Obras de Teatro

Viaje de invierno (título traducido)

Franz Schubert compuso su "Viaje de invierno" en 1827, un año antes de su temprana muerte. A Elfriede Jelinek, que comenzó a aprender piano a los seis años y más tarde aprendió a tocar diversos otros instrumentos, ese ciclo de lieder la acompaña desde su infancia. Ninguna otra obra de arte, dice, ha tenido tanta importancia en su vida. Ahora, la escritora realiza su propio "viaje de invierno", que la lleva, al igual que al incansable viajero que fue Schubert, a tierras extrañas e inhóspitas. El viaje de Jelinek, es, sin embargo, un periplo interior, una excursión en el movimiento pasivo, pues, debido a su fobia social, vive retirada desde hace algunos años. Andando y escribiendo por un tortuoso camino, Jelinek se aproxima al punto de dolor, plantea cuestiones existenciales sobre la vida, el amor y la muerte. Para describir con palabras su propio estado de aislamiento y extrañeza recurre a sucesos actuales, como el secuestro de Natascha Kampusch. Despiadadamente analiza su propia biografía, adentrándose, a partir del recuerdo de su madre prepotente y su padre enfermo de demencia, en regiones de gran intimidad.
(Deutsches Theater, Berlin)

Críticas sobre la obra:

"Con un sentimiento de extrañeza con respecto al mundo y a su propia vida, Elfriede Jelinek sigue en su nueva obra las huellas del peregrino del "Viaje de invierno" de Franz Schubert. El camino comienza en el delirio del presente inmediato (escándalos bancarios; víctimas de secuestros que en su aislamiento pierden el sentido del tiempo) y lleva cada vez más manifiestamente a estaciones de su propia biografía: desde la complicada relación con su madre, pasando por la internación de su padre en un hospital psiquiátrico hasta un tan despiadado como irónico autoajuste de cuentas como autora "que siempre entona la misma cantinela".

Como en un stretto musical, el Viaje de invierno pasa nuevamente revista, con impresionante claridad y una densidad casi inquietante, a todos los temas que han ocupado a Elfriede Jelinek en los últimos años y décadas. El resultado es una de sus obra más personales y conmovedoras."
(Rowohlt Theaterverlag)


"En este texto, la autora despliega tan magistralmente su poesía, que se lo puede entender como introducción a toda su obra. Las piezas teatrales de Jelinek se caracterizan por una tensión entre lo 'privado' y lo 'político'. Es decir: si bien los temas tratados en sus obras son conocidos por su difusión en los medios de comunicación, escriba lo que escriba, el resultado es siempre un trozo de Jelinek. Da lo mismo qué máscaras le ponga a sus textos, de ellos habla siempre inconfundiblemente Jelinek (…) Esta obra refleja en forma compacta los elementos esenciales de su teatro; en algunas escenas resuenan incluso ecos de otras obras de la autora. Como marco de referencia, Jelinek suele recurrir a grandes obras de poetas y pensadores, por ejemplo de filósofos alemanes, o a tragedias griegas. Esta vez, la "pianista" ha escrito a lo largo del melancólico ciclo de lieder de Franz Schubert y Wilhelm Müller (…).
(Wolfgang Kralicek, folleto de programa del festival Mülheimer Theatertage 2011)

Datos técnicos:

Estreno 03.02.2011, Münchner Kammerspiele
Dirección Johan Simons
Número de personas variable
Derechos Rowohlt Theater Verlag
Hamburger Str. 17
21465 Reinbek
Postfach 1349
21453 Reinbek
Telefon: +49 40 7272270
Telefax: +49 40 7272276
theater@rowohlt.de
Traducciones Biblioteca de teatro