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Picoteo, zapeo e hiperenlaces: El nuevo comportamiento lector

Screenshot von www.welttwitteratur.de¿El «Werther» de Goethe en 140 caracteres? ¿Una biblioteca entera en el teléfono inteligente? La digitalización de textos está cambiando no sólo la manera de acceder a la literatura, sino también nuestro comportamiento lector. La lectura está ganando en atractivo especialmente entre niños y adolescentes sin hábitos lectores.

«Werther estaba feliz de haberse marchado. Entonces empezaron sus grandes cuitas, hasta que se terminaron de un tiro.» Así dice uno de los tweets ganadores del Certamen Twitterario celebrado en welttwitteratur.de, en el que el usuario Frederick Glieb resumía la narración Sturm und Drang de Goethe en 140 caracteres siguiendo el ejemplo del superventas Twitteratur. Weltliteratur in 140 Zeichen («Twitteratura. Literatura mundial en 140 caracteres») de Emmett Rensin y Alexander Aciman. Cierto es que la llamada «twitteratura» no para de recibir críticas por parte de amantes de la literatura, pero al mismo tiempo en ella se manifiesta también una tendencia real innegable: el lector desea tener resumido lo más importante en pocas palabras, en vez de leerse el libro desde la primera página a la última. Exactamente eso, de hecho, es lo que venía haciendo un porcentaje de hasta aproximadamente el 46 por ciento del público lector, tal como comprobó ya en 2008 la Fundación Lesen en su ambicioso estudio La lectura en Alemania. El valor de este índice se mantiene en las investigaciones actuales de la entidad. Según refiere Timo Reuter, colaborador científico del Instituto de Investigación sobre Lectura y Medios de Comunicación de la Fundación Lesen, puede reconocerse que existe ya una tendencia al picoteo lector y que la lectura se asemeja cada vez más a una estructura con hiperenlaces.

Cambia el comportamiento lector

Das Twitter-LogoCon ello, el comportamiento lector muestra una creciente adaptación a las nuevas condiciones en que captamos los textos. Por la acción de los nuevos medios de comunicación, es cada vez más frecuente leer textos en pantalla grande o en un visor. Por su inabarcable volumen de material textual, Internet en particular plantea nuevos desafíos a la estrategia lectora, pues buscando los datos relevantes es normal que desgarremos los textos y los leamos por encima o nos limitemos a leer extractos. Están también los enlaces, que nos remiten a su vez a otros textos, señalándonos así caminos a veces completamente equivocados, con lo que existe el peligro de perderse en la masa textual. Asimismo es frecuente la lectura paralela de textos abiertos en varias ventanas del navegador. Otro factor, y no el menos importante, son los nuevos formatos textuales como la twitteratura, a la que hay que sumar también las novelas para el móvil o los blogs literarios, que fomentan el desarrollo de la nueva técnica lectora, para la que a la vez se hallan perfectamente adaptados.

La lectura digital: ¿un riesgo para la recepción del texto?

Hasta la fecha contamos con pocas investigaciones sobre la cuestión de qué influencias ejercen sobre la recepción de textos los cambios en el comportamiento lector. En un estudio realizado por la empresa de asesoría en tecnologías de la información Miratech, los lectores del formato impreso fueron capaces de reproducir en un 90 por ciento el contenido de un artículo periodístico, mientras que los que habían leído el texto en el iPad tan sólo retuvieron un 70 por ciento del contenido.

Das Cover von „Twitteratur. Weltlitartur in 140 Zeichen“. Alexander Aciman und Emmett Rensin, Sanssouci im Carl Hanser Verlag, 2011Así pues, ¿es superficial la lectura digital? Dentro del Estudio PISA 2009, el estudio complementario La lectura en la era electrónica intentaba examinar entre otras esta cuestión. Para ello, comparaba la comprensión lectora en soportes electrónicos con, entre otras, la comprensión de textos impresos. La investigación arrojó diferencias significativas. En siete de los 19 países participantes, la población escolar tuvo en la lectura de soportes electrónicos resultados claramente peores que en la de soportes impresos. En otros siete países –aquí principalmente países con una competencia lectora elevada en total–, los escolares en cambio consiguieron en lectura de soportes digitales rendimientos considerablemente mejores que en la de textos impresos. Así pues, una competencia lectora ya educada facilita la recepción de textos sea cual sea el formato en que aparezcan. Por su parte, las carencias de quienes tienen poca capacidad lectora se manifiestan en la lectura digital de modo aun más marcado que en textos impresos.

El potencial de la lectura digital

Screenshot von www.stiftunglesen.dePero justamente en la lectura digital se halla el potencial para atraer a la lectura a niños y adolescentes sin hábitos lectores. Según muestran primeros hallazgos del estudio de la Fundación Lesen Das Potenzial von E-Readern in der Leseförderung («El potencial del lector de libros electrónicos para el fomento de la lectura»), aún sin publicar, el umbral de inhibición frente al (primer) contacto con la literatura ha experimentado una bajada considerable en la literatura digital. Los libros electrónicos causan una fascinación inicial, además de dar al libro una imagen moderna y «cool». Por otra parte, niños y adolescentes eligen con más frecuencia textos voluminosos cuando pueden descargarlos digitalmente que al comprarlos o tomarlos en préstamo en forma impresa. Ello se debe, refiere Timo Reuter, a que al contemplar por Internet la cubierta del libro desaparece la intimidante imagen que ofrece un tomo grueso en la estantería.

Pero, en cualquier caso, para poder aprovechar a fondo esta ventaja es preciso que la oferta de libros electrónicos satisfaga ciertas condiciones. La primera es que sea posible descargar los textos desde Internet a un lector de manejo intuitivo. Aquí los aparatos multifunción ofrecen además la posibilidad de incorporar al texto elementos lúdicos e interactivos, lo cual puede contribuir también a incrementar el atractivo de la lectura. Para mantener el entusiasmo inicial, por último, otros factores decisivos son contar con una oferta diversificada que incluya de mangas a revistas juveniles pasando por cómics, y que estas publicaciones cuenten con un diseño sugerente. La representación gráfica de contenidos es, justamente, una tarea que sigue planteando serios retos no solo a muchos autores y editoriales, sino también a la tecnología.

Competencia lectora es igual a competencia en el manejo de medios audiovisuales

Con el incremento de textos legibles digitalmente, resulta de particular importancia aumentar la comprensión lectora, con el objetivo de garantizar el manejo eficaz y la debida recepción intelectual de los mismos. Los nuevos medios de comunicación traen consigo que en conjunto se lea más, lo cual es también un factor, y no el menos importante, de la necesidad de una buena formación en la «competencia básica del siglo XXI». En el futuro, por tanto, esa forma de recibir información para comprender el mundo que es la lectura se efectuará a través de los más diversos formatos y canales, y por eso una competencia lectora elevada es un requisito imprescindible para que podamos orientarnos en esta jungla informativa cada vez más impenetrable.


Alexander Aciman y Emmett Rensin: «Twitteratur. Weltliteratur in 140 Zeichen». Ed. Sanssouci im Carl Hanser Verlag , 2011.
Virginia Gerard
estudió germanística y teoría general y comparada de la literatura. Trabaja en la Redacción de Internet del Goethe-Institut de Múnich.

Copyright: Goethe-Institut e. V., Internet-Redaktion
Septiembre 2011

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