Artes plásticas

La Colección Friedrich Christian Flick

Una de las colecciones más importantes de arte contemporáneo se presenta en Berlín desde el mes de septiembre de 2004. Friedrich Christian Flick muestra su colección en el Museo Estación Hamburgo y los contiguos Pabellones Rieck, sobre una superficie total de cerca de 13.000 metros cuadrados. Flick exhibirá aquí más de 2.000 obras en 7 años, según lo previsto hasta ahora. Berlín se convierte así en una de las metrópolis de arte más importantes de Europa.

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La decisión supuso detenidas reflexiones. Friedrich Christian Flick, uno de los coleccionistas de arte moderno más importantes en el mundo, aporta sus obras de arte a Berlín. Su propósito es mostrar aquí al público más de 2.000 obras, primeramente por un lapso de 7 años. El multimillonario expone su colección en el Museo Estación Hamburgo y los vecinos Pabellones Rieck, sobre una superficie de cerca de 13.000 metros cuadrados. La restauración y el acondicionamiento de los antiguos depósitos han costado a Flick 7 millones y medio de euros.

La mayoría de los cuadros, objetos y instalaciones fueron creados a partir de 1960. Flick es considerado uno de los mayores coleccionistas de las obras del artista estadounidense Bruce Nauman, que giran en torno al ser humano, sus temores, su violencia y su impotencia Según los expertos, Flick tropezó con Nauman porque él mismo atravesaba entonces una profunda crisis en su vida.

Por eso, las obras existencialistas del norteamericano lo tocaron de forma especial. Flick decía: ‚Me intereso por el ser humano con todas sus debilidades, temores e insuficiencias. Este es el hilo rojo de mi colección’. Más tarde se relaciona personalmente con Nauman.

En la colección de Flick están representados muchos maestros famosos del modernismo: el arte conceptual de Sol Lewitt; el minimalismo de Donald Judd; pinturas de Baselitz, Richter, Kippenberger, Warhol y Giacometti; videoinstalaciones de Pipilotti y fotografías de Andreas Gursky y Wolfgang Tilmans.

El compromiso de Flick en Berlín era y sigue siendo cuestionado. Causó indignación sobre todo cuando decidió no apoyar con el patrimonio heredado de su abuelo al fondo de indemnización a los trabajadores forzados por el nacionalsocialismo. Según Flick, los sobrevivientes no recibirían más dinero aunque él pusiera a su disposición ese dinero, porque el Banco Alemán [Deutsche Bank] había garantizado la suma final. En lugar de eso creó una fundación para combatir la xenofobia con un capital inicial de 10 millones de euros. Las personalidades que ponderan la exposición destacan el compromiso social del coleccionista Flick por haber facilitado el acceso del público a unas obras que habían sido tildadas de degeneradas por los nazis, época en que corrieron peligro incluso de ser destruidas. Heinz Berggruen, otro importante coleccionista, rompe lanzas por Flick. Un gesto significativo, tanto más cuanto que el berlinés Berggruen es hijo de judíos y está por encima de toda sospecha de minimizar el pasado alemán. El Canciller Federal, Gerhard Schröder, inauguró la exposición en presencia del Alcalde Gobernador de Berlín, Klaus Wowereit.

Flick no se interesó por el arte moderno desde un principio. Primero invirtió en la pintura clásica. ‚Dejé de coleccionar a los antiguos maestros’, según declaraciones de Flick al diario muniqués ‚Sueddeutsche Zeitung’, ‚porque muchas de esas obras no tienen nada que ver conmigo, con nosotros y con nuestros problemas, y yo buscaba el intercambio de ideas con los artistas’.

A mediados de los años ochenta, Flick se orientó hacia arte moderno y adquirió un dibujo temprano de Sigmar Polke. Esa fue la primera piedra de una colección que hoy se evalúa en 300 millones de euros por lo menos. No pocas obras contemporáneas se venden por más dinero que los maestros clásicos. Flick mantiene en su poder la plena disposición de las piezas expuestas. Las puede retirar de la exposición y venderlas en cualquier momento. Con ella, el coleccionista se ha realizado un sueño a sí mismo: ver las obras por primera vez en un conjunto de mayor dimensión y mutua complementación. Muchas de ellas estaban hasta ahora alojadas en depósitos, apenas observadas y consideradas. Con esta prestación, Flick también hace posible que los científicos analicen de forma detallada estas muestras de arte contemporáneo.
Goethe-Institut e. V. 2005
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