Obras de Teatro

Rechnitz (el ángel exterminador)

"En una fiesta, a altas horas de la noche, son asesinados por capricho casi 200 seres humanos. ¿Es imaginable? Prácticamente no, a excepción de que se trate de una horrorosa pesadilla. No obstante, investigaciones dieron como resultado que sucedió exactamente así. En la noche del 25 de marzo de 1945, la condesa Margit von Batthyány, una nieta del magnate del acero August Thyssen, organiza una fiesta en su palacio de Rechnitz, en Austria, cerca de la frontera con Hungría, a la que asisten oficiales de la SS, jefes de la Gestapo y colaboradores nazis locales. Cerca de medianoche, unos 200 trabajadores forzados judíos son reunidos cerca del palacio y fusilados por un grupo de asistentes a la fiesta, borrachos. Los autores del crimen huyen poco después al exterior y el palacio de Rechnitz se incendia luego de la llegada del Ejército Rojo. Después de la guerra, los testigos de la masacre desaparecen, procedimientos penales no llevan a nada. Hasta hoy no ha podido determinarse dónde se hallan los 200 cadáveres… ¿pero es que alguien intentó hallarlos?

Elfriede Jelinek sale tras las huellas del crimen, pero no como historiadora: al igual que en "El ángel exterminador", de Luis Buñuel", en Rechnitz entran mensajeros en un recinto que más nadie abandonará. Esos mensajeros informan repetidamente, con variaciones y contradicciones, sobre el atroz crimen, intentando transmitir con palabras lo inexpresable, dan vueltas alrededor de lo monstruoso, sin llegar a alcanzar su centro. Surge así una densa y polifacética imagen de los sucesos y la insistencia en la imprecisión hace surgir incisivas preguntas."
(Rowohlt Theaterverlag)
La crítica opina:
En "Rechnitz (el ángel exterminador)", Jelinek reúne a un pequeño grupo de mensajeros, sin ninguna duda nobles reporteros. En furiosos movimientos literarios de búsqueda, quitando capa tras capa, realiza incansablemente excavaciones, con el objetivo de acercarse al cráter que supone la monstruosidad del hecho y su ocultamiento. Jelinek intenta realizar una detallada reconstrucción de un crimen histórico. No obstante, cada detalle de esa horrenda historia se transforma en una bola de ruleta calculadamente incontrolable en un "casino de la reflexión", que trata de determinar las condiciones de nuestra sociedad actual: una mirada tras la topografía del terror nazi, clara como un relámpago, simultáneamente un viaje por el cerebro de Jelinek, un impetuoso flujo de asociaciones, que derriba, a derecha e izquierda, viejas certezas. (..)
Surge así una polifacética anamorfosis, compuesta como una fuga, un contrapunto de frases, agudas y lúcidas. El suceso sobre el que está basado el texto y lo "carga como una batería", es reflejado en varias direcciones. "El ángel exterminador", de Luis Buñuel (1962), se transforma en una especie de matriz de la pieza. Con una diferencia. En el filme de Buñuel son los poderosos, un pequeño grupo reunido en una velada, los que se encierran y no traspasan más el vano de la puerta luego que los mensajeros se marchan. En la pieza de Jelinek, por el contrario, son los mensajeros los que se quedan solos, unidos a la fuerza en un grupo de caza en el palacio de caza de los poderosos.
En las palabras de esos mensajeros no puede existir el lugar de la verdad. En el caso de Jelinek, de quien se dice que escribiendo es una maníaca, la furia del lenguaje es siempre también crítica del lenguaje. Una y otra vez, el lenguaje es desenmascarado como una locuaz forma de callar, el aparente recuerdo se transforma en una particular manera de represión de la memoria (…).
La pieza no es un análisis del pasado, sino una mirada hacia adelante, que Jelinek intenta arrojar por medio de su ingeniosa máquina literaria de desenmascaramiento, planteando la pregunta: ¿cómo queremos, debemos, podemos hablar ahora y en el futuro sobre el pasado?
(De: "Redeschwall und Schweigemauer", de Julia Lochte, folleto de programa del teatro Münchner Kammerspiele, temporada 2008/2009)


"Lo que Jelinek muestra son, en medio de una —conscientemente irritante— locuacidad, juegos de palabras y retórica vacía, los abismos de nuestras palabras, el elocuente ocultamiento, el hablar sin llegar al meollo, la capacidad de, a través de la discusión y la aparente reflexión, no dejar que se acerquen ni la verdad ni el dolor."
(Christine Dössel, folleto de programa del festival Mülheimer Theatertage 2009 )
Datos técnicos:
Estreno: 28.11.2008, Münchner Kammerspiele
Dirección: Jossi Wieler
Número de personajes: variable