Guatemala

Javier Payeras

Melanie Taylor by Fernando BocanegraJavier Payeras © Guillermo Barquero Javier Payeras es un nombre que salta de boca en boca en toda Centroamérica. Salta porque Javier guatemalteco por nacimiento, sin embargo sus escritos viajan por cuenta propia de manera tal que los textos de Payeras hablan por sí mismos y si Payeras no tienen nada que decir, si da mucho de qué hablar.

La historia centroamericana ha estado vinculada por muchos acontecimientos y está llena de similares encuentros y desencuentros. No obstante, Guatemala tiene una particularidad que se acentúa de la región por la cantidad de grupos étnicos y los capítulos intensos que la discriminación racial ha marcado.

En este sentido, Guatemala es un gran caleidoscopio, a medida que avanzamos por su geografía esta se torna policroma, difusa, cambia y pareciera una Matrioska, que llevan dentro muchas más, Guatemala tiene muchas otras dentro, esa es la sensación que los centroamericanos tenemos cuando hemos convivido con diferentes comunidades y zonas de ese país.

Esta realidad compleja de entender y manejar no es impropia a ningún guatemalteco, por ende a ningún escritor que indaga la realidad para desfigurarla y crea su propio microcosmos.

Javier Payeras no solo ha construido un microcosmos, él tiene una galaxia en construcción, porque es un escritor que se expande, explota, se eclipsa y sus satélites siempre están girando retrógrados en cada casa astral por la que él transita.

Hacemos estos paralelos para contextualizar a este escritor que con un trabajo sostenido durante más de una década se ha destacado por una propuesta estética que ha marcado a toda una generación llamada de “post-guerra” por ser escritores que tenían una contrapropuesta a la guerra a través de proyectos bizarros, urbanos y constestarios.

Payeras ha escrito poesía, narrativa, ensayo, ha sido curador de arte contemporáneo en las bienales de arte centroamericano, gestor cultural, editor, periodista, performático, y un personaje parafernalio.

Javier es un hombre callado, observador pero él genera ruido, agita y allí radica su parafernalia porque su literatura es combustión para el lector. Mueve las fibras de todo aquel que no está conforme, con el sistema, con la cultura, con la pobreza, con la injusticia en fin con nada.

En el poema "Dorado amarillo" (vea el librero de este portal) Javier nos desgarra con sutil ironía - Como si nada ocurriera, pero sucede de todo lo que pudiésemos pensar es la temeraria palabra de Javier Payeras quien siempre tiene un tono de melancolía, soledad, angustia y hastío, raspa el fracaso en algunas narraciones y sus historias punzan como una cortada.

En "Señor Poeta", otro poema aquí presentado, Payeras nos presenta una serie de fotografías al estilo de un disco de “view master” ¿para aludirse así mismo? ¿Para ser detractor de los poetas pluscuamperfectos y ensayados frente a un espejo?

El trabajo de Javier Payeras, nómada por Centroamérica, nos va dejando migajas, tal como Hanzel y Grethel tratamos de seguir para encontrar el camino de origen, pero Payeras nos suelta las palabras y estas como aves picotean los pedazos del pan creativo que este artista nos invita a probar.

Un retrato por Madeline Mendieta.


Extractos

Javier Payeras: Poesía incompleta

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