Cuando tenía catorce años de edad hubiera podido responder a esta pregunta rápidamente. Sin titubear. Por supuesto, diría. Claro que cuando sea grande quiero cambiar el mundo. Ayudar a configurar la sociedad en la que vivimos. Estar muy cerca de los acontecimientos. Y, de paso, desenmascarar alguna que otra intriga. Ser periodista me parecía entonces la profesión correcta para lograrlo.
Sigue ...