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José Beltrán: Tan buena como Émily

TAN BUENA COMO ÉMELY

José Beltrán: Tan bueno como Émily A Fátima, la primera en hallar un parecido del que no he sido consciente.

Émely es la muchacha más buena del mundo, por eso no le he pedido hacer el amor. No sé, me da cosa ofenderla, prefiero subir a Los Cerros y tirarme a alguna de las loquitas del barrio.

La quiero como no quiero a nadie. A veces se lo digo a uno de sus hermanos, pero él es muy celoso, creo. Siempre me dice que lo mejor que se me puede ocurrir es no tratar de tener nada con ella. Después cambia de tema haciendo un gesto en el que se le arrugan todas las cicatrices de la mejilla. Su rostro está marcado desde la barbilla hasta la comisura izquierda de los labios; nunca habla del accidente que tuvo cierta vez que jugaba con Émely.
Hace unos días la encontré comprando las cosas de la comida. Me pidió que la ayudara a llevar las fundas. En el camino encontramos un gato sangrando; ella lo cargó y le arrulló hasta que llegamos a su casa.
Pon las fundas en la cocina por fis. Me dijo. Voy a ver cómo curo a este chiquitín.
Me le quedé viendo las nalgas un rato. Luego me dio vergüenza. Me despedí de ella sintiéndome muy mal conmigo mismo.
Dos o tres días después, por buscar conversación, le pregunté por el gato. Me pareció que no recordaba nada; pero luego dijo que se murió. Su carita de princesa de tierra sonrió mientras se encogía de hombros.

Émely es la muchacha más buena pero no creo que del mundo, quizá sólo del barrio. La he visto atrapar ratones e intentar quitarles la piel mientras tararea una canción romántica. Sé que son sólo ratones y que de todos modos se van a morir, pero no me gusta verla reír mientras un animal chilla en sus manos; por más que ella diga que será bióloga.
Su cumpleaños es de hoy en ocho, el tres de septiembre. En un cuaderno tiene montones de fotos de perros, así que quiero regalarle uno. También quisiera darle un perfume, me ha dicho que le gustan mucho.

Siempre ha buscado acariciar los perros. A pesar de que todos los que ha tenido en su casa, lamentablemente, tuvieron muertes muy feas.

Émely es la más buena; tal vez sólo buena. Le pedí que fuera mi novia; contestó que casi lo éramos. Me celas de todos modos, me haces los mandados y me das muchos regalos ¿Quieres más de ahí? Lo único que no hago y no voy a hacer, es darte besitos o dejar que me pongas las manos en las tetas.

Su hermano dice que ella me hizo un favor rechazándome. Me dijo que deje eso así y no me dio explicaciones, salvo un gesto que hizo con la boca.

Creí que Émely era la más buena, o por lo menos buena. Vino a mi casa cuando papi y mami estaban fuera. Entró en mi habitación, tan linda como siempre. Sonreía como si le cantara al ratón. Me pidió que la besara. Vi el cielo cuando me habló así y el infierno cuando llevó mi mano a su seno.

Después se echó a llorar sin separarse de mí. “Dime que soy buena, dímelo”. Se lo dije, aunque no lo creo.

    Sobre el autor

    José Beltrán nació en 1989 en Monte Plata, República Dominicana. En el 2002 perdió la vista y eso junto a las lecturas, afirma el autor, ha determinado ciertos rasgos de los mundos que recrea en su obra. Más....

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