio y al estudio en la que ejercitamos la disposición para dar pero también para recibir. Reír y reír sin cesar, mientras conformábamos nuestro mapa de significados. Tratando de ser concienzudos, consecuentes y también traicioneros, si la situación lo requiere. Porque traducimos por y para nuestros pequeños lectores, a ellos nos debemos. Y si algo queda claro es que un traductor jamás debería de desaprender la capacidad de jugar, ¿trato hecho?

Moka Seco Reeg
Ha traducido, entre otros:

Wolf Erlbruch: El pato y la muerte / Ente, Tod und Tulpe (Barbara Fiore, 2006); Jutta Richter: El gato / Die Katze (Anaya, 2010); Marlies Bardeli: Timur el preguntón / Timur und die Erfindungen aus lauter Liebe (Pearson Educación, 2011); Jürg Schubiger: La historia de Guillermo Tell / Die Geschichte von Wilhelm Tell (Oxford, 2011); Janosch: Historia de Valek, el caballo / Die Geschichte von Valek dem Pferd (El Jinete Azul, 2011)
Copyright: Goethe-Institut e. V. Madrid
Noviembre 2012

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Una emocionante novela situada en Jersusalén en el año 1192 y que retoma con un enfoque actual la cuestión de la convivencia entre diferentes culturas y religiones.