

Desde principios de los años ochenta, en Alemania comenzaron a desarrollarse debates relacionados con las formas de conmemoración adecuadas y pertinentes. La extensa y complicada polémica sobre el contenido y la forma que debería tener un monumento en conmemoración al genocidio perpetrado contra millones de judíos se convirtió, sin dudas, en el punto central de estos debates.
Debates sobre formas de conmemoración adecuadas
A mediados de los años noventa, los debates relacionados con la forma de conmemoración adecuada se convirtieron en uno de los temas principales de la cultura política en Alemania, sobre todo tras la reunificación alemana (1990) y en el contexto del 50.º aniversario de la liberación de los prisioneros de los campos de concentración y del final de la guerra. El enfoque continuó centrándose en la reconciliación con el régimen nacionalsocialista y la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, se dio cada vez más importancia al modo de tratar la historia germano-alemana y las culturas conmemorativas notablemente diferentes de ambos Estados alemanes. La investigación de esta problemática específicamente alemana cobró mayor relevancia con el tiempo por el modo en que la llamada "República de Berlín" (un término que hace referencia al traspaso del parlamento y del gobierno de Bonn a Berlín en 1999) se autodefine en términos políticos y culturales.En 1999 la federación alemana elaboró un programa de conmemoración que se continuó desarrollando en verano de 2008. Como lo indica su título, el objetivo de este programa es "asumir la responsabilidad, consolidar la reconciliación con el pasado y profundizar la conmemoración". Este programa refleja el extenso debate en torno a la política conmemorativa en Alemania y, su finalidad es, no en último término, crear una identidad común. El objetivo principal es tomar en cuenta adecuadamente los diferentes enfoques de la historia y las distintas culturas conmemorativas en el Este y el Oeste de Alemania. Asimismo, el objetivo también es garantizar el tratamiento diferenciado del terror nacionalsocialista y la dictadura comunista, y destacar al mismo tiempo las diferencias entre ambos sistemas. Además, se ha previsto erigir monumentos en conmemoración a aquellos grupos de víctimas que durante siglos no han tenido un lugar en la memoria oficial.
Otros monumentos
Desde que el monumento Campo de estelas de Peter Eisenman dedicado a los judíos asesinados de Europa y emplazado en la zona donde se concentran los edificios del gobierno se transformó en una parte esencial del corazón de la capital alemana, continuó la construcción de diversos monumentos en conmemoración a otros grupos de víctimas del régimen nacionalsocialista en zonas cercanas. Por ejemplo, como fruto de las iniciativas de la asociación de homosexuales y de otros ciudadanos, en verano de 2008 se inauguró en el límite del parque Tiergarten un monumento en conmemoración a los homosexuales perseguidos. El diseño de la pareja de artistas integrada por el danés Michael Elmgreen y la noruega Ingar Dragset, también está compuesto por un bloque gris de hormigón con una pequeña abertura por la que se proyecta un video que muestra a dos hombres besándose. Se ha previsto cambiar el video cada dos años, sobre todo para abordar también el tema de la homosexualidad femenina. Inmediatamente al sur del Reichstag, el edificio del parlamento alemán, también se está construyendo un monumento basado en el diseño de Dani Karavan para conmemorar a los gitanos perseguidos. Un monumento temporal o itinerante de hormigón con forma de autobús que se instalará sucesivamente en diferentes ciudades recuerda a las víctimas de la política nacionalsocialista de eutanasia.Las voces de la crítica
Para los defensores de la iniciativa, los monumentos —sobre todo los que están cerca de la zona donde se concentran los edificios del gobierno— son más que simples monumentos, también representan un llamado a la responsabilidad del gobierno ante los derechos humanos y el derecho de autodeterminación de las minorías. La gran variedad de monumentos es el resultado de largos años de polémica sobre la complejidad de las políticas de conmemoración. Sin embargo, el carácter político representativo de la nueva cultura alemana de conmemoración suscitó numerosas críticas, sobre todo en la década de los noventa. Un ejemplo fue la nueva instalación de la Neue Wache (Nueva Guardia) en la calle Unter den Linden en Berlín en 1993, que fue denominado un "monumento a las víctimas de la guerra y la dictadura". En vista de los proyectos para el "Monumento a los judíos asesinados de Europa", se alzaron voces críticas que advertían sobre el intento inadecuado de reflejar la magnitud del crimen a través de las dimensiones monumentales de la construcción. En este sentido, el estadounidense James E. Young, especialista en estudios de las culturas inglesa, estadounidense y judía y uno de los renombrados críticos de la planificación y los debates relacionados con el Monumento a los judíos asesinados de Europa, consideró que el verdadero monumento es el discurso frecuentemente doloroso sobre la cultura conmemorativa de Alemania. Young señala que este doloroso discurso no puede reemplazarse por ningún monumento perfectamente acabado.Cultura conmemorativa como trabajo de rememoración
Con esto Young abordó uno de los problemas fundamentales de la verdadera cultura conmemorativa: ¿La construcción de monumentos intenta documentar la historia interpretada? ¿O deberían los monumentos despertar una reflexión más profunda? ¿Se puede transmitir el significado del objeto conmemorativo con la majestuosa iconografía clásica —la monumentalidad, el mármol, el hormigón y el bronce? ¿Será que un monumento representativo común y corriente puede ser el punto de partida de una intención conmemorativa individual? En el marco de la construcción de nuevos monumentos, ¿qué significado deberían tener las "verdaderas escenas del crimen" como, por ejemplo, los lugares conmemorativos ya existentes en los campos de concentración, como también la llamada "Topografía del terror" en la antigua central de la Gestapo en Berlín?En el marco de los debates ya mencionados, el tema del "trabajo de rememoración" ocupa un lugar fundamental en los diversos conceptos conmemorativos contemporáneos. Se realizaron trabajos inspirados en el arte conceptual que no representan monumentos tradicionales, sino más bien "piedras de escándalo".
Este dossier presenta varios ejemplos de conceptos conmemorativos contemporáneos en Alemania. Se trata principalmente de conceptos cuyo objetivo es el trabajo de rememoración activa, independiente y crítica; conceptos que quieren descubrir huellas del pasado y que abordan el problema que plantea la posibilidad de aproximarse a la historia de diferentes maneras.
La variedad de los temas evocados intenta reflejar, al menos parcialmente, el amplio horizonte de la búsqueda contemporánea del Estado y de cada individuo de una forma adecuada de tratar la conmemoración, la responsabilidad y la toma de posición mediante monumentos ubicados en espacios públicos que llamen a la reflexión.
es especialista en historia del arte y de la arquitectura
Copyright: Goethe-Institut e.V., Online-Redaktion
Noviembre de 2005 (actualizado en julio de 2008)















