Panamá

Lili Mendoza

Melanie Taylor by Fernando BocanegraLili Mendoza © Elena Nathani Existen esos momentos en la lectura, en los que uno simplemente se quiere detener. Porque se ha sumergido uno a tal profundidad en la lectura, que se siente uno parte de ella y olvida su lugar original, tanto en el tiempo como en el espacio. En algunas de sus mejores short stories, microrrelatos y reportajes literarios Lili Mendoza logra construir tales momentos. Son trampas o suelos falsos a través de los cuales el lector se precipita y se pierde en otro universo, creado por la escritora panameña. No siempre resulta tan confortable estar ahí como en la barbería de la crónica de Lili Mendoza El corte: un reportaje literario en el que se nos permite conocer a los clientes del barbero y a los mirones. Y, de paso, nos enteramos de los cambios radicales en la Ciudad de Panamá, de los sueños y la cotidianidad de sus habitantes. En la narración Todas nosotras tus voces, que en 2009 ganó el Premio Centroamericano de Cuento Yolanda Oreamuno, una hija esboza el desmoronamiento psíquico de su propia madre, que sufre una y otra vez de episodios psicóticos, lo cual dificulta crecientemente su relación con sus dos hijas y su esposo. En pocas páginas Lili Mendoza crea el psicograma de una familia que se encuentra al borde del abismo.

Y eso en Panamá. Un país que divide dos océanos y, al mismo tiempo, los une a través de un canal. Aquí está en su apogeo el comercio mundial, aquí se encuentra desde hace algunos años el torniquete para los vuelos en los países centroamericanos. Pero lo que casi se olvida bajo el resplandor del nuevo bienestar: aquí también hubo hasta hace pocos años una dictadura: una circunstancia que también influyó la biografía y (de una manera particular) la escritura de Lili Mendoza. Su padre, cuenta Lili, estudió en la ciudad hanseática de Hamburgo, hablaba alemán, inglés y francés con la misma elegancia con la que dominaba su lengua materna. En 1981 la televisión de cable llegó a Panamá, y su padre, que en medio de la dictadura quería ver noticias más o menos fidedignas, firmó un contrato para tener el servicio. Pero no sólo CNN titiló a partir de entonces en casa de Lili Mendoza desde la pantalla de televisión, sino también MTV. Así Mendoza, que vio la luz del mundo en 1974 en la Ciudad de Panamá, entró tempranamente en contacto con la lengua inglesa. También la biblioteca paterna, se acuerda, estaba llena de libros en inglés. Cuando Lili viajó por primera vez a Estados Unidos, a la edad de 21 años, para vivir ahí de 1995 a 2000, ya hablaba inglés e incluso traducía de ese idioma, entre otros, para el Ministerio estadunidense de Defensa.

En 2010 se publicó su volumen de narraciones Corazón de Charol A-go-gó en la Editorial la hoja. Son short stories, historias reducidas, agudas, que no contienen una sola frase superflua, que narran con lo que se mantiene ambivalente, con lo que quizá sólo sea una insinuación, con aquello que nunca se pronuncia. Mientras que en sus narraciones Lili Mendoza tiende a la brevedad, a la utilización de elipses y ambigüedades, en sus reportajes literarios, sus crónicas, le da rienda suelta a la expresión de sus dotes de observación. En El corte, por ejemplo, con pocas pinceladas crea todo un microcosmos de historias.

Siguiendo la tradición de periodistas que se sirvieron de formas que en su origen eran literarias, como Truman Capote, el fundador del “Nuevo Periodismo”, también en los textos de Mendoza se desdibujan los límites entre ficción y realidad. Paradójicamente la historia de la barbería en el Centro Histórico de la Ciudad de Panamá sólo así se puede convertir en metáfora para las transformaciones sucedidas a distintos niveles: qué nuevo peinado se les hará a los clientes de la barbería depende, por un lado de las costumbres locales –qué tan femenino puede ser el arreglo de un chico duro: ¿depilarse las cejas, cortarlas o dejarlas tal cual?–; por otro, tampoco ahí se le hace el feo a la moda global, que se difunde con la mayor velocidad sobre todo a través de los futbolistas más famosos del mundo. En lugar del corte de bacinica ahora todos quieren un corte a la Xavi oder Messi.

Lili Mendoza, sin embargo, no se regodea en un falso folklore, también es consciente del peligro que corre el microcosmos descrito por ella, el cambio que se está abriendo paso, conocido como gentrificación. Es de desear que sus crónicas no envejezcan tan rápido como los pronósticos de los expertos acerca del desarrollo urbano.

Un retrato por Timo Berger.
Traducción: Claudia Cabrera


Extractos

Lili Mendoza: Todas nosotras tus voces Lili Mendoza: El corte

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