Panamá

Carlos Wynter Melo

© Jorge Gallardo Están “contentos”, contestan de manera regular los habitantes de Panamá en las encuestas. El país está muy arriba en los llamados índices de felicidad. El Canal y la zona de libre comercio, la selva tropical, una de las más ricas biodiversidades del mundo y enormes centros comerciales climatizados, un aeropuerto que se ha desarrollado hasta convertirse en el más importante torniquete centroamericano y un vertiginoso crecimiento económico.

Todo perfecto, podría pensarse. ¿Entonces qué temas pueden quedar para un escritor? Uno que, no obstante, se ha establecido en los años pasados con bastante éxito como narrador es Carlos Oriel Wynter Melo.

Los datos duros por delante: nacido en 1971 en la ciudad de Panamá, Carlos Oriel Wynter Melo estudió Ingeniería Industrial y Desarrollo Organizacional. A escribir empezó cuando, a mediados de la década de 1990, entró en contacto con círculos literarios en la ciudad mexicana de Guadalajara, en la que vivió varios años. En 1999 apareció El escapista, le siguieron Desnudo (2001) e Invisible (2003) así como otros volúmenes de narraciones (hasta hoy, ocho). Sus colecciones de cuentos cortos Cuentos con salsa (2008) y Mis mensajes en botellas de champaña (2011) fueron muy bien recibidos por la crítica. Fue vicepresidente de la Asociación de Escritores de Panamá y es cofundador de la editorial Fuga Editorial y ha dirigido varios talleres de escritura. Él mismo ha recibido numerosas distinciones: en 2007, por ejemplo, el Festival Hay de Londres lo consideró uno de los autores latinoamericanos más representativos en el festival Bogotá 39; en 2011 la Feria Internacional del Libro de Guadalajara en México lo invitó en su calidad de “uno de los 25 secretos literarios” de Latinoamérica. En 2013 apareció su novela Nostalgia de escuchar tu risa loca en la editorial neoyorquina Sudaquia editores.

Cuando se topa uno con él, nota que no se da en lo más mínimo aires de estrella. Es cortés y reservado. Por ejemplo, está parado a orillas del Lago Cocibolca, el Gran Lago de Nicaragua, donde, cubierta la cabeza con una boina, sigue con tranquilidad las maniobras que hace un bote para atracar. Está por subir a bordo él mismo. Será llevado a las isletas, pequeños islotes en medio del lago más grande de Centroamérica. Es uno de los invitados de la primera edición del encuentro de escritores centroamericanos “Centroamérica Cuenta”, en el año 2013. Wynter Melo tiene humor, llama la atención por sus graciosas anécdotas. Pero sus narraciones literarias de ninguna manera tienen siempre un final feliz: en El hambre del hombre un hombre que siente otro tipo de hambre, quizá el hambre de la avidez consumista que estimula la publicidad, trata de devorar a su jefe, sólo que éste, inesperadamente, se le adelanta.

Centroamérica significa para Carlos Wynter Melo una región del Méttisage, del mestizaje, no sólo de las etnias y las culturas, sino también de las ideas: es decir, un caos que revitaliza y brinda impulsos. Escribir sobre Centroamérica representa para él, de manera consecuente, una “experiencia íntima”. La plana geografía política se encoge hasta convertirse en algo secundario. Las influencias de su escritura las ubica él mismo en autores como el argentino Julio Cortázar, en la tradición de la literatura fantástica latinoamericana y en mitos, pero también en el mundo contemporáneo. Cree que la literatura debe ser espejo de nuestro inconsciente, una forma de ampliar nuestra percepción. Leer a Carlos Oriel Wynter Melo significa, en el mejor de los casos, saborear una fruta nueva, hasta ahora desconocida.

Un retrato por Timo Berger.
Traducción: Claudia Cabrera


Extractos

Carlos Wynter Melo: Mis mensajes en botellas... Carlos Wynter Melo: Nostalgia de escuchar tu risa loca

    Enlaces