Nicaragua

Yaoska Tijerino

Melanie Taylor by Fernando BocanegraYaoska Tijerino © privado Hablar de la poesía de Yaoska Tijerino, es también hablar de la poeta más laboriosa y con una gran destreza en la precisión poética. Yaoska ha tomado la palabra de relevo de sus antecesoras: Gioconda Belli, Ana Ilse Gómez, Carola Brantome, Marianella Corriols. La vena poética corre por su adn, puesto que entre los versos, tertulias y observaciones de su tío Flavio Tijerino, destacado poeta de la ciudad de Boaco, creador del grupo literario U y de todo un movimiento cultural, Yaoska, siguió los pasos de su admirado tío, formó un grupo literario “Macuta” y tomó la poesía como cualquier niña toma una caja de crayolas y empieza a garabatear hasta convertir la poesía en trazos tridimensionales, con experticia en la composición, dimensiones, intensidad de la luz y policromía.

Su poesía, inquieta a temprana edad, fue publicada en revista, suplementos literarios, sitios electrónicos. Pero no fue hasta el año 2010 que compiló una muestra poética que además de ser voluminosa, destaca varias etapas del quehacer de la poeta.

30 veces Isha, tiene varias secciones que muestran la evolución de una inocencia verbal, hasta la agudeza de punzar con la metáforas temas emblemáticos como “Isha”, en la cual reivindica la rebeldía de Lillith y una contemplación distinta de Eva, mujeres del génesis que han sido contada desde la mirada masculina. En esta sección, se vislumbra las grandes influencias literarias y de lectura de Tijerino, quien deja su natal provincia en Nicaragua y se traslada a una ciudad distinta pero que adopta e incorpora en su trayectoria creativa.

Con un doctorado en literatura por la Universidad de Tulane, Yaoska, no deja de ser una joven sencilla, con ese asombro juvenil de interesarse por todo aquello que le inquieta aprender y conocer de poetas tan emblemáticos y de búsqueda como Carlos Martínez Rivas, Sor Juana Inés de la Cruz, los poetas de la generación del 27 y lo más relevante de poesía norteamericana.

Pero Yaoska Tijerino, tiene voz propia, una voz que ha sido consecuente a su formación académica y su laboriosidad creadora. Digo laboriosidad porque ella no escribe poemas inspirados al azar, la buena ventura, la búsqueda de un nombre. Su trabajo es de prolongado aliento que toma a bocanadas de todo aquello que es materia prima del verso: Un paisaje rural de su Boaco, la nieve, el frío, una ruptura, el nacimiento de los hijos, las despedidas, la muerte.

Por esos temas policromos Yaoska Tijerino celebra una etapa poética y nos dice:

“Lo que vale
al final de la muerte
no es el paso tenue
sobre el lodo
sino la artesanía
creada con el barro,
la marca imborrable
de unos ojos vivos,
la curvatura innegable
de narices aguileñas
y el encanto de la sangre
a través de los días
a pesar del tiempo
reinventándose a sí misma
en carne nueva
en cuerpos únicos y exactos
que están unidos
a un mismo caudal
como un mar
a todos su ríos
y que dan al alma
un por qué preciso
a la existencia.”

Al final de la existencia, lo único que nos queda es la palabra, el registro metafórico de una vida de quehacer literario y en el caso de Yaoska Tijerino su obra, apenas empieza.

Un retrato por Madeline Mendieta.


Extractos

Yaoska Tijerino: 30 veces Isha

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