Nicaragua

Arquímedes González

Arquímedes González by Rosario MontenegroArquímedes González © Rosario Montenegro Conocí personalmente a Arquímedes González en el 2007, en ese entonces una de sus obras había sido finalista del premio centroamericano de novela Rogelio Sinán. Con mis contactos conseguí su correo electrónico para invitarlo a que presentara su obra en el centro cultural en el cual trabajaba en ese momento. Había seguido la trayectoria de Arquímedes como redactor de un diario nacional y por sus reseñas de cine que clasificaba con un hotdog en vez del típico two thumbs up. González había publicado “La Muerte de Acuario”, “Que sola estás Maité” y el libro de cuentos “Tengo un mal presentimiento”.

Arquímedes aceptó presentarse, aunque me advirtió: “Que no estaba acostumbrado a leer en público”. Traté de tranquilizarlo, pero me quedó una duda que al tratarlo despejé. En efecto, González es un escritor callado, de esos que tienen la disciplina de escribir sin pretensiones públicas y que su trabajo con el pasar del tiempo le ha dado grandes frutos, como estar dentro de los 10 libros más vendidos en Amazon, entre otros y ser incluido en diferentes antologías en España y Latinoamérica.

En una entrevista Arquímedes González expresó que él no es un escritor, que es un periodista que transita por la literatura. El tema de la narrativa y periodismo ha sido una constante en la literatura desde sus inicios. González ha demostrado que para destacarse en ambos se requiere además del talento, se necesita agudizar el olfato narrativo, investigativo que tanto el periodismo como la literatura precisan para escribir una buena historia o crónica.

En sus novelas, hay una mixtura de ambos oficios que enriquecen su trabajo y ofrece al lector historias cargadas de ironía y humor negro. Arquímedes en su novela “El Fabuloso Blackwell” Nos sentó por horas en la sala de redacción de un diario. El narrador tenía el ímpetu que todo joven periodista tiene al salir de las aulas universitarias: Publicar en primera plana. Sin embargo, sus sueños se frustran al ser asignado a “Sucesos”, ventaja que aprovecha para conocer historias que ocurren en las madrugadas y mientras dormimos suceden.

En esta novela en particular, González hace uso del artificio literario y busca como pretexto contarnos la historia de un fraude periodístico y todo el proceso que digieren los periodistas en busca de una historia. La novela contiene elementos autobiográficos, deducimos los que conocemos los inicios de González como redactor. Esta novela la recomendaría para quienes estudian periodismo o literatura, porque sin que González estuviera consiente, es un excelente material de estudio de ambos géneros.

Después de esta obra, en el año 2012 Arquímedes González ganó el premio centroamericano de novela Rogelio Sinán con: “Dos hombres y una pierna” la cual confesó que es la novela más autobiográfica que tiene. Es una obra que pretende desarticular los mitos de las relaciones padre-hijo. Luego salió a la luz “Clases de Natación” y advierte que tiene en el horno de la computadora otras novelas que le llevan aproximadamente dos años revisar.

Aunque González dice que: “Yo casi no tengo inspiración”, conocemos su modestia y que él apuesta por la rigidez de la escritura diaria como ejercicio para fortalecer las palabras. Pero hay que tener demasiada imaginación e inspiración para entregarnos títulos como: “Hasta la vista Baby”, “El kamikaze enamorado” “Conduciendo a la Salvaje Mercedes” y los que vienen.

Este narrador nicaragüense llegará a fronteras que su “expiración” le está difundiendo aunque es un crítico férreo de la coyuntura literaria nicaragüense, por la obstaculizada edición que padecemos, sabemos que cuando el trabajo habla por sí solo, los portones de oportunidades se abrirán y no será necesario que González golpee la puerta, porque él ya nos noqueó con sus historias.

Un retrato por Madeline Mendieta.


Extractos

Arquímedes González: Clases de natación Arquímedes González: Bonito Pérez

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