República Dominicana

Frank Báez

Frank Báez © Jeffrey Mora Cuando se menciona el nombre de Frank Báez en la escena poética de Centroamérica y el Caribe muchos saben ya que se trata del joven diligente y jovial de cabello rizado, originario de Santo Domingo. Desde hace ya un buen tiempo es un invitado frecuente de festivales internacionales de literatura, sus poemas, crónicas y narraciones se encuentran en numerosas antologías editadas en los últimos años.


Pero Báez no es alguien que se dé por satisfecho con el a veces previsible público de una lectura de poesía. Inspirado por los Beatniks, Bukowsky y el movimiento Social Beat, le interesan las nuevas formas y formatos: sacar a la poesía de los libros y hacerla accesible en diferentes escenarios, ése es su credo. Junto con el autor Homero Pumarol y un puñado de músicos, Báez fundó “El Hombrecito”, la primera banda de spoken word de la República Dominicana. La música y los poemas, en los dos discos que han grabado hasta ahora, constituyen un tejido finamente compuesto por diferentes tonalidades y registros. La música de rock, el folklor caribeño y las actividades propias de un DJ se mezclan en Báez no sólo como acompañamiento musical en sus textos, sino que también están directamente presentes en ellos: Anoche soñé que era un DJ es el título de uno de sus poemas, en el que, con un guiño humorístico, ilustra las diferencias y similitudes entre los poetas y los DJs. No importa a qué género pertenezcan, ya sea al verso libre o a la narración, los textos de Báez, que consisten de una sola oración que se extiende por páginas enteras, siempre están cerca del público y de la realidad, por lo menos, como él la ve: sin retoques, dura y demandante. Sin embargo, Báez nunca cae en el lamento, pues incluso en la brutalidad es capaz de descubrir un lado poético.

Psicólogo de formación, en su escritura Báez es un observador viajero. En su país, cuando recorre las calles de Santo Domingo y se topa con migrantes haitianos, con esposas de diplomáticos, que no tienen celulitis, o con un asesino a sueldo, lo mismo que durante sus viajes al extranjero, por ejemplo, a Granada en Nicaragua o a Rosario en Argentina. Lo que Báez nos presenta en sus textos es cómo situaciones aparentemente normales se pueden convertir en su opuesto y entrañar sorpresas insospechadas. Pero qué es la literatura sino, también en el caso de Frank Báez, un artefacto, algo construido. A pesar de la aparente cercanía a su propia biografía, esto se pone de manifiesto especialmente en su poema Autorretrato, en el que se inventa una autobiografía ficticia, marcada por la violencia y los ataques, por las pérdidas y las heridas. El autor Báez es todo aquello que le ocurre a la suma de su público y, al mismo tiempo –como el travesti literario que es–, la Marilyn Monroe de Santo Domingo (como se lee en otro poema). Frank Báez no sería Frank Báez si no creyera, en última instancia, en el poder salvador de la poesía, aunque éste no radicara sino en la posibilidad de superar la propia corporalidad y de deslizarse en la piel de una mujer en sus narraciones y poesías.

Sólo falta añadir los datos duros: nacido en 1978 en Santo Domingo, su primer volumen de narraciones Págales tú a los psicoanalistas (Editorial Ferilibro, Santo Domingo, 2007) recibió el Premio Internacional de Cuento Joven de la Feria Internacional del Libro. Además, ha publicado numerosos volúmenes de poesía, narraciones y crónicas en Argentina, Costa Rica, Alemania, República Dominicana, Nicaragua, Puerto Rico y España. Es editor de la revista Global y coeditor de la revista de poesía Pingpong.

Un retrato por Timo Berger.
Traducción: Claudia Cabrera


Extractos

Frank Báez: Págales tú a los psicoanalistas Frank Báez: Postales

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