Nicaragua

José Adiak Montoya

Cristian VidesJosé Adiak Montoya © Daniel Mordzinski José Adiak Montoya. Fanático de los Beatles y de Bob Dylan. Para él la narrativa es un proceso agridulce. En sus primeros pasos coqueteó con la poesía pero luego cambió de rumbo hacia la narrativa. Callado, pero cuando tiene que hablar o escribir da rienda suelta a su mundo interior, sus ideas e historias con la misma frescura de una cerveza a media tarde en la calurosa Managua.

José Adiak Montoya sin proponérselo se ha perfilado como una de las promesas narrativas en las letras nicaragüenses. Este joven se inició, como la gran mayoría, en un grupo que pretendía irrumpir en la tradicional estructura literaria del país. Desde Literatosis, revista y colectivo en la que concurría José Adiak, destacaba por la búsqueda de su voz narrativa que años después le llevaría a escribir su primera novela El Sótano del Ángel, publicada en el 2011 y en el 2014 la Editorial Océano la lleva a la palestra internacional.

Además de trabajar su poesía y prosa, colaboraba en diferentes revistas y suplementos nacionales haciendo reseñas y artículos sobre literatura y cine. En el año 2007 publicó su primer libro Eclipse (nada tiene que ver con el de Stephanie Mayer) el cual contenía poesía y cuentos.

José Adiak Montoya, al igual que un héroe nacional que tiene su mismo apellido y que con apenas 14 años se enfiló en una guerra porque la patria lo necesitaba, se enlista a esa misma edad en la batalla de la escena literaria que le provoca una madurez temprana sin opacar el ímpetu de su jovialidad.

Lo conocimos con la melena larga y aretes que luego cambiaría por una presencia más intelectual y seria: lentes, barba cerrada y cabello corto. Esta figura de hombre serio se desvanece cuando el tono de su voz narrativa, suave pero de ágil lectura, te va envolviendo en su atmósfera de ficción que adquiere incomparables notas.

“Algunos me preguntan qué se siente al cuidar de un asesino. No respondo mucho. Qué tal si el asesino cuidó primero de mí.” Con estas primeras frases, José Adiak Montoya inicia su novela El sótano del Ángel, que evocan un poco aquellas líneas de García Márquez en Cien años de Soledad: “Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo”.

Aunque no sea el propósito, establecer un paralelismo entre ambas obras, es notorio que hay cierta influencia de ese realismo mágico latinoamericano en la novela de Montoya. Aunque el autor haya declarado que su novela sea realista y que no contenga elementos del realismo mágico, contradecimos un poco su valoración porque… ¿Qué tan real es que un hombre secuestre al ángel de una iglesia para obsequiarlo a su amada? Eso sólo sucede en los Almendros, pueblo que sólo existe en los linderos del Sótano del Ángel.

Una constante en la obra literaria de Montoya es la presencia de historias macabras y fúnebres - influencia de Edgar Allan Poe, Juan Rulfo, Alfred Hitchcock entre otros. Hay una exploración, casi una especie de fijación con personajes claros/oscuros, grises con voces apagadas o quejumbrosas que tienen una vida sin pena ni gloria, pero a los que el autor dota de sensibilidad poética, con una mácula de excentricidad que permite que sus cuentos y personajes al menos nos hagan pensar qué tan cercanos estamos de rayar en la locura, la senilidad hostil y las fantasmagóricas escenas que nos muestran que el trazo entre el entorno y la decadencia es muy delgado.

Un retrato por Madeline Mendieta.


Extractos

José Adiak Montoya: El horizonte de la ciudad en convulsión José Adiak Montoya: El Sueno de las abejas

    Enlaces