Panamá

Lucy Chau

Lucy Chau (c) John AlexanderLucy Chau (c) John Alexander Lucy Cristina Chau nació en la ciudad de Panamá, el 29 de noviembre de 1971. "Mi madre, Lucinda, era hija de inmigrantes. Mi abuela Roselyn, hija de una francesa y un esclavo africano. Mi abuelo George, hijo de un yugoslavo y una alemana. Este último se trajo a mi abuela de Martinica antes del gran terremoto (sí…da para novela). Mi padre, Julián, era hijo de un inmigrante chino, Assán, y de Andrea, una chiquilla campesina con descendencia española e indígena (otra novela)", afirma Lucy al describir la familia de la cual procede. "Soy la menor de 2 hermanos y 4 hermanas y ahora soy madre de Andrés, que actualmente tiene 11 años. Estudié humanidades, con especialización en el idioma inglés y luego Docencia Superior, por lo que ahora -en los ratos libres que me permite la literatura- soy profesora de inglés en la Universidad Nacional", afirma.

Cuando se le pregunta sobre sus motivaciones para convertirse en autora, Lucy dice: "nunca escribí algo que se pueda considerar un texto literario hasta los 22 años, cuando entré a mi primer taller de escritura, bajo el cuidado del poeta Héctor Collado. En 1996, un poemario que se perdió entre mudanzas, ganó una mención de honor en un concurso de poesía y entonces me di cuenta de que había superado la época de cuadernos y hojas sueltas, para empezar a pensar en publicar. Pero me tomé mi tiempo para escribir, revisar, consultar y leer a otros autores, así que no fue hasta el 2004 que tuve mi siguiente trabajo listo."

En el 2006, "La virgen de la cueva", ganó el Premio Nacional de Poesía Joven. Dos años más tarde, cuenta, "La casa rota" ganó el Premio Nacional de Poesía 2008. En el 2010 ganó el Concurso Centroamericano Rogelio Sinán con su libro de cuentos "De la puerta hacia adentro".
“Siempre me han fascinado los cuentos. El hecho de que se pueda congregar gente alrededor de una historia y todo eso, me gusta. Así que un día, crucé al bar de enfrente de mi casa y le pregunté a la administradora cuál era su peor día en ingresos. Los martes, me dijo. Le ofrecí una noche de cuentos de entrada libre por dos horas cada martes. Ahí nació El cuento de los martes. Al cabo de unos meses cerraron el bar y me dediqué a hacerlo en internet, hasta que pudiera volver a encontrar otro lugar que me diera las mismas condiciones, cosa que es difícil en esta ciudad. Lo bueno es que dicho blog (elcuentodelosmartes.blogspot.com) he podido explorar más sobre el cuento e invitar a otras tres personas a colaborar, entre ellas la escritora Consuelo Tomás, con quien me une una amistad preciosa", cuenta.

Sobre su estilo de escritura afirma que está permeado por lo social, pero desde lo íntimo. "Me gusta plantear los problemas sociales desde dentro de la persona. Eso pasó desde mi segundo poemario, "La virgen de la cueva", que trataba el tema de los desastres naturales, desde quien pierde sus pertenencias, sus amores y hasta su fe, y sigue vigente en el poemario "Mujeres o diosas", donde abordé el tema de la violencia contra la mujer desde los miedos profundos, las imposiciones sociales que nos limitan y desde la niñez desamparada en la que nos ha tocado callarnos tantas cosas. Pero trato de no hacerlo panfletario ni grosero, me gusta coquetear con las palabras y comunicar sin asustar a nadie. En "La casa rota" mi tema es la patria, la casa y el cuerpo…todo roto."

"Tengo una pulsión por comunicar lo que hay debajo de los temas, esas voces acalladas que yo reconozco en las miradas, en las historias que se callan, en los secretos, y eso lo trabajé también en el libro de cuentos "De la puerta hacia adentro", dice para explicar sus motivaciones para escribir. "Son historias que no se cuentan por ahí, o por lo menos no se dicen así desde esas observaciones que pudieran catalogarse en comportamientos pasivo-agresivos, gente que se guarda las cosas y luego estalla. Escribir me da esa posibilidad de comunicar, de llevar el dedo hacia un lugar que otros puedan mirar. Creo que por eso escribo poco sobre mí, a menos que sirva para decir algo", afirma.

En cuanto a su inspiración manifiesta que la música fue el tema de su primer trabajo escrito. Luego incorporó música en todo lo que hizo, sin hablar expresamente de ella, porque es un detonante al momento de escribir. Es como si la conectaran al tomacorrientes, cuenta.

Cuando se le pregunta por las cosas que cree unen a la región centroamericana, afirma que Panamá tiene dos conexiones. "Una con las Antillas por razones históricas y otra con Centroamérica por razones geográficas. Nuestros ancestros andaban de norte a sur del continente, hasta que se hizo el Canal. Pero hoy día se ve cómo –por ejemplo– los Kuna están entre Panamá y Colombia sin fronteras y los Bri Bri entre Panamá y Costa Rica. El maíz es un elemento invariable en nuestras culturas de un lado al otro", afirma. "Yo siempre he creído que el arte debe ser el tejido de la integración centroamericana, pues es la expresión de la vida de nuestros pueblos y es el que cuenta dónde nos parecemos y diferenciamos. Los acuerdos multilaterales no se entienden ni prosperan sin el arte y la cultura. En el tema de Aduanas están varados hace décadas, principalmente porque hay factores culturales que no se han evaluado a la hora de redactar los convenios. El simple hecho de que un camionero tico tenga costumbres distintas a los panameños, tiene que tomarse en cuenta en las fronteras y en la distribución de productos de un lado al otro", agrega.
"Desde el colegio tuve más contacto con literatura norteamericana e inglesa, porque hacía un bachillerato bilingüe y la carrera en inglés", afirma cuando se le pregunta por sus influencias literarias. "Pero fue como a los 25 años que conocí la prosa de Julio Cortázar y eso marcó un cambio importante en mí, como lectora primero y luego como artista. Cuando leí Seda, de Alessandro Barico, me provocó muchísimo y me enseñó esa relación perfecta entre novela. Hace un par de años vine a acercarme más a Allen Ginsberg y todo ese movimiento Beat me tiene fascinada. Creo que a mí todo me influencia, hasta lo malo", dice finalmente.

Un retrato por Vanessa Núñez.

Extracto

Lucy Chau: Rolando sobre ruedas

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