Felipe Barreto, de 19 años de edad, es oriundo de México, el año próximo comienza a estudiar en una universidad de Múnich y ahora reside en una “vivienda compartida” (Wohngemeinschaft, abreviado WG; literalmente: comunidad habitacional). Es decir, comparte, como el 26 % de los estudiantes alemanes, un apartamento con personas de su misma edad. Las ventajas están a la vista: la vida en una WG es no sólo más barata, sino también —por lo menos en la mayoría de los casos— más divertida.
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