Costa Rica

Luis Chaves

© Esteban Chinchilla Con una voz suave, casi tímida, sin fraseo o artilugios, recita sus versos. La literatura de Luis Chaves prescinde no sólo de palabras altisonantes, sino también de la prepotente exhibición de ideas filosóficas o conceptos literarios. Su fuerte reside en una implacable mirada sobre la realidad que le toca (que nos toca) vivir.

La escritura de Chaves es una escritura del desencanto. Encuentra sus sujetos en lo cotidiano mirando la tele, asistiendo fiestas familiares, prestando atención a las letras de rock o siguiendo los partidos de los deportes populares. El costarricense, nacido 1969 en San José, es, sin embargo, uno de los autores centroamericanos más antologados de la joven camada. Su caso demuestra, que uno aun careciendo de los dotes de un show man, puede llegar lejos. Algunos críticos hasta lo festejan hoy como uno de los renovadores de la literatura centroamericana actual.

La obra de Chaves abarca poemas, poemas en prosa o prosa poética, crónicas, ensayos, relatos, reseñas y traducciones. Es en las formas breves donde consigue plasmar su idea de la literatura. Casi siempre dibuja con pocas pinceladas el recuerdo de una escena en un momento concreto. Pero en las imágenes poéticas el lector se topa con algún detalle que no encaja, un elemento que parece casual y que sin embargo destaca, remata y hiere a la vez. No es sorprendente, entonces, que la fotografía instánea, el polaroid (con su espontaneidad, su improvisación y su recorte particular) es uno de los leitmotifs de su obra.

Cabe agregar que hay algo que viene de afuera, que trasciende las fronteras de las letras centroamericanas en su formación: la literatura de Chaves, está atravesada por su contacto e intercambio con la escena literaria de Argentina, país en que el autor vivió en varias ocasiones. En 1999 fundó, además, un fanzine literario, llamado „Los amigos de lo ajeno“ con la poeta argentina Ana Wajszczuk, radicada en ese entonces en Costa Rica, que ayudó a construir puentes entre los poetas de los dos países. Quizás era esa relación íntima con un país sudamericano que le ha llevado ver a su patria con otros ojos. Preguntado por la revista Orsai en el 2011 “qué tiene Costa Rica que todo el mundo adora ese país”, contesta cortante: „a mí, no me gusta tanto“.

No hace mucho, Costa Rica misma se imaginó como una especie de Suiza centroamericana, pero debajo de esta capa de colores y perfumes atractiva de la alta biodiversidad, se esconden los quiebres de un ex-estado benefactor (con todas las problemáticas de los inmigrantes de países limitrofes incluidos). Pero hablemos de poesía: hay un poema de Luis Chaves en Historias polaroid donde expresa en muy pocas palabras todo eso, se llama “ El objeto del deseo” y dice así: “Debajo de ese lunar tan sexy/ crece en silencio/ un tumor maligno.” Toda la poesía es política!

La crónica es la segunda vertiente de la obra de Chaves. Se basan en el misma don de la observación, despliega una serie de aconteceres que a primera vista parecen banales, pero entraman un conflicto insoluble: la juventud perdida que no se puede recuperar, las rupturas en las constelaciones familiares o la dañada relación con el país o la cultura de origen. Para lidiar con lo último, Chaves, como narra en 300 páginas, se inventa una doble afiliación, por un lado, con la familia biológica (su mujer y sus hijas son constantes personajes de sus textos), por el otro con la familia molecular que son todos los amigos que se hizo en el mundo entero.

Dentro de los muchos libros de poemas publicados destaca asfalto para que el autor inventó un nuevo género – es un “road poema”. De esa forma, logra describir un país tan pequeño como Costa Rica en tomas tan generosas como los que solemos conocer de los “road movie” norteamericanos: estaciones de servicios gigantes, moteles y canciones en la radio son los no-lugares por donde pasa la “acción” poética. Hay un acercamiento y no-acercamiento, un tire y afloje, entre los dos “personajes” centrales de los poemas que parece entrelazados como episodio casi convirtiendo el libro en una novela. Leyendo los poemarios, crónicas y relatos de Luis Chaves uno llega a pensar que todo contribuye a una obra que se esta gestando más allá de las capas excluyentes de libros específicos. Una obra en progreso, en el mejor de los sentidos.

Un retrato por Timo Berger.


Extractos

Luis Chaves: 300 páginas: GUATEMALA Luis Chaves: 300 páginas: SODA

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