El Salvador

Roxana Méndez

© Luis Valencia Roxana Méndez, poeta y escritora salvadoreña nacida en 1979, confiesa que una de sus grandes influencias ha sido Wislawa Szymborska, poeta polaca quien señaló que todo es nuestro mientras lo contemplanos, que el ancla de los recuerdos es frágil y traicionera, porque la memoria no es un lienzo estático sino uno que cambia constantemente.


Así, en el poema «Memoria», Roxana expresa que Todo es presente ahora: mis ojos desatados / pueden ver la penumbra del cielo en este instante, / y en ese cielo inmenso, frío, extraño, distante, / vuelan aves de siempre sobre sueños pasados, pero ese cielo de ahora que sufro y que presencio / comprendo que es de un día que existió no sé cuándo. En otro poema, «Memoria y Distancia», acudimos a la casa familiar, que pervive no sobre los cimientos de la tierra sino de los recuerdos: Ya los seres han partido: / de ayer solo queda el viento / y en el viento algún latido / y en el latido un recuerdo / y en el recuerdo mi infancia, / la vida con los abuelos, (...) / y todo aquello que fue / que hoy solo existe en mis sueños.

Esta permea los primeros poemarios de Roxana, Memoria (El Salvador: Universidad Tecnológica, 2004) y Mnemosine (El Salvador: DPI, 2008; publicado posteriormente en Suecia en 2008), como también el peso de la cotidianeidad, de la vida diaria.

Roxana nació y creció en El Salvador, “el Pulgarcito de América”, pequeño país centroamericano de unos seis millones de habitantes devastado en la década de los ochentas por una guerra civil en la que 75 mil personas perdieron la vida, equivalentes al 2% de la población de la época, de las cuales 80% eran civiles. Aunque el conflicto acabó en 1992, la inseguridad ciudadana persiste por la violencia de las maras, y como testigo de su tiempo, Roxana lo sabe. «Cuando comencé a escribir era muy joven y el drama de la guerra en El Salvador no afectó mi escritura en los años noventa. Y aunque la guerra no me influyó literariamente en gran medida, sí lo hizo, más tarde, la situación de violencia cotidiana de mi país. Sin duda, en la actualidad, esta situación me afecta en muchos aspectos de mi vida y en ciertas ocasiones esto aflora en los poemas. Es inevitable, dado las circunstancias terribles que tocan vivir en un país como El Salvador, donde la criminalidad forma parte de cada día, donde hay un gran número de asesinatos diarios y donde no parece haber una solución a corto y mediano plazo. Cada día es un drama. Y cada día surge un nuevo tema para escribir, temas casi siempre oscuros, terribles, que no podrían dejar indiferentes a ningún artista.» Así, en el poema inédito «La casa, presagio de una guerra», declara: El frío se avecina como un lobo perdido
a esta casa que es una cicatriz
de lo que antes fue el sueño que alguien tuvo.

Hoy la muerte deambula en los rincones

y se encuentra susurros que se escapan
y confunde siluetas en todas las esquinas.

Adentro, el miedo transita por la noche
como la oscuridad que se adentra en un pozo. Afuera, el odio una vez contenido
se desata en el viento como una tempestad.

Sus últimos poemas, comparte ella, tienen un tono más solemne y reflexivo, y procuran una reflexión más limpia, de frases más precisas que jueguen con las imágenes, que son para ella, como el uso del color en la pintura, una manera particular de expresar lo que está previamente establecido. Así, en 2012, su poemario El cielo en la ventana se alzó ganador en España del Premio Alhambra de Poesía Américana para Libro Inédito, y fue elogiado por el jurado por su gran lirismo y personalidad, agregando que su autora está llamada a convertirse en referente para las letras centroamericanas, algo que la gran poeta salvadoreña-nicaragüense Claribel Alegría comparte, cuando declaró que desde la primera vez que leyó los poemas de Roxana supo que estaba frente a una excelente poeta. «En mi opinión, se trata de una de las más importantes voces jóvenes de nuestra Centroamérica. Sabe del oficio y cada vez más se adentra en él y más en ella», pues el oficio poético implica una revisión a las raíces internas, de ahí que sus poemas más recientes sean, en sus propias palabras, «más humanos”, porque definitivamente nada humano le es ajeno a la poesía, como tampoco a la poesía de Roxana Méndez.

Un retrato por Ulises Juárez.

Extractos

Roxana Méndez: El cielo en la ventana Roxana Méndez: (inédito)

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