Un monumental templo multimedia: el Centro Grimm de Berlín

Con el Centro Jacob y Wilhelm Grimm, la Universidad Humboldt de Berlín dispone por primera vez en su historia de una biblioteca central, que, por otra parte, apenas da abasto para acoger a tal cantidad de inquisitivos lectores.Los hermanos Grimm son bien conocidos popularmente ante todo por su faceta de recopiladores de cuentos, y no tanto como cofundadores de la Filología Alemana. Un campo, sin embargo, en el que Jacob y Wilhelm legaron a los expertos trabajos que abrieron nuevos caminos para la lingüística. Su proyecto fundamental en esta tarea fue el Diccionario Alemán, con el que pretendían dejar testimonio de todas las palabras de la lengua desde Lutero hasta Goethe: empresa de vocación tan monumental, que no bastaron para completarla ni los diez años calculados en principio, ni tampoco la vida entera de los hermanos. Wilhelm acababa de terminar la letra D antes de morir; Jacob expiró pasado el artículo «Frucht».
Claridad y rigor formal
En el Centro Jacob y Wilhelm Grimm de Berlín encontramos también sin duda una vocación monumental, aunque en este caso fue terminado dentro del plazo de obra planificado de tan sólo tres años. Y así, poco antes de su 200 cumpleaños, la berlinesa Universidad Humboldt lograba hacerse un magnífico regalo a sí misma: la primera biblioteca central de que ha disfrutado en toda su historia. La entidad aloja los amplísimos fondos hasta entonces dispersos en doce sucursales y bibliotecas parciales dedicadas a las ciencias humanas, culturales, sociales y económicas. Además alberga también los valiosos fondos históricos y las colecciones especiales de la Biblioteca Universitaria.
Los planos para este edificio, que ha costado 75,5 millones de euros y que acoge también el Centro Informático y Audiovisual de la Universidad, corrieron a cargo del arquitecto suizo Max Dudler. «Es una construcción moderna, transparente y funcional, que ofrece hermosas perspectivas y un ambiente estimulante», así es como Milan Bulaty, Director de la Biblioteca Universitaria, describe su nuevo lugar de trabajo, justo al lado de la estación Friedrichstraße, en el corazón de Berlín: «una biblioteca de original diseño, con terrazas de lectura y techo de cristal.»
Es difícil resistirse a la claridad geométrica que muestra la obra de Dudler en el exterior tanto como por dentro. El edificio entero –desde la fachada hecha de caliza del Jura y cristal hasta la colosal sala de lectura– da la impresión de hallarse en una red espacial cristalográfica, lo cual transmite al observador una sensación a la vez de calma y amplitud.
Vistas despejadas a la ciudad y al cielo
La piedra angular de la Biblioteca es el impresionante panorama en terrazas de la sala de lectura. Aquí, en cuatro niveles, están instalados más de 300 del total de 1.250 puestos de trabajo. Desde cualquiera de las alargadas mesas negras de madera, el techo de cristal nos ofrece una despejada vista al cielo. Pero el Centro Grimm presta también acogida a quien prefiera retirarse a trabajar a espacios de tamaño menos inconmensurable: junto a la grandiosa sala de lectura, existe también un moderno equipo interconectado de PCs, puestos de trabajo con ordenador descentralizados, aulas de clase y reunión, despachos para trabajo en grupo y cabinas individuales. En casi todo el edificio, una conexión inalámbrica a la red permite proseguir el estudio en internet con el portátil propio.
En torno a la sala de lectura se ordenan las estanterías de la mayor biblioteca de libre acceso de Alemania. «De los más de 2,5 millones de volúmenes que tenemos en total, casi un millón y medio lo hemos colocado sistemáticamente de modo que invite a curiosear», refiere Milan Bulaty. «Y los fondos, por descontado, los pueden usar y tomar en préstamo gratuitamente los estudiantes, pero también todos los ciudadanos.» Un carácter abierto que armoniza también con la arquitectura: desde todas las estanterías se divisa la ciudad a través de los ventanales del edificio.
Los inconvenientes de la fascinación
«Pero, por desgracia, la arquitectura y la belleza de las terrazas de lectura que tanto fascina a nuestros usuarios tienen también su lado negativo», explica el Director. «En las temporadas punta nos llegan entre 5.000 y 6.000 lectores al día. Entre semana, de 11:00 a 19:00 h. no hay puestos libres, mientras que las cabinas individuales las tienen reservadas desde meses examinandos de las pruebas de fin de carrera.» Y eso aunque, gracias al préstamo y la devolución automatizados, la Biblioteca ofrece horarios de apertura generosísimos: está abierta siete días a la semana, y de lunes a viernes incluso hasta 24 horas al día.
Por otra parte, al diseñar la Biblioteca se tuvo también en cuenta a los concentrados lectores padres de familia. Y así, en el «cuarto de los niños» de la planta 7ª hay instalados puestos de trabajo desde los que puede verse una zona de juego infantil. Los padres ahondan, quizá, en un volumen de la Biblioteca de los hermanos Grimm –una de las valiosas colecciones especiales de la Universidad Humboldt, junto con muchas otras bibliotecas de erudito–, y mientras tanto los pequeños visitantes estarán pintando u hojeando libros de cuentos en las mesas especiales de al lado.
trabaja como periodista autónoma en Bonn.
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Junio 2010










