República Dominicana

Juan Dicent

Juan Dicent © privado Escenas callejeras, llamadas telefónicas y anécdotas de la cotidianidad de los dominicanos en Estados Unidos aparecen una y otra vez en sus narraciones y poemas. Juan Dicent nació en 1969 en Bonao, una ciudad en el centro de la República Dominicana, y hoy vive en Nueva York. Estudió una Maestría en Administración de Negocios y hoy trabaja como empleado en un banco. No fue sino poco antes de cumplir 30 años que se convirtió en autor, como suele contar cuando se le entrevista: “Mi amigo, el poeta Homero Pumarol, me dijo que debería escribir las historias que me había oído contar y que le habían gustado mucho.” Desde 2005 es posible leerlas en su blog www.blogworkorange.blogspot.com, en el que publica con el pseudónimo de Dino Bonao.

En poco tiempo Dicent se ha hecho de un nombre más allá de los escenarios off de Nueva York. Sus libros son publicados en Costa Rica, Argentina, España y la República Dominicana. Les da a sus textos títulos en inglés y a veces también incluye una que otra frase en ese idioma. Su escritura se sirve de dos sistemas de referencias culturales: su tierra natal caribeña y la escena latina en Estados Unidos.

Dicent logra reproducir de manera magistral, por ejemplo en el cuento 7 uncles, el intercambio constante de personas, mercancías y cultura inmaterial entre ambos lugares. Los siete tíos del narrador emigran uno tras otro a Estados Unidos con el pasaporte y el permiso de residencia del primero, algunos se ven favorecidos por la suerte, otros regresan decepcionados del extranjero, otros viajan constantemente de acá para allá entre los dos mundos. En pocas páginas Dicent ilustra el fenómeno de la migración en sus distintas facetas. Es una economía impresionante la que Dicent utiliza en sus narraciones, se reconoce en su prosa al poeta y al lector de autores como Faulkner, Rimbaud, Rulfo, W.C.Williams, Borges, Onetti o Arlt. Cuando afirma que no tiene idea de su propio estilo y que su escritura es “mucho realidad, pero también siempre ficción”, podemos considerar esa declaración como un exceso de modestia.

El humor es una característica de su literatura, y no sólo en los textos que versan sobre él mismo. Dicent hace los chistes de manera exacta. Esa es la razón por la cual sus poemas surten un efecto más fuerte cuando son leídos en voz alta o cuando se le escucha a él en sus ponencias. En Why do poets love to write about broken hearts?, por ejemplo, escribe sobre la manía de los poetas de escribir acerca de amores fracasados, suicidios y otros abismos. Pero con el mismo sarcasmo cuestiona el otro extremo, la imagen de la relación perfecta: uno pareja se ama, hace el primer pago de una hipoteca y regresa embarazada de las vacaciones pasadas en una playa de arena blanca. “Porque es cierto que la vida no es un libro de Paulo Coelho, pero tampoco es una película de Lars von Trier”, según dice uno de los chistes del poema que leyó en 2011 frente al público del Festival Internacional de Poesía de Rosario, en Argentina.

Sus poemas en Animal Planet (2009) y Monday Street (2012) están escritos en versos libres y a muchas voces. Dicent trabaja con una pulida jerga callejera, con sociolectos y la mezcla de idiomas de los migrantes. Le encanta jugar con diferentes códigos y registros lingüísticos y citar en sus textos a la cultura pop: cine, video musical, música latina, rock’n roll y mitos urbanos.

Ah, por último: a Dicent le gusta cubrirse la cabeza, como se ve en sus grabaciones publicadas en internet: antes usaba gorras, ahora sombreros de fieltro. Y en 2012 publicó al mismo tiempo en Costa Rica y en la República Dominicana un volumen de narraciones con el título de Winterness, que ha recibido muchos elogios de la crítica.

Un retrato por Timo Berger.
Traducción: Claudia Cabrera


Extractos

Juan Dicent: Gedichte Juan Dicent: He liked plums

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