República Dominicana

José Beltrán

Diego Girón ChalasJosé nació en 1989 en Monte Plata, República Dominicana. En el 2002 perdió la vista y eso junto a las lecturas, afirma el autor, ha determinado ciertos rasgos de los mundos que recrea en su obra.

José define su escritura desde dos búsquedas. “Una tiene que ver con el lenguaje y cómo a través de éste puedo conseguir imitar las voces o disfrazar lo que se ve. También es importante la música. Por eso algunos de mis cuentos llevan una cadencia acorde con el hip-hop; pero claro, no hablo de que rime, es más referente al ritmo y a los compases. Me gusta pensar cómo puedo hacer para que cada cuento tenga detrás una banda sonora propia. El otro elemento que veo, es más perceptual. Trato, lo supe hace poco, de hacer que mis personajes distorsionen sus conceptos de realidad. El ejemplo más claro, quizá, es el del sujeto que se dedica a degollar mujeres ciegas como una muestra de patriotismo. Los códigos éticos no me interesan, más bien (me interesa) el choque existente entre el mundo que ven esos personajes y sus respuestas”, afirma.

En el 2011 José ganó el segundo lugar de poesía en el certamen nacional para talleristas, con el poema “La danza de Kaa”. En 2013 se hizo acreedor del primer lugar de cuentos en el premio de la Feria Regional del Libro del Este, con el cuento “Stevenson no desdobló su ego”.

En cuanto a su motivación para escribir, José afirma desconocer qué lo motiva. “Estás de repente viendo “Los Vengadores” o escuchando música o caminando o tocándole el rostro a la muchacha que trata de hacer que te vengas y se te ocurre una imagen. Después es darle cuerda hasta tener algo que te emocione. Claro, si estás con la muchacha no podrás escribir, pero en los casos anteriores sí puedes hacerlo. Posiblemente esas ideas mueran, pero quizá son de las que te dan historias hechas de un tirón”, afirma. "Antes me motivaba la imagen del escritor como tipo sublime, supremo. Pero ahora escribir tiene mucho de mendicidad: si es en solitario, te mendigas un poco de paciencia, una excusa para no comerte las uñas. Ante el público es mendigar una postura, un poco de reconocimiento”, dice. En cuando a la poesía, afirma que ésta proviene de algo similar a la posesión de la que suele hablarse en las entrevistas. “Un verso, una imagen, una necesidad me posee y la suelto en un poema. Por eso es que quizá no me atrevo a publicar los libros de poesía. La literatura infantil es otro cantar. Con ella sí soy feliz. No es que la otra me entristezca ni nada, pero haciendo un cuento infantil me divierto, lo gozo como un carismático en el culto. Y a la literatura infantil la mueve mi necesidad de jugar y ver cómo divertirme. No pienso en si a los niños les gustará o no, sólo importo yo y lo bien que puedo pasármelo", explica el autor, que en el 2012 llevó a cabo una investigación sobre discapacidad y participación social de personas con discapacidad en redes sociales para el Centro de Competencias de Comunicación (C3) que auspicia la Fundación Friedrich Ebert.

Ese mismo año, su cuento "Morder sonrisas, Boris", ganó mención de honor en el concurso Prof. Juan Bosch, de la editorial FUNGLODE.

En el 2015 José publicó el libro de cuentos "Pardavelito", con la Editora Nacional. Ese mismo año fueron incluidos varios poemas de su autoría en el poemario electrónico "Clepsidra", en la antología "Sobre un costado del planeta: muestra de poesía dominicana (1970-1990)" (Catafixia ediciones, Guatemala), antologada por Luis Reynaldo Pérez.

En cuanto a las cosas que lo inspiran, José afirma desconocerlas. "Cualquier cosa puede desencadenar una idea en particular. No tengo hora fija para escribir, de hecho, soy muy desordenado. Puedo estar haciendo una tarea de la maestría o un reporte y de repente suelto todo y me pongo a terminar o corregir un texto. Lo que sí trato de tomar, sobre todo para la poesía y la literatura infantil son elementos culturales, rasgos que distingan una región de otra", explica.

Cuando se le pregunta qué cosas cree que unen a la región o que tengan en común los diversos países que la componen, afirma que en cada país la muerte es un personaje que se puede ver representado en una carreta o una persona, que siempre anda por las calles de nuestros pueblos. "Y nuestra señora Muerte es coqueta, promiscua e incluso con vocación de sumisa", afirma. "Pero también están esos procesos sociales que nos han convertido en hijos eternos. Por la razón que sea siempre nos quejamos de esto y aquello, pero las soluciones que solemos ver siempre parten de la autoridad elegida. Somos como hijos del estado, de las pandillas, de quien sea; siempre que tenga autoridad para cuidarnos, decirnos por dónde ir. Por lo demás, tenemos manos, pies, ojos, bocas, miocardios", agrega.

"Me gusta pensar que mucho de lo que hago tiene algún aliento lejano de "Las mil y una noches". Suelo pensar que en esa "historia" está todo lo que hay que saber sobre cualquier cosa", afirma al hablar sobre sus influencias. "Hay un breve universo que admiro mucho entre Bolaño y Bellatín. En esta etapa estoy más cercano a Isaac Bashevis y Selma Lagerlof de Nils que a ese sentido de lo grotesco con el que hasta ahora he diseñado las bases del universo que me interesa", afirma.

En cuanto a sus descubrimientos recientes, José mencionada la poesía de Ricardo Cabrera, sobre todo en el poemario "Hacia Yucahu". "El valor que más le encuentro a la obra de Ricardo tiene que ver con el hecho de que sus poemas no aparecen en ningún lado, salvo uno que otro, sino que sus libros se obtienen por traspaso vía Facebook o e-mail. Ese modo de distribución, aunque ralentiza su proyección, le da una independencia que con las editoriales quizá no se obtiene. También me sucedió al encontrar la obra de Valeria Luiselli de México", concluye.


Un retrato por Vanessa Núñez Handal.


Extracto

José Beltrán - Tan bueno como Émily

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