El México de los muniqueses
La expresión “Mercado de México” evoca por sí sola imágenes bastante concretas de lo que se espera de una tienda con este nombre: paredes coloridas, golosinas, alegría y mucho cariño en el trato con los clientes.
Casi me preocupo un poco cuando la mujer menuda de finos rasgos y largos cabellos negros manipula un paquete de dos kilos de guacamole congelado para cortar de él una porción de 200 gramos que ha pedido una cliente. “Esa es una de las razones por las que me gusta esta tienda”, me explica entretanto ésta, a quien se le puede notar el deleite anticipado que le produce la rica crema de aguacate. “¡Aquí nada es imposible!” Estamos hablando del “Mercado de México”, situado en el barrio muniqués Neuhausen, y de su simpática propietaria Lourdes González, quien competentemente asesora a sus clientes para que se marchen “felices” del lugar, como tan expresivamente se suele decir en el país azteca. Cuando se observa a esta mexicana de 38 años de edad hablando con los usuarios, da la impresión de que no hubiese hecho otra cosa en su vida. Y, sin embargo, esta mujer de Puebla no sabía apenas nada de ventas al dental antes de asumir a comienzos de 2009 la conducción de esta tienda especializada en alimentos mexicanos y latinoamericanos.
¿Qué atrajo a esta mexicana a Múnich? Nada menos que el amor. En 2002 conoció a su actual esposo mientras ambos participaban en un taller cerca de Hannover. Dos años de relación a distancia y ella vino en 2004 un año completo a Alemania para estudiar gerencia de control de calidad. Tras su boda en 2006, se mudó del todo a Múnich. Luego, al enterarse de que la anterior propietaria del Mercado de México lo estaba vendiendo, vio llegada su oportunidad. Como era de esperarse, todo es muy colorido en la primorosa tienda, a la que la mexicana ha puesto una nota personal con su esmerada decoración. Al menos a mí me viene a la mente mi recorrido por Yucatán hace años. Un pedacito de México en el corazón de Múnich. ¿Lo más vendido? ¡Las tortillas!
En las repisas y los cestos se amontonan, al lado de artesanías de buen gusto y piñatas elaboradas a mano, salsas picantes como el fuego y polvo de mole, para preparar instantáneamente la legendaria salsa de chocolate y chile. Al lado se consigue hierba mate de Argentina, Inka-Cola y una harina especial de la que se elaboran “arepas” en Venezuela y Colombia. Pero el éxito absoluto de ventas lo constituyen las tortillas de maíz que llegan frescas cada semana, y que por cierto tienen muy poco que ver con la variante texmex del gusto estadounidense, que también se consigue en los supermercados alemanes.Me llama la atención que un gran porcentaje de los clientes que ese sábado entran a el acogedor recinto son de hecho de México o Latinoamérica. A mi pregunta en broma de si vienen cautivados por ella, Lourdes González hace un gesto negativo: “Vienen porque echan de menos la comida de su país”, es su conjetura alterna. “O bien son alemanes que vivieron un tiempo en México y ahora añoran sus vivencias culinarias y quieren poner a prueba su conocimiento del español”. Puede que todo ello sea verdad. Pero mientras Lourdes González se enzarza de nuevo en una conversación y diserta sobre el grado de picante de diversas salsas, me asalta una sospecha muy diferente, a saber, que los clientes simplemente intuyen con cuánta pasión la mexicana dirige su tienda y cuán importante es para ella transmitir el conocimiento de su propia cultura a los alemanes.
Planes para el futuro
El que con respecto a los curiosos alemanes no baste con recitar mecánicamente los ingredientes de los alimentos, es algo que, por lo demás, la simpática empresaria descubrió hace tiempo. Lo importante es más bien, cree, explicar a los clientes todo lo que se puede hacer con cada cosa. Lourdes es capaz de hacerlo muy gráficamente. Es así como yo misma me entero de que los nopales (hojas de cactus mexicanas) son no sólo extremadamente sabrosos, sino también ricos en vitaminas y van muy bien con el queso y los tomates. De paso, Lourdes González es asimismo una verdadera hada de la cocina, que por pedido prepara bufés mexicanos para grandes reuniones, como una reciente que tuvo lugar en el Museo Alemán. Contar con un servicio de catering propio, me confiesa al despedirnos, es algo que le gustaría muchísimo. O también ofrecer pequeñas comidas en el Mercado de México. Y ¿por qué no, puestos a ello, dar cursos de cocina mexicana? Ideas para el futuro no le faltan. Encuesta:
los que los clientes dicen sobre el Mercado de México …
Elcy de Gaehler (50 años de edad)
“Yo vengo aproximadamente cada cuatro semanas al Mercado de México. Sobre todo por las tortillas. Pues sólo en este lugar de Múnich se consiguen auténticas, siempre frescas y sabrosas. Yo las caliento en una sartén, luego les pongo carne y queso rallado por encima. Mi hijo las acompaña de una salsa dulce, pero prefiero la «variante dura», o sea, con salsa picante.”
Sergio Andrei del Valle (29 años)
“Vengo aquí con bastante regularidad, como cada dos semanas. ¿Por qué? Porque aquí hay alimentos mexicanos auténticos, y yo, como soy mexicano, naturalmente los necesito para cocinar. Mi producto preferido es la salsa picante, que me gusta comer con chips o tacos. Definitivamente, ¡no es algo para los gustos alemanes!”
Jeremy Cherlet (20 años)
“Es la primera vez que visito el Mercado de México. Vine porque me dijeron que aquí se consigue comida mexicana sabrosa, y estoy totalmente de acuerdo: frijoles, queso, mole. Mi mejor amigo es de El Salvador. Durante mi viaje me hizo conocer la comida latinoamericana y mexicana.”
Deborah Hunsmann (30 años)
“Mi esposo es mexicano y yo he vivido los últimos siete años en México. Ahora necesitamos un pedacito de ese país en Alemania. Además, aquí la atención es estupenda.”
Andrea Davila-Leal (32 años)
“En mi opinión, el Mercado de México es la mejor tienda mexicana de Múnich, y la única que vende alimentos mexicanos originales. La atmósfera me recuerda la casa de mis padres en México, igual de colorida y alegre. Además, Lourdes González conoce muy bien sus productos y tiene siempre a mano buenas recomendaciones. ¡Simplemente me encanta venir a este lugar!”
trabaja como escritora free lance y enseña alemán como lengua extranjera en Múnich.
Copyright: Todo Alemán
Enero 2012
Este texto es una traducción del alemán.










