Nuevas obras alemanas - Obras

Das letzte Feuer ("El último fuego")

El día en que Rabe se muda a un nuevo barrio, un niño muere en un accidente. Rabe es el único testigo. Pero hay algo raro y cuanto más intenta la gente aproximársele y descubrir ese secreto, tanto más frágil y amenazada parece volverse la vida de Rabe.
(Thalia Theater, Hamburg)


“Si bien Rabe es un soldado, ha regresado de una guerra anónima no como héroe, sino como ser humano traumatizado. Andreas Kriegenburg puso en escena la nueva obra de Dea Loher, “El último fuego”, un texto con una casi imprevisible sucesión de desgracias, dolor, asesinatos y muerte, sin ningún salvador a la vista. Rabe, que acaba de mudarse al barrio de “Glasscherbenviertel” ve cómo el niño Edgar, de ocho años, es arrollado por un vehículo, conducido por Edna, que persigue furiosamente a Olaf, a quien tiene por un terrorista. Olaf, sin embargo, no es más que desempleado, drogado con cocaína, que ha tomado “prestado” un auto, de Karoline, enferma de cáncer, a la que se le han amputado ambos senos, amante de Ludwig, el padre de Edgar y más tarde del propio Rabe. Pero Ludwig también tiene una esposa, Susanne, y una madre, Rosmarie, enferma de Alzheimer, que se ahoga en la bañera. Susanne se enamora de Rabe: un corto periodo de felicidad, seguido de una gran desgracia.
Este complicado escenario de dolor sería sólo abstruso si se presentara como drama realista. Ello es sugerido también por los nombres comunes y las precisas definiciones de profesiones en la obra (policía, empleado, militar, profesora de música, ex portero desempleado). Pero esa interpretación es contrarrestada de inmediato por el texto de Loher. La autora se precipita durante largos pasajes en un lenguaje rítmico y a menudo patético, un polifónico recuerdo poético, que narra la historia central a partir de muchas historias particulares, y sólo desemboca aquí y allá en pequeñas escenas de diálogo cotidiano. Susanne, Ludwig y Rosmarie, Edna y Karoline, Olaf y Peter somos todos, sus tristes historias son un gran canto de queja proveniente de un mundo librado a los caprichos de la casualidad, sin sentido, ni belleza, cuya única débil esperanza radica en que puede contarse en el disonante coro de muchos. Todavía. Es un nostros que se pierde, pero continúa buscando.”
(Barbara Burckhardt, Theater Heute 02/2008)


“Una singularidad de esta obra de Loher es su forma de indagar en las profundidades de la sociedad, preguntar en forma tozuda, ávida y sin compasión por los motivos que crean una relación entre estos seres humanos… o los seres humanos en general. ¿Qué genera sentimientos, comprensión, confianza? Hacía tiempo que esa cuestión no se planteaba tan intensamente. La obra parece adquirir ora carácter de informe, ora de representación histriónica. Ello hace que lo terrible se mantenga a una cierta distancia objetiva, lo que transforma el espanto en algo pensable, sentible y expresable.
Dea Loher ha escrito una obra que destila un dolor devorador, a veces con frases pequeñas y normales, otras veces con enunciados grandiosos y abrumadores, en un lenguaje que a menudo se halla entre el canto y el balbuceo, duro y poético al mismo tiempo”.
(Peter Michalzik, Frankfurter Rundschau)

Datos técnicos:
Estreno 26.01.2008, Thalia Theater, Hamburgo
Director Andreas Kriegenburg
Personajes 4 mujeres, 4 hombres
Derechos Verlag der Autoren