Panamá

Javier Alvarado

Melanie Taylor by Fernando BocanegraJavier Alvarado © Carlo Donato Hay un refrán latinoamericano que dice que cada niño nace con un bollo de pan debajo del brazo. El panameño Javier Alvarado en vez de pan vino al mundo con un rollo de poemas bajo sus brazos. Aseguramos esto porque este joven se ha destacado por obtener muchos premios nacionales e internacionales por sus composiciones poéticas.

Javier Alvarado es un poeta nacido en Veraguas, Panamá hace tres décadas aproximadamente. Desde su corta edad inició su travesía por las letras, su constancia y calidad estética le ha hecho merecedor de un sin número de reconocimientos y premios, residencias artísticas. Pareciera que los certámenes se hicieron para que los ganara y con justa razón.

Sin embargo, Javier sigue siendo un joven sencillo, cálido, sin poses. Ha publicado 10 libros de poesía y muchos de ellos premiados. La voz poética de Javier, se ha enroblecido durante su pequeña pero intensa trayectoria.

Es evidente la influencia geográfica de su natal Panamá, en su poesía siempre hay una nostalgia constante propio de lugares con puertos, barcos y océanos. En este poema se evidencia: “Panamá en esta calle y en este tiempo que nos falta / Antes de mis días y mis noches / (Y del poema) fluctuando entre los lirios como el agua.

La poesía de Javier es una poesía cargada de imágenes intensas y un ritmo interior que igual que el mar puede ser un oleaje manso, pero puede enfurecerse y provocar grandes mareas. Como nos dice en su poema “La muerte y su barco”: “La muerte me llevará a todos los puertos/ E irá doblando mis pantalones y mis restos de equipaje”.

El agua un elemento vital en su poesía, en “Poema para caminar con un paraguas” expresa: “La mortal lluvia se propaga; no puedo detener el lenguaje sangriento de las aguas.

Esta aparece, igual que la lluvia, a veces como licencia poética, otras veces para darle énfasis a la fuerza interna que la palabra de Javier Alvarado aclama por aquellos que su voz se ha apagado con el tiempo, los olvidados, desamparados que se protegen de la lluvia o de una inmenso naufragio.

Es notoria la disciplina de la palabra y estilo en el trabajo de Alvarado. Sin embargo, uno de los mayores logros que Javier ha alcanzado es que su voz poética nos susurra secretos, como cuando vamos al mar y ponemos un caracol en nuestro oído. Este joven todavía tendrá mucho que decirnos, parece que encontró “El cuerno de la abundancia” y al vaciarlo la poesía se vierte en sus manos que como un buen ilusionista, sopla los versos y los transforma en radiante brisa, en palabras de Javier: “Traedme el abrigo, el paraguas y que lluevan poemas por doquier...!”.

Un retrato por Madeline Mendieta.


Extractos

Javier Alvarado: Matachín Javier Alvarado: Ciprián y Cebolla

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