Artes plásticas

Jim Avignon – El pintor más veloz del mundo

Jim Avignon es una de las figuras más extraordinarias del panorama artístico de la actualidad alemana. Vive y trabaja en Berlín, pero siempre está de viaje y ya ha hecho carrera como autodidacta, que es, fuera del sistema artístico que conforman las academias, galerías y museos.
Nuestro film presenta al pintor en su taller berlinés y lo acompaña al Mercado del Arte de Colonia y a una exposición de la Off-Galerie en Montmartre, Francia.


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Realización: Hans-Peter Dürhager y Ralf Jesse

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Jim Avignon ha nacido o en Munich o en Tokio o en Estocolmo y ha crecido probablemente en una idílica aldea de la Selva Negra. Si se da crédito a las notas biográficas que acompañan las casi innumerables exposiciones ha trabajado de panadero y conductor de ómnibus de colegio, de marinero en un buque-tanque con el cual dio la vuelta al mundo o fue maestro de niños en un kindergarten del extrarradio de Moscú. La figura Jim Avignon es una figura artística. De manera que los datos biográficos aparecen a veces tan vagos como variables. Pero, la figura artística Jim Avignon encubre a un pintor de pura cepa y a un músico igualmente real. Parece cierto que el pintor tiene que tener 37 años de edad, es más bien de estatura pequeña, vive y trabaja en Berlín y está permanente de viaje. Ha pintado miles de cuadros. Y desde hace años se da el gusto de causar una fuerte confusión en el sistema artístico establecido, jugando de forma virtuosa con sus reglas y métodos. Jim Avignon es uno de los pocos que ha logrado infringir impunemente las férreas leyes del mercado del arte y ha obtenido al mismo tiempo un reconocimiento internacional. Ha dado acceso a sus obras artísticas a un gran público eludiendo los tradicionales centros comerciales del arte establecido.

Detrás de la figura artística de Jim Avignon está un pintor de pura cepa y un músico igualmente real. Parece cierto que el pintor tiene que tener alrededor de los 37 años, es más bien de pequeña estatura, vive y trabaja en Berlín y está permanentemente en movimiento. Ha pintado miles de cuadros y desde hace años se da el gusto de causar profundos estragos en el sistema artístico establecido, jugando de forma virtuosa con las reglas y métodos de este. Jim Avignon es uno de los pocos que infringe impunemente las férreas leyes del mercado del arte y simultáneamente ha obtenido reconocimiento internacional. Ha dejado de lado los tradicionales centros de comercialización del arte y ha puesto su arte al alcance del gran público.

Todos hemos visto en algún lado los cuadros de Jim Avignon en Alemania, porque por donde vayamos nos tropezamos con ellos. Adornan las páginas de titulares de las ediciones extraordinarias del semanario DER SPIEGEL o las aletas de cola de los aviones de la filial alemana de British Airways y aparecen casi con la misma frecuencia en la exposiciones de arte contemporáneo en los museos alemanes, en los grandes almacenes comerciales, en galerías de arte y en pizarras de publicidad.

Pero, sobre todo, las veloces pinturas de Jim Avignon se encuentran donde están sus raíces: en las numerosas veladas de clubes y en fiestas "techno" en todo el país; pero muy frecuentemente allí donde se consolida la nueva capital de la música alemana, con la cual Jim Avignon está muy vinculado, y donde él vive desde hace más tiempo: en Berlín. Es el cronista y comentador de la veloz vida nueva.

La rapidez es una característica principal del arte de Jim Avignon. Es capaz de producir 200 cuadros de gran formato en tres semanas. En una noche pintó simultáneamente 500 metros cuadrados para una exposición en la Universidad de Francfort y una serie de comics [los Örks] para el Primer Canal de Televisión de Alemania [ARD]. Ha llevado a la desesperación a algunos galeristas por haber preferido pintar las obras en el lugar de la exposición poco antes de la inauguración.

Su increíble productividad persigue dos objetivos y la alta velocidad de trabajo obedece en primer lugar a las condiciones de producción de su arte. Sus obras expresan la sensación de vida de la "generación techno". El "pulso del tiempo" se mide en "beats" por minuto. El arte de de Jim Avignon nació en el entorno del acelerado mundo de la música electrónica. Sus primeras grandes exposiciones fueron las decoraciones y coreografías para los grandes "partys" con música ácida [RAVES] de los tempranos años noventa. Hasta nuestros apenas pasa una semana sin que "pinte" alguna fiesta en Alemania o en algún otro lugar del mundo.

Otro aspecto importante de su velocidad al pintar está relacionado con la posición adoptada por el "Ticiano del techno" [DER SPIEGEL, semanario] con respecto al mercado del arte. Jim Avignon es en el fondo el representante más importante y el verdadero fundador del movimiento denominado "cheap-art". A él no le interesa ver desaparecer su arte en galerías y museos exclusivos. El arte debe estar al alcance del bolsillo de los ciudadanos de a pie y formar parte de la vida cotidiana [y seguir siéndolo]. Si se acude al taller de Avignon se puede adquirir hoy aún por pocos centenares de euros un cuadro de grandes dimensiones, habida cuenta de que sus obras se han subastado ya a precios de cinco dígitos. El mantenimiento de precios bajos supone la venta de grandes cantidades.

Jim Avignon se hizo conocido entre el amplio público debido a una acción desarrollada en la Documenta X en Kassel en 1992. Durante 13 días pintó allí diariamente un cuadro de gran formato y lo destruyó en la misma tarde ante los sorprendidos ojos del público y muchas veces incluso con su ayuda. La crítica artística oficial consideró que esto era una provocación. ¡Cómo se atrevía alguien ante las puertas de una de las manifestaciones internacionales más importantes de la alta cultura criticar el estado de la creación y comercialización del arte de manera tan convincente como espectacular! La crítica de Avignon – envuelta en una "performance" aparentemente absurda y espontánea – va dirigida a un sistema artístico que, por un lado, estiliza la obra de arte como si fuera un icono de la religión arte y, por otro, la degenera hasta convertirla en objeto de especulación del mercado artístico y su agentes. En ambos casos pierde tanto el arte como el público,. El arte ya no se encuentra donde personas, como Jim Avignon, quieren situarlo: en medio de la vida cotidiana, colgado en las paredes de las habitaciones de la gente común y corriente. O sea entre las personas que por supuesto se interesan por el arte, pero cuyo acceso a él está bloqueado por la política de altos precios que mantienen las galerías y la atmósfera de templo que rodea a los museos. En cambio, Avignon está sinceramente empeñado en democratizar el arte, privarlo de la aureola de genialidad y elitarismo y ponerlo a la mano de la persona que lo desee.

Pese a su alucinante velocidad no puede sustraerse del todo al sistema oficial del arte: la Academia de Bellas Artes de Londres organizó el pasado año un seminario sobre Avignon; es grande el número de publicaciones especializadas dedicadas a él y si con ayuda de "google" buscamos en Internet encontramos más de 2.500 referencias a Jim Avignon. Naturalmente que la pintura no basta a un artista como Jim Avignon. Actúa musicalmente bajo el título de "Neoangin". Su música revela contenidos y formas muy similares a las de sus cuadros: aparentemente pegajosos, coloridos y melosos. Pero si escuchamos y observamos con detenimiento, descubrimos en ellos aguijones, disonancias, ironías y frecuentemente ácidos comentarios con respecto a nuestro nuevo y bello mundo. Además, Avignon publica sin periodicidad fija unos libros que contienen las más importantes obras de los millares que ha realizado. Su último libro "Mundo y conocimientos" acaba de ser publicado por Verbrecher-Verlag [Editorial Delincuentes] de Berlín.
Goethe-Institut e. V. 2004

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