Nuevas obras alemanas - Obras

animal. se tiene el derecho de decir clase baja
(título traducido)

Una localidad marginal, en algún lugar. Erika ayuda de vez en cuando a un exdirector de escuela ya anciano. El hijo del exdirector vive en una ciudad y no puede ocuparse del padre. Por eso, el trabajo lo hace Erika. Los fines de semana trabaja de camarera. Se abre paso por la vida, más mal que bien. Cuando el hijo del exdirector viene a visitar al padre queda claro que los tres se han aproximado ya bastante algunos años antes. El anciano, sin embargo, ha caído en una nostalgia de muerte, mientras que el hijo vive en la seguridad urbana. Solo Erika busca aun el calor que haga derretir al ser humano en su interior, para que vengan las palabras y relaten. Porque los animales no hablan.
(Ewald Palmetshofer)
Críticas sobre la obra:
"La cuestión de qué proporción de animalidad anida en el ser humano o cuánta humanidad tiene un animal no se plantea más cuando el único ser humano de la obra se transforma en un animal. Sin embargo, en el autor no se puede confiar. Pues una de las más palmarias diferencias entre el ser humano y el animal es la clave de la obra de Ewald Palmetshofer: el habla (…)
Lo demás es sonido y ritmo. Palmetshofer ha plasmado un periplo de horror pueblerino a través de un lenguaje altamente musical: sonidos y cantos ricos en variaciones de ritmo yámbico; un sonido que debe presentarse en voz alta para poder captar su pérfido trasfondo. En la obra se mezclan baladas, maliciosos romances de ciegos, Wilhelm Busch y cantos populares, Schiller, Fontane y poemas escolares de aprendizaje obligatorio, dichos por seis voces que abarcan todo el registro sonoro: una susurrante armonía del horror, que en densos pasajes corales deriva en una tragedia antigua. Es casi de no creer en qué se ha transformado la vieja obra de contenido social en los tiempos de la desesperanza."
(Franz Wille, Theater Heute, octubre 2010)


"Luego de sus exitosas adaptaciones de Fausto y Hamlet, Palmetshofer podría haberse transformado en un especialista en grandes personajes, como Parsifal y Jesús, transportados a una nueva era. En lugar de ello, en su nueva obra, el autor se traslada a la asfixiante estrechez de la vida pequeñoburguesa en provincias, allí donde bullen los secreteos y subterfugios, el lenguaje avergonzado y las calumnias. La taberna de pueblo es un pequeño infierno, donde se rumorea, murmura y habla en copas.
Las frases se cortan, los comienzos no avanzan, solo en coro surge un lenguaje común, en cuya confusa cacofonía se desarrolla la vida cotidiana del pueblo. Y en la que la perfidia asoma su rostro desfigurado detrás de la rutina. La nueva obra de Palmetshofer es un texto en las márgenes, que, como fotografía borrosa, enfoca algo que en la imagen que los habitantes del pueblo tienen de sí mismos debería quedar oculto e inexpresado. También el lenguaje del autor se desarrolla en las márgenes, muy cerca de lo incomprensible y la mudez. Pero no se pierde, sino que logra balancearse hábilmente en los límites de la comprensibilidad sin traspasarlos. Y el dialecto artificial, solo aparentemente austriaco, las elipses y supresiones generan la necesaria distancia con respecto a los personajes."
(Julia Weinrich/Martin Heckmanns, en: Jahrbuch Theater Heute, 2010)

Datos técnicos:
Estreno 11.09.2010, Staatsschauspiel Dresden
Dirección Simone Blattner
Personaje 3 mujeres, 4 hombres
Derechos Fischer, Theater und Medien
Traducciones Theaterbibliothek