“La Leona”: una cafetería alemana para relajarse en la costa ecuatoriana del Pacífico

Lo que en realidad había motivado a Lea a ir a Ecuador era su deseo de surfear. Pero terminó haciendo algo con lo que muchos sueñan: abrir su propia cafetería en un país extranjero, directamente frente a la playa.
Frutas con granola, torta de vegetales y “cocletas” son las especialidades de la cafetería “La Leona” en la playa de Ayampe, en la “Ruta del Sol” entre Montañita y Puerto López, en Ecuador. La cafetería es una especie de pabellón sin paredes que consta básicamente de pilares y un enorme techo.
En días de calor es muy agradable refrescarse en ella, porque el viento sencillamente la atraviesa de un lado a otro. Los huéspedes pueden arrullarse en hamacas escuchando world music de Putumayo, desconectarse del resto del mundo y saborear de lleno un jugo de mango recién preparado. También pueden hojear alguno de los libros de la estantería. De todas partes cuelgan cuadros, conchas de mar u objetos de madera, y el suelo está decorado con baldosas y ladrillos.
Desayuno alemán con un toque local
En “La Leona” se sirve todas las mañanas un desayuno muy especial: frutas con granola (fruta, yogur y musli de la casa), huevos con pan, todo acompañado de café o té: un poco de Alemania y un poco de la región. Lea, una joven de algo menos de treinta años que montó esta cafetería junto con un amigo en el verano de 2009, no tiene pesa de cocina, jarra medidora ni, por descontado, recetas. El único utensilio indispensable para ella es el horno, en el que regularmente prepara suflés de vegetales y tortas dulces. Simplemente da rienda suelta a su imaginación: desde una simple masa para repostería hasta una torta de maracuyá inventada y que sabe mejor cuando está recién salida de la nevera. Lo especial de “La Leona” es el té: todo tipo de té, traído en sucesivas visitas a Alemania: té de frutas, té rooibos (un agradable té rojo sudafricano que tiene propiedades medicinales), infusión de hierbas, té de jazmín y un largo etcétera.
Tras pasar unas vacaciones en Ecuador, Lea decidió que quería volver a ese país, pero esta vez con un pasaje sólo de ida. Antes de su viaje no entendía ni una palabra de español. Vivió de sus ahorros los primeros meses, y luego buscó trabajo para poder permanecer en Ecuador, con el propósito de surfear.
Tras algunos tanteos en hoteles y en la oficina de información turística, oyó que había una cafetería vacante. Pertenecía a Víctor, el propietario de los bungalós “Cabañas de las Palmas de Coco” en Ayampe. Con ayuda de numerosos amigos, Víctor y ella reconstruyeron el local y lo pintaron de colores vivos. Lea puede comunicarse ahora en español con cada persona del pueblo, incluso con Víctor, cuyo mascullar no comprende casi nadie. “No tengo más remedio que entenderlo, al fin y al cambo trabajo con él”, responde a los extraños que le preguntan desconcertados. Ha llegado a dominar muy bien el surfing. Utiliza para practicarlo cada minuto que le dejan libre la cafetería y los bungalós. A veces incluso se cita con su amigos para las seis de la mañana del día siguiente, hora en que las olas suelen ser especialmente grandes.
Objeto artístico y tortas de culto
Entretanto, “La Leona” ya no es una simple cafetería, sino un popular lugar de encuentro para personas de todas las nacionalidades. Auténtico objeto interactivo, no cesa de crecer, porque todo el que llega al lugar tarde o temprano se involucra artísticamente y aporta algo a la decoración. Lea puede contar una historia sobre cada cuadro, detrás del cual hay una persona diferente. Para ella, “La Leona” es, además de su cafetería, un salón de su casa al que llegan muchos amigos. Y no hay una hora de apertura fija.
Es más o menos a partir de las 8 de la mañana cuando comienzan a llegar los turistas extranjeros de los bungalós cercanos o de otros hostales de Ayampe. Los ecuatorianos que habitan en este pequeño pueblo y los turistas autóctonos no suelen venir por las mañanas, pues, a pesar de su nota local, el desayuno alemán les resulta extraño. Prefieren asistir por la tarde, sobre todo para probar los maravillosos tortas que prepara Lea o las “pralinas chocletas” (unas galletas de chocolate artesanales). De vez en cuando, un burro, un caballo, una gallina o un par de cerdos que deambulan libremente por el lugar se acercan, curiosos, a mirar.
Este año la cafetería estará cerrada durante los meses de lluvia, pero a partir del mes de octubre abrirá otra vez sus puertas. Entonces habrá de nuevo “frutas con granola, torta de vegetales y chocletas de Ayampe en La Leona”.
visitó a su amiga Lea en Ecuador.
















