Nicaragua

María del Carmen Pérez

Melanie Taylor by Fernando BocanegraMaría del Carmen Pérez © Daniela Salinas María del Carmen Pérez Cuadra nació en Jinotepe, Nicaragua, en 1971 y es licenciada en Arte y Letras y máster en Literatura Hispanoamericana. Para ella escribir, dice, aún resulta algo extraño. “Vengo de una familia muy humilde y de un hogar en el que no había libros. Si hay alguna explicación, debe estar asociada con el proceso de alfabetización que impulsó el gobierno revolucionario.

"Mis abuelas bien podrían haber sido una de esas mujeres iletradas que servían de nanas o cocineras en las casas de campo de Somoza, los padres de Sandino, los comandantes de la revolución o de alguno de los grandes escritores nacionales", manifiesta la autora que ahora radica en Santiago de Chile, donde en el 2013 obtuvo la beca de creación del Fondo del Libro y la Lectura del gobierno de ese país.

La literatura, afirma, le ha dado privilegios ante los cuales desea asumir ciertas responsabilidades, como enseñar a otros a escribir, sobre todo a mujeres, ya que considera que la escritura es una herramienta de empoderamiento con el que se puede crear un espacio democrático.

“Vengo de una generación frustrada porque se supone que nosotros éramos “el hombre nuevo. Mi generación fue protagonista de un sueño en el que el fin se volvió absurdo de tan bueno. Nuestra revolución no contempló la construcción de una identidad nueva de la ciudadanía, si no la del “hombre nuevo”. De modo que hoy, en Nicaragua, la mayor parte de las mujeres llega a publicar su obra por primera vez, tiene en promedio 50 años de edad”, afirma. También asegura que de las publicaciones que se hacen anualmente en su país, menos del 10% corresponde a mujeres.

Como escritora, María del Carmen manifiesta que le interesa jugar con los límites entre realidad y ficción y a veces, incluso, con su biografía, la cual deconstruye a fin de probar todos los temas y situaciones posibles. En esta etapa de su trabajo está concentrada en microhistorias dentro de la historia principal, como una representación simbólica o una metáfora.

La autora ha publicado dos libros de cuentos: Sin luz artificial (Fondo Editorial CIRA, 2004) y Una ciudad de estatuas y perros (Das Kapital Ediciones, 2014). Su poemario Diálogo entre Naturaleza Muerta y Naturaleza Viva más algunas respuestas pornoeroticidas ganó una mención especial del I Concurso Nacional de Poesía Escrita por Mujeres Mariana Sansón, 2003 y obtuvo el Primer Lugar del concurso nacional de poesía inédita “El cisne” (2008).

“Quizá siempre me ha inspirado la carencia”, afirma. “Mi primer libro lo escribí porque estaba desempleada y necesitaba ganarme un premio en efectivo, si no jamás lo habría terminado. Pero también me inspiran los sentidos: el ¡crack! de un huevo que se rompe, un rastro de sangre en el pavimento, el olor de un desconocido que pasa o la sensación tibia que deja la mano de uno de mis hijos cuando me toca. En general no me inspiro en la lectura de otros autores para empezar a escribir, pero lógicamente, cuando una escribe se somete a un ejercicio de invocación y re-des-lectura de sus antecedentes.”

Para ella la región centroamericana está unida por cosas como la cultura, la gastronomía, la historia, la guerra, la pobreza, la marcada discriminación social y racial que padecemos, la migración, la incertidumbre y la violencia.

María del Carmen ha vivido temporadas en Costa Rica y en Estados Unidos, donde trabajó su tesis: Representaciones simbólicas en el discurso de la cuentística centroamericana posrevolucionaria, aún inédita.

Entre sus recomendaciones literarias menciona a Lisandro Chávez Alfaro, Marosa Di Giorgio, Juan Rulfo, Nellie Campobello, Ricardo Piglia, Carmen Naranjo, Ana María Rodas, Manlio Argueta, Lina Meruane, Andrea Jeftanovic, María José Ferrada, entre otros.

Un retrato por Vanessa Núñez Handal.


Extractos

María del Carmen Pérez: Muñeca rota I María del Carmen Pérez: Muñeca rota II

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