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Kalton Harold Bruhl: La Carta

LA CARTA

Kalton Harold Bruhl: El último vagón Cuando regresé a mi aldea aquel invierno, traía solamente dos cosas: una herida en la pierna y una carta oficial para la viuda Fournier. Me dirigí a su casa, caminando despacio, pensando que cualquiera podría leer la ansiedad y la tristeza que me abrumaban, por el trazo de mis huellas sobre la nieve.

Llamé a su puerta, pero mucho antes de que atendiera supe que no podría entregársela. Era extraño, no tuve miedo en ninguna de las batallas, ni siquiera en el momento en que aquella bala casi me destroza la pierna; sin embargo no tuve el valor para comunicarle a la viuda, que su único hijo, había muerto en la Gran Guerra. Nadie más en la aldea lo sabía, así que inventé su traslado a una unidad lejana.

Desde entonces cada mes escribí una carta, agregando algunos francos en el sobre. La viuda no sabía leer, por lo que yo me encargaba de hacerlo. A veces reía con mis historias y a veces se limitaba a suspirar llena de orgullo; pero siempre, al despedirme, las lágrimas terminaban deslizándose por sus mejillas.

Cuando enfermó gravemente, me llamó a su lado y me alargó una caja con el dinero y las cartas que le había entregado.

-No tienes que escribir más -dijo, haciendo un esfuerzo.
Yo quise hablar, pero me detuvo con un gesto.
-Lo he sabido desde el principio -continuó con un hilo de voz-, ahora, que voy a encontrarme con Phillipe, le contaré lo bueno que has sido conmigo.

Me sonrió con dulzura y luego cerró sus ojos para siempre.

    Sobre el autor

    Reunir 11 premios en los géneros de: relato, cuento y poesía en un período de 4 años es realmente una gran hazaña. Hazaña que le otorga méritos al Hondureño Kalton Harold Bruhl quien a sus 35 años, construye una sólida carrera en la literatura centroamericana. Más...

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