Nicaragua

Alberto Sánchez Arguello

(c) Simone MontielAlberto Sánchez Arguello (c) Simone Montiel Alberto nació en Managua, Nicaragua en 1976. Es psicólogo, escritor, tuitero, bloguero e ilustrador. Ha fundado el colectivo microliterario nicaragüense y el sello digital Parafernalia, ediciones digitales.

Fue hijo único. Su madre fue una administradora de empresas, con ascendencia familiar de León y Chichigalpa y su padre arquitecto, con ascendencia familiar de Carazo.

Estudió en el colegio nicaragüense francés y se graduó de psicólogo de la Universidad Centroamericana de Nicaragua. Ha sido docente universitario, coordinador de proyectos, facilitador de formación en liderazgo, oficial de gestión del conocimiento y consultor en desarrollo organizacional.

Sus textos han sido traducidos al portugués e italiano. Ha sido ganador del I concurso de cuento versión juvenil de la Fundación Libros para niños, Nicaragua (2003), con La casa del agua. Obtuvo el primer lugar en el VII concurso nacional "Otra relación de género es posible", de CANTERA Nicaragua (2007) y el primer lugar, categoría lengua castellana de la IIª Convocatoria Internacional de Nanocuento Fantástico y de Ciencia-ficción.

Entre sus obras podemos encontrar La casa del agua (Fondo Editorial Libros para niños. Managua, 2003), De Antifábulas y ficciones (Parafernalia Ediciones Digitales, 2012), Micromundos (Parafernalia Ediciones Digitales, 2012), entre otros.

"Yo escupo historias, ilustraciones, textos que quieren ser versos y alguno que otro microcuento que se aleja rápido en el timeline de las redes sociales, sin darme cuenta totalmente de donde salió aquello", afirma. "Creo en el reciclaje. Estoy seguro de que no soy más que una enorme licuadora que mezcla todas las imágenes y sonidos que se estrellan contra mí y las bato todas, hasta sacar esas cosas que parecen mías, pero que al final son parte de una cadena infinita de creación universal", dice.

Cuando se le pregunta sobre su motivación para escribir, afirma que en secundaria, frente a una tarea relacionada con tiempos verbales, aprovechó para crear microficciones. "Obviamente yo no sabía lo que estaba haciendo, era más un juego de imaginación y una excusa para divertirme. Así empezó todo", afirma.

Pero no fue hasta 11 años después que volvió a escribir. Se encontraba leyendo El Aleph y El libro de arena de Jorge Luis Borges y decidió que quería escribir un cuento borgeano. Así surgió Las cinco y media. Además participó en un concurso con La casa del agua, el cual ganó.

"Hasta ahí me llegó la pólvora y lo volví a dejar", afirma. "Con cierto entusiasmo había comenzado a escribir Chico largo y charco verde, pero al enterarme de que como ganador de la edición anterior estaba vetado de concursar, me desilusioné y cometí el sacrilegio de dejarlo inconcluso. Tres años después lo retomé. ¡Que cosa más difícil volver sobre un escrito olvidado! Pero terminarlo fue una de las experiencias más agradables que he tenido. Desde entonces no paré. El 2010 fue particularmente productivo y nació mi hija, la Luna de mi vida. Lo que significó también un cambio de contexto. En el 2011 mi madre murió y mi manera de vivir el duelo fue escribir cuentos y poemas. Llené el blog. En agosto de ese mismo año ya había agotado esa veta y no me hallaba escribiendo cuentos cortos. Mi trabajo, que me daba muchos tiempos congelados debido a los viajes, más un smartphone conectado todo el tiempo, me dieron la perfecta excusa para empezar a jugar con los estados de Facebook, creando la serie de los "hiperbreves"; a partir de ahí Emila Persola, alias Martín Mulligan, me retó a pasar de 300 caracteres a 140 en Twitter. En octubre asumí el reto. Abrí la cuenta @7tojil y me adentré neófito en el mundo de los tuits."

"Escribir online es otra cosa", afirma el autor. "Además hacerlo desde 300 caracteres en primera instancia me ayudó a concretar, simplificar. Pero también convirtió el escribir en una experiencia más interactiva, ya que los lectores comentan y a veces hasta desarrollan las ideas. Ya desde Twitter la concreción se volvió máxima, al punto que al inicio pensé que era imposible crear narrativas profundas. Luego está el tema de los tiempos: los estados de Facebook y los tuits se actualizan minuto a minuto y todo lo escrito se pierde. Es fugaz. Pero al compilar mis textos y publicarlos en el blog semanalmente se les da un carácter permanente y vuelven desde el olvido de la línea temporal."

"Escribir hasta antes del 2011 para mí fue más una experiencia solitaria, conocida por unos pocos amigos y uno que otro inscrito a mi Blog. Ahora se ha convertido en una especie de reallity", afirma Alberto sobre su experiencia literaria. "Escribo en "tiempo real" en Twitter, de ahí se enlaza a Facebook donde la gente da likes y comenta; yo rescato los textos en Word, edito y publico en pequeñas antologías en el Blog, que se ha convertido en una bitácora de estos experimentos narrativos."

Cuando se le pregunta por sus inspiraciones literarias, Alberto afirma que una parte le viene de las montañas de la zona norte del país, la reserva de biosfera de Bosawas con sus comunidades campesinas y bosques primarios preñados de agua, que dieron origen a sus dos novelas juveniles. La otra se la da la ciudad, su caótica Managua, con sus mezclas surreales de formas de vida, asfalto y calor.

"Además de los dejes idiomáticos –a excepción de Costa Rica- y la comida, me parece que existe una cierta forma de ver la vida y el futuro, con cierto fatalismo resignado, amarrado a un cierto humor para sobrellevar la tragedia y los desastres colectivos que nos une a los y las centroamericanos", afirma cuando se le pregunta por los aspectos comunes de la región centroamericana.

Entre sus influencias literarias cita la prosa narrativa de Juan Aburto, De tropeles y tropelías de Sergio Ramírez, El libro de arena de Borges, La oveja negra y demás fábulas de Augusto Monterroso, las Fabulas de robots de Stanislaw Lem, La mano izquierda de la oscuridad de Ursula K. Leguin, La historia interminable de Michael Ende y Caza de conejos de Mario Levrero.

Entre los autores y las obras que recién ha descubierto, menciona a Samanta Schweblin, con Pájaros en la boca, Luis Chaves con Asfalto, Solange Rodríguez Pappe con La bondad de los extraños, Manuel Membreño y Flojera y María del Carmen Pérez con Una ciudad de estatuas y perros.

Un retrato por Vanessa Núñez.

Extractos

Alberto Sánchez Argüello: La vida en diminutivo

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